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La Guardia Civil mantiene a raya la becerrada de San Rafael, que se desarrolla sin apenas incidentes

Agentes de la Guardia Civil velan por el correcto desarrollo de la becerrada de este jueves en San Rafael. /Pedro Luis Merino
Agentes de la Guardia Civil velan por el correcto desarrollo de la becerrada de este jueves en San Rafael. / Pedro Luis Merino

Solo hubo que lamentar unas pintadas contra la tauromaquia, que se borraron rápidamente, y dos conatos de altercado en los que se increpó a cámaras que documentaban el festejo

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La fuerte presencia de la Guardia Civil y las normas de comportamiento publicadas por el Ayuntamiento de El Espinar unas horas antes de la celebración de la becerrada de la fiesta de los quintos de San Rafael contribuyeron a que los ánimos estuvieran más centrados en el entretenimiento y la tradición que en la crispación. El festejo taurino se desarrolló apenas «sin incidencias que reseñar», confirman fuentes de la Comandancia del Instituto Armado. Y eso que el caldo de cultivo generado no ayudaba a rebajar la tensión.

Los únicos percances que hay que lamentar son las pintadas de los animalistas contra la tauromaquia que se realizaron en la plaza de la población horas antes de la becerrada de quintos y que a lo largo de la misma mañana del jueves fueron borradas. Asimismo, un hombre que estaba en los tendidos, vecino del municipio, increpó a un cámara a quien identificó como un miembro simpatizante del activismo de Pacma. Al parecer, esta persona se hallaba en el coso con la finalidad de grabar un reportaje para Alemania sobre este festejo. Agentes de la Guardia Civil se percataron de este episodio e intervinieron para que la incidencia no fuera a más y rápidamente quedó zanjada, según informan testigos de lo sucedido.

Luego, una vez terminada la lidia del segundo toro y mientras el respetable aguardaba la suelta de una vaquilla para los quintos que cumplen veinticinco años, otros dos cámaras recibieron algún que otro improperio.De nuevo tuvo que intermediar la Guardia Civil para evitar males mayores.

Salvo estos encontronazos, el resto de la lidia de la becerrada se desarrolló sin problemas, cumpliendo con la ley, tal y como había exigido el alcalde de El Espinar, Javier Figueredo, veinticuatro horas antes de que se celebrase el espectáculo taurino. También el comportamiento de los asistentes favoreció esa ausencia de percances, a pesar de la tensión acumulada durante las últimas semanas.

En concreto, desde que el partido animalista Pacma y otros movimientos que comparten causa con esta organización pisaran el acelerador de las protestas en contra de las becerradas de El Espinar por «crueles» y porque, a su juicio, en ellas se «tortura» a las reses.

Camino de las 59.000 firmas

La campaña de recogida de firmas que inició el partido para exigir la prohibición de estas tradiciones con 103 años de historia sumaba a última hora de ayer más de 58.200 adhesiones, según la página web del colectivo, que dos días atrás se había entrevistado con el alcalde para transmitirle sus reivindicaciones y advertirle de que habían puesto en manos de los juzgados las supuestas irregularidades detectadas en la tramitación de la autorización para el desarrollo de la becerrada de este jueves.

Según los representantes de Pacma, la solicitud ante la Junta de Castilla y León se había registrado «fuera de plazo». Y así ocurrió, aunque por muy poco y «con tiempo suficiente» para estudiar y comprobar la documentación adjuntada por el Ayuntamiento de El Espinar ante la Administración regional, tal y como explicaron fuentes de la Delegación Territorial. Por esta razón se dio el visto bueno.

A pesar de las declaraciones del alcalde en las que aseguró que la lidia se iba a desarrollar estrictamente según lo que dicta la ley al respecto, Pacma ha querido estar presente en el festejo a través de los objetivos de sus cámaras para documentar el ritual de la tradición taurina de los quintos. Aunque el Ayuntamiento se comprometió a que no se iba a matar a las reses, la portavoz del partido animalista, Laura Duarte, discrepó y apuntó esta semana que al animal se le iba a dar muerte «fuera de la mirada del público», ya que tras el agotamiento que sufre en la lidia se le traslada al matadero, explicó la representante de Pacma.