La industria alimentaria saca músculo y logra la tercera facturación más elevada de España con 10.000 millones

La industria alimentaria saca músculo y logra la tercera facturación más elevada de España con 10.000 millonesGráfico
Fernando Sanchís

Las más de 3.100 empresas del sector en Castilla y León emplean a 36.800 personas, casi 800 más que hace dos años

S. GALLO
S. GALLOLeón

La cifra de negocio de la industria alimentaria de Castilla y León supera ya la barrera de los 10.000 euros y sitúa a la Comunidad como la tercera autonomía con mayor facturación del país, por detrás de Andalucía y Cataluña. Con 3.152 empresas, el sector emplea a 36.862 personas, casi 800 más que hace dos años. Los últimos datos arrojan que la cifra de negocio de la industria alimentaria de Castilla y León creció un 10,2 por ciento, en casi 950 millones, al cierre de 2017 y sobre el dato de hace dos año, según el informe anual de la industria alimentaria española en el periodo 2017-2018 que acaba de publicar el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Las empresas de Castilla y León dedicadas a esta actividad se dispararon en este periodo en casi un 33 por ciento (780 empresas más), hasta llegar a las 3.152 a finales de 2017 frente a las 2.372 del año 2015. Como ocurre en otras autonomías, la gran mayoría son pequeñas empresas compuestas por menos de diez asalariados en su plantilla. En el caso de Castilla y León, este dato se eleva hasta las 2.589, lejos de las compañías que cuentan en sus filas con entre diez y 49 empleados, que asciende a 466. Tan solo se contabilizaron 78 empresas en el territorio autonómico con entre 50 y 199 trabajadores; 13 con una plantilla de entre 200 y 599 asalariados, y solo seis compañías tienen más de 500 personas en sus filas.

De forma paralela al crecimiento económico y en el número de empresas, evolucionó al alza el número de trabajadores de este sector de actividad, que se acerca a las 37.000 personas frente a los 36.113 de dos ejercicios antes, lo que supuso un incremento del 2,1 por ciento. También subió, en algo más de un 19 por ciento, la inversión en activos materiales, que en Castilla y León se elevó en 85 millones, hasta los 531 a la conclusión del año 2017.

Castilla y León se consolida como la tercera comunidad autónoma de mayor relevancia en casi todas las variables dentro del sector alimentario español, por detrás de Andalucía y Cataluña (salvo en el número de empleos, que es la cuarta con mayor cifra también detrás de Comunidad Valenciana). Mientras que la Autonomía del sur de España es líder en número de empresas, con un total de 5.795, se coloca en segunda posición en lo que a la cifra de negocios (18.151 millones) y personal ocupado (52.540 personas) se refiere. Estos dos aspectos está liderados por Cataluña, que cuenta con una cifra de negocio de 28.157 millones y algo más de 88.000 empleados (casi el 22 por ciento nacional), aunque es segunda en el ránking nacional en el número de empresas, cerca de 4.000, aunque de ellas más de una veintena con más de 500 empleados.

A buen ritmo

La presidenta de la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León (Vitartis), Beatriz Escudero, reconoció que las empresas del sector en la Comunidad «avanzan a buen ritmo» en capítulos que resultan «indispensables» a la hora de competir en los mercados, tanto a nivel nacional como internacional «con la bandera de la innovación como palanca para ganar en calidad y seguridad alimentaria».

Escudero destacó el carácter «dinámico» de un sector que se encuentra inmerso en un mercado internacional «muy competitivo», y que se adapta «permanentemente» al perfil de un consumidor «cada vez más exigente» en términos de calidad e identificado con los criterios de sostenibilidad «tanto sociales como medioambientales», dijo Escudero en declaraciones a Ical.

La relevancia de la modernización

Este crecimiento de la industria alimentaria ha avanzado en paralelo al «importantísimo» proceso de modernización de las pequeñas empresas experimentado en las cuatro últimas décadas, lo que ha situado a la industria alimentaria de Castilla y León «a la vanguardia». Además, Escudero augura que tiene «un extraordinario potencial de crecimiento» siempre que se mantenga un compromiso por la «modernización constante».

Sin embargo, Escudero advirtió de que se podría avanzar «con más ritmo» si se adoptaran una serie de medidas que desde Vitartis se reclaman desde hace tiempo, como la simplificación del entorno administrativo y burocrático, un marco fiscal que estimule la inversión y la competitividad, la instalación de banda ancha de alta capacidad en el medio rural, la adaptación «real» de los itinerarios de la FP Dual para responder «con agilidad» a las necesidades de las empresas, o el establecimiento de cauces de colaboración entre los distintos eslabones de la cadena de valor y las administraciones públicas.

Empresas de pequeño tamaño

Escudero reconoció también que el tamaño de las empresas es un factor que condiciona su crecimiento, en especial para competir a nivel internacional, aunque el universo digital en el que se trabaja «suple en muchas ocasiones las desventajas que iban asociadas al tamaño de la empresa hace unos años».

Y es que en la actualidad se dispone de mayor número de herramientas que permitan superar este inconveniente, bien sea en solitario o mediante alianzas entre empresas pequeñas que permiten abordar «con más garantías» los retos del futuro en un mercado global.

Además, Escudero puso de relieve algunos de los puntos fuertes que tiene la industria alimentaria de Castilla y León, tales como la calidad de las materias primas, aunque también «el amor por lo que hacemos y el compromiso por nuestra tierra», aseveró. Pero no se puede dejar a un lado es «espíritu innovador» que ha calado «muy profundamente» en el sector, además del afán por la modernización, la aplicación de las nuevas tecnologías para ser «más eficientes» en el uso de los recursos, y la mejora constante de la competitividad.

Por otro lado, la presidenta de Vitartis también evidenció que los productos que se ponen al alcance del consumidor son «cada vez más sanos» y están «más adaptados a sus exigencias» nutricionales, además de que se tiene «un enorme compromiso por la lucha contra el fraude alimentario», lo que convierte a la industria alimentaria en «un eslabón fundamental» de la cadena para trasladar las necesidades del cliente, la innovación y los criterios de sostenibilidad al sector primario, finalizó.