Iratxe García: «El socialismo español es un referente para la socialdemocracia europea»

Iratxe García, en la sede regional del PSOE en Valladolid./Alberto Mingueza
Iratxe García, en la sede regional del PSOE en Valladolid. / Alberto Mingueza

La eurodiputada vallisoletana cree que las ideas «se defienden desde el trabajo y el compromiso»

Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

La eurodiputada vallisoletana -de adopción- Iratxe García Pérez no disimula su pasión por el pueblo que la vio crecer, Laguna de Duero. La retirada anticipada de su único competidor para liderar a los socialistas europeos la convirtió, en junio, en la presidenta del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D). Afronta su cuarta legislatura como representante española en la Eurocámara, aunque dice sentirse «ilusionada y con ganas de trabajar». «Europa no es un ente abstracto; todas las decisiones que tomamos afectan a nuestra región», asegura.

-Afronta su cuarta legislatura como eurodiputada. ¿Cómo se siente al volver a una casa que conoce tan bien?

-Con la sensación de que ha sido un breve paréntesis de campaña electoral y poco más. Es verdad que se abre un Parlamento nuevo, con una configuración distinta, más fragmentado en cuanto a las familias políticas pero con muchos retos por delante, por lo que me siento ilusionada y con ganas de seguir trabajando.

-Ahora regresa como presidenta del grupo socialista en el Parlamento. Un día antes de la votación, su único competidor, el alemán Udo Bullmann, retiró su candidatura. Si se hubiera llegado a celebrar, ¿cree que se hubiera impuesto?

-Las circunstancias se dan de una manera determinada. Cuando decidí ser candidata a presidir el grupo de socialistas y demócratas es porque una gran mayoría del grupo sentía y apoyaba que hubiera un cambio y que ese cambio estuviera representado por una mujer socialista española.

-¿Qué le dijo Pedro Sánchez cuando fue elegida presidenta?

-Que estaba seguro de que iba a poder sacar adelante un buen trabajo, además de que, como secretario general, sentía mucho orgullo.

-En las elecciones europeas, el grupo socialista pasó de 191 a 153 escaños, y la participación fue veinte puntos superior a la de 2014. ¿Estamos ante la decadencia de la socialdemocracia?

-Qué va. Algunos, antes de las elecciones europeas, pensaban eso, hablaban de la desaparición de la socialdemocracia. Hoy, con 153 eurodiputados, podemos liderar los cambios que Europa necesita. Somos el segundo mayor grupo de la Cámara, tenemos responsabilidades importantes y estamos incorporando a la agenda europea cuestiones determinantes.

-Tras el 26-M, España es el gobierno socialista más grande de Europa. ¿Qué papel debe asumir el partido en esta legislatura?

-Hoy podemos decir que el socialismo español se ha convertido en un referente para el resto de la socialdemocracia europea. Muchos compañeros nos toman como ejemplo para liderar los avances que necesitamos en Europa. El papel que debemos asumir es el de que debemos influir en la toma de decisiones y en las políticas. Estos días hemos visto, con la elección de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que puso encima de la mesa un programa de trabajo que tiene la firma de la socialdemocracia europea, porque hemos querido influir en esa decisión.

-¿Por qué le cuesta a la izquierda en España acercar posturas?

-No sé si es tanto un fallo de la izquierda como una necesidad de entender que en política, los intereses generales deben estar por encima de los individuales. Sánchez tiene una idea muy clara de lo que necesita España y de que por encima de los intereses personales está el país. Creo que sería importante que todos los partidos, también Podemos, entendieran eso.

-En las elecciones autonómicas, el PSOE de Castilla y León logró un resultado histórico y desbancó por primera vez en 32 años al Partido Popular. ¿Era ahora o nunca?

-Era ahora, y volverá a serlo. Creo que lo que ha ocurrido en la región ha dejado muy claro a la ciudadanía el poco respeto que algunos tienen a nuestra tierra. Lo que ha ocurrido es el ejemplo de que en política, si queremos cambiar las cosas, necesitamos ser coherentes y sinceros, decir la verdad. Hay quien no ha entendido ese mensaje, y tendrá que volver a dar la cara frente a la ciudadanía. Más tarde o más temprano habrá un gobierno socialista que ponga en marcha los cambios que esta tierra merece.

-¿Cómo se lucha desde el Parlamento Europeo por una tierra como Castilla y León?

-Primero, entendiendo que cambiar y reforzar Europa es también mejorar la vida de las personas en nuestras ciudades. Europa no es un ente abstracto; las regiones y municipios tienen mucho que decir. Cuando hablamos de la lucha contra el cambio climático, pueden parecer políticas muy generales, pero afectan a la vida de los castellanos y leoneses. Las decisiones que se toman en la UE afectan a nuestra región. Por ejemplo, los fondos europeos pueden favorecer la fijación de habitantes y luchar contra la despoblación.

-Pero las necesidades de esta región no son las mismas que las de otras zonas europeas...

-Claro que no. A Castilla y León, sin ir más lejos, le beneficiará que impulsemos un fondo de transición justa; es un elemento fundamental para las comarcas que ven desaparecer una actividad que ha sido su gran eje y necesitan adaptarse, como ocurre con el carbón. Otra cuestión que va a decidir sobre nuestra tierra es la lucha contra la despoblación y la incorporación de este criterio en los fondos estructurales. También defendemos una Política Agraria que favorezca la incorporación de los jóvenes y las mujeres.

-Esta legislatura habrá varios representantes de Valladolid en la Eurocámara; Luis Garicano, Soraya Rodríguez, usted... ¿La provincia vive su mejor momento en la política internacional?

-Es buena la presencia de hombres y mujeres que defienden un proyecto que sea positivo para Valladolid. Pero yo creo que las ideas se defienden desde el trabajo y el compromiso, y eso es lo que necesitamos.

-El PSOE ha situado a Teresa López como senadora autonómica. ¿Es un caramelo envenenado fruto de los resultados electorales?

-No, no, para nada. Teresa es una mujer que durante los años que ha sido alcaldesa de Medina del Campo ha demostrado capacidad de trabajo, de entender lo que nuestra tierra necesita y puede desarrollar una muy buena labor en el Senado porque conoce esta tierra, conoce Valladolid, y siempre ha defendido los valores de nuestro partido. En ningún caso es un regalo envenenado, sino una visión de cómo puede aportar, desde las distintas instituciones, el trabajo que Teresa ha demostrado en numerosas ocasiones.

-¿Debería seguir al frente de la Secretaría General en Valladolid?

-El PSOE tiene sus procesos internos, y hasta el momento en el que se celebre el congreso provincial, Teresa es nuestra secretaria general.

-Comenzó su andadura política como concejala en Laguna de Duero. ¿Cómo recuerda esos inicios?

-Con mucha ilusión, con cierta inocencia y miedo ante lo desconocido, pero también con muchas ganas de poder mejorar la vida de mi pueblo. Es un honor llevar el nombre de Laguna por toda Europa.