Reclamó que su hijo merecía una matrícula de honor y la Justicia le da la razón

Reclamó que su hijo merecía una matrícula de honor y la Justicia le da la razón

El segoviano Pablo Gozalo estudia tercero de carrera y acaba de recibir la nota merecida tras ganar el juicio contencioso

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZLeón

«Han pasado casi tres años de trámites», dice el padre del alumno. Como docente durante años, Francisco Gozalo cree que no habría sido necesario el pleito y que la solución que ha ordenado el Juzgado de lo Contencioso Administrativo podría haberla adoptado la dirección del instituto Andrés Laguna de Segovia cuando, con la misma nota, excluyó a su hijo Pablo de la lista de estudiantes con matrícula de honor.

Él y otros trece en todo el centro fueron designados para obtenerla por el equipo de evaluación. Pero la protesta de otro estudiante, a quien no le había sido concedida por un «grave e incomprensible error», a pesar de que tenía un 9,9 de nota media, dejó a Pablo sin la suya, explica su padre.

Era junio de 2016. En el primer listado de alumnos con matrícula de honor no apareció el nombre de Pablo Gozalo. Las sucesivas reclamaciones administrativas (al director del centro, a la Dirección Provincial de Educación, a la Inspección y a la Delegación de la Junta) no lograron una respuesta satisfactoria para los intereses del estudiante, que hoy cursa tercero del grado de Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación en la Universidad Autónoma de Madrid.

Alegaba el progenitor que el IES Andrés Laguna no tenía recogido en el proyecto educativo el trámite para conceder las matrículas y cómo resolver los empates; preguntaba por qué no se había reunido la junta de evaluación para dirimir la situación de los cuatro alumnos con la misma nota, y también por qué había decidido el director, cuando la ley no lo permite, sin valorar solo las notas de segundo de Bachillerato.

En su relato hay quejas –porque el director del centro y el inspector jefe «pasaron olímpicamente» y porque la directora provincial y el delegado «contestaron tarde y mal»– y también satisfacción, pues, al comunicar el caso al Procurador del Común, la consecuencia fue que la Consejería emitiera una circular a todos los centros de Secundaria de Castilla y León para que adoptaran criterios uniformes al conceder las matrículas de honor.

También satisface al padre del estudiante que el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Segovia le diera la razón en abril de 2018, concediéndoles la matrícula a su hijo, y no tanto que la dirección del IES Andrés Laguna no ejecutara la sentencia en el plazo de diez días, según le comunicó la jefa de la Inspección. Tuvo que ir al centro ocho meses después, y el pasado enero le comunicaron que «no tenían noticia del caso». Pero lo ha resuelto por fin tras una nueva visita a la Inspección, y lo considera «achacable a error o ineptitud de los responsables académicos o administrativos».

Su hijo Pablo ya tiene la matrícula. Está contento y dice que uno de los motivos es que, al concedérsela, «no ha supuesto que se la haya quitado a nadie». Pero añade que «es un poco extraño que la gente me felicite ahora, dos años y medio después de haber acabado el Bachillerato, en vez de en mi graduación, pero estoy muy feliz y agradecido porque se haya hecho justicia».

Perjuicios

Reconoce que no ha sufrido perjuicios, si bien su padre dijo antes de plantear el juicio que la matrícula de honor habría supuesto la exención de las tasas universitarias, unos 3.000 euros, «pero sí es verdad que al principio me dio rabia quedarme sin ella porque es un plus en el currículo, y sin recibir ningún tipo de explicación. Y aparte, todo el proceso judicial que hemos tenido que pasar para conseguirla, eso sí ha sido duro», declara el joven.

Opina que con el sistema educativo actual, que califica de «arcaico» y saturado, «ningún estudiante está bien valorado porque estamos continuamente presionados y sometidos a mucho estrés para alcanzar nuestros objetivos, una nota, sea como sea». Y, aún así, sin tenerlo claro al cien por cien todavía, valora dedicarse a la docencia: «Me he planteado hacer un máster en educación, y si es posible en el extranjero», apostilla.