Los leoneses, entre los españoles que más carne consumen con casi 53 kilos al año

Un carnicero despieza un costillar de vacuno. /M. Bartolomé
Un carnicero despieza un costillar de vacuno. / M. Bartolomé

La media por persona se sitúa en 52,90 kilos al año y el producto cárnico más habitual es el pollo

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

La preferencia de los castellanos y leoneses por la carne queda más que clara si se atiende al último Informe del Consumo Alimentario en España 2018, presentado por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

A pesar de que el consumo de este alimento ha caído el 2,9% en el conjunto de España, cada ciudadano que reside en Castilla y León ingirió el año pasado 52,90 kilos de carne de media, una cantidad un 15% superior a la media nacional, que se sitúa en 46,19 kilogramos. De este modo, los castellanos y leoneses son quienes mayor ingesta de carne realizaron al cierre del año 2018, con 6,71 kilogramos (por encima de la media). A pesar de la contundencia de los datos, el informe recoge, no obstante, un descenso paulatino en este tipo de alimentación que se viene arrastrando desde 2012, de tal forma que, desde ese año, se ha rebajado el consumo por persona en 3,64 kilogramos.

Los habitantes de Castilla y León son, además, los mayores consumidores de carne fresca del ámbito nacional, con 40,34 kilogramos por persona y año. El gusto por el pollo también resulta evidente, 13,26 kilogramos al año por persona; seguido de la carne de cerdo, 12,82 kilogramos; la de vacuno, 6,45 kilogramos; ovino y caprino, 2,10 kilogramos, y por último, la de conejo, 1,29 kilogramos. Las cifras superan holgadamente en todos los casos las medias nacionales, donde llama la atención, por ejemplo, el escaso consumo de carne de conejo, 0,97 kilogramos de promedio por español.

Baja el pescado

Y como si de un menú en el que hay que elegir entre carne o pescado se tratara, este último queda más en un segundo plano en la lista de la compra, aunque también por encima de la media nacional. En función de los datos del informe ministerial, cada vecino de la comunidad consumió el año pasado 26,07 kilogramos de pescado, frente a los 23,07 de media nacional. La tendencia sigue siendo también a la baja, pues en 2017 esa cifra se situó en los 27,62 kilos por persona en la región. En cualquier caso, se ingirieron 26,83 kilogramos menos que de carne.

Del total consumido, 12,65 kilogramos son de pescado fresco y entre los gustos por la variedad se hace fuerte la merluza, con 2,45 kilogramos por persona; seguida del salmón, con 1,22 kilogramos, y el bacalao, 0,88 kilogramos. Como curiosidad, cabe destacar que los habitantes de Castilla y León son los que más gambas y langostinos comen, 2,11 kilogramos por persona y año frente a 1,77 kilogramos de media nacional.

Hay comunidades que consumen más de estos crustáceos, pero en cómputo individual los castellanos y leoneses se sitúan en las primeras posiciones. De manera general, el consumo de pescado ha caído un 2,4%, experimentando una reducción progresiva a lo largo de los últimos nueve años.

El informe del Ministerio reúne en sus más de 500 páginas infinidad de categorías que analizar. Del lado de las que se incrementan destacan, por ejemplo, las carnes transformadas, las conservas de pescado, las legumbres, aceites vírgenes y hortalizas. También se aprecia que cada vez es mayor el peso de los platos preparados, con un incremento del 6,5% en el conjunto de España.

«No es positivo»

La nutricionista y tecnóloga de los alimentos, Blanca Mirat, entiende que «está bien que disminuya el consumo de carne por las grasas saturadas, pero esto no es positivo si es en beneficio de los platos precocinados, que tienen unos ingredientes más artificiales, sus grasas son de origen industrial y, por lo tanto, menos sanas». La experta recuerda que «siempre que se huya de lo más natural es perjudicial» y recomienda invertir el consumo de carne y pescado. «Los pescados no tienen grasas saturadas ni colesterol, sus sustancias favorecen que la sangre no sea tan espesa, por ejemplo, con los omega tres de los pescados azules. Los pescados blancos también tienen proteínas y grasas no saturadas». La propuesta de Mirat es «bajar las ingestas de carne y que no sean superiores a dos o tres veces a la semana, sobre todo magras» y especialmente, «huir de las carnes procesadas, los fiambres llevan aditivos, sal, azúcares o féculas que empeoran la composición nutricional».

En el caso de las legumbres, Castilla y León, a pesar de ser reconocida por sus marcas de garantía, está por debajo de la media en consumo, 2,88 kilogramos por persona al año, frente a 3,20 kilogramos de media nacional. Cada individuo ingiere 1,11 kilogramos de garbanzos en la región y 0,91 kilogramos de lentejas.

Si se atiende al caso de las hortalizas frescas, la región no llega a la media de consumo nacional, 51,19 kilogramos frente a 56,88 kilogramos. Cada castellano y leonés, por ejemplo, ingiere 11,65 kilogramos de tomates. La fruta fresca más consumida es la naranja, 22,53 kilogramos por persona al año. En total, cada habitante de la región ingiere 99 kilogramos de fruta, 8,5 kilogramos por encima de la media nacional

El gusto por los platos precocinados se ha ido asentando en los hogares. Cada persona come 11,85 kilogramos de esta categoría, en la que se incluyen sopas y cremas como las más demandadas.

Castilla y León representa el 6,82% del volumen de aceite que se gasta en España, 14,90 litros por persona. La apuesta más fuerte es por el aceite de girasol, 5,44 litros; seguido del aceite de oliva, 4,98 litros; aceite de oliva virgen, 1,35 litros, y el extra, 2,65 litros.

Los mayores consumidores de leche entera

El estudio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación también coloca a los castellanos y leoneses como los mayores consumidores de leche. En concreto, a lo largo de 2018 cada individuo realizó un consumo un 40% superior a la media nacional. Así, en esta región se bebieron 97,95 litros por persona frente a la media nacional, 70,06 litros. El dato porcentual es todavía mayor si se pone la vista en la categoría de leche entera, un 46% por encima de la media nacional, que fue de 17,69 litros frente a 25,87 litros. A pesar de ese dato, la leche semidesnatada es la preferida en la región, con un consumo de 41,93 litros por persona seguida muy de cerca por la leche desnatada, de la que se ingirieron 25,6 litros por persona.

Avanza el plato único frente al menú y las elaboraciones rápidas

El gasto en alimentación dentro del hogar ha disminuido a lo largo del pasado año en 34,68 euros. Así, mientras que en 2017 se le atribuyó a cada castellano y leonés un gasto de 1.516,12 euros, en 2018 fue de 1.481,44. Además, la cifra regional en 2017 estaba por encima de la media nacional y en esta ocasión es al contrario, pues el gasto medio por español fue de 1.497,13 euros. El pasado año se consumieron 622,44 kilogramos por individuo y en 2017, 651,23 kilos.

En cuanto a los hábitos y tendencias del consumidor español, el informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación pone de manifiesto que las comidas principales del día se siguen haciendo en casa, aunque se contempla también una evolución de las comidas y cenas fuera .

Se evidencia, asimismo, que los españoles se dirigen hacia la simplificación del menú en las comidas y las cenas, donde la versatilidad y la conveniencia son la clave en el consumo. En concreto, los españoles consumen más plato único y menos menú completo, y el plato para compartir o acompañar está cada vez más presente. La ensalada verde es el plato más presente en el menú de los hogares, donde la ensalada de tomate gana presencia.

La simplificación afecta también al cocinado, pues los hogares apuestan por aquellos modos de preparación más rápidos y saludables (plancha, sin cocinar/frío y hervido/vapor).

Por otra parte, el gasto en alimentos y bebidas fuera del hogar ascendió a 34.593,32 millones de euros en 2018, con un volumen consumido de 4.637,4 millones de kilogramos-litro. La ingesta fuera de casa es la impulsora del consumo alimentario total, con un incremento en volumen del 3,5%.

En cantidad, fuera del hogar se consumen más bebidas (69%) que alimentos (31%), mientras que la proporción se invierte en términos de valor (40% en bebidas y 60% en alimentos) principalmente por el efecto que tiene el precio medio total y el tipo de producto que se consume. Como media, cada español ingirió en torno a 138,18 kilogramos-litros y gastó cerca de 1.029,15 euros. El consumo per cápita fuera del hogar aumenta con la edad. Los mayores (de 60 a 75 años) son los que más consumen fuera de casa.