«He firmado en un año el divorcio y la boda de la misma pareja»

Jesús Bañez en su taller,/El Norte
Jesús Bañez en su taller, / El Norte

Jesús Báñez lleva de juez de paz de Fontiveros veinte años y lo será otros cuatro más

M. J. P.

De profesión es mecánico pero compatibiliza sin problema su vocación por los coches con otra gran pasión: la de servir a sus vecinos, dice, «especialmente a las personas mayores, más débiles y desfavorecidas». Tras las nuevas elecciones municipales, los ayuntamientos volvieron a publicar la convocatoria de juez de paz por cuatro años y Jesús Báñez, de 47 años, volvió a presentarse. Y no precisamente por el dinero, explica, pues esta tarea le supone unos 83 euros al mes. «Total, para el trabajo que tenemos, tres o cuatro casos, no está ni bien ni mal pagado. Pero me encanta».

De hecho, lleva de juez de paz de Fontiveros veinte años y lo será otros cuatro más. «Me gusta la legalidad y conseguir que la gente llegue a acuerdos». Su técnica es sencilla. «Les digo lo que van a tener que gastarse en abogados y la gente cada vez más opta por la mediación, es más proclive que antes a llegar a un acuerdo que ir al pleito», indica. Hacer «pedagogía» es una parte muy importante de su labor de hombre bueno. «La gente de la calle no conoce bien las funciones que realiza el Juzgado de Paz, saben que existe, pero no las funciones.

Lo que peor lleva, dice, es tener que tratar con las funerarias. «Todo fallecimiento que se produzca en el pueblo necesita un certificado firmado por el juez de paz para que el finado pueda ser enterrado en otro lugar, por ejemplo, Valladolid. Siempre es precisa la firma del juez del lugar donde se ha producido el fallecimiento».

Y, por desgracia, defunciones es lo que más certifica en su pueblo, una localidad abulense que tiene menos de 800 habitantes, aunque de vez en cuando hay alegrías que registrar en el asiento de los asuntos civiles. «He firmado un divorcio y la boda de la misma pareja en el mismo año», recuerda entre los casos más sorprendentes que le han ocurrido últimamente en su vida de juez. «Es una pareja de mediana edad, que llevarán juntos unos 25 años y ya son abuelos. Se divorciaron y se casaron este año, en la primavera, hace un par de meses».

El peor caso

Pero en los últimos meses le tiene preocupado un asunto especialmente feo y triste, revela Báñez. Es el caso de una anciana del pueblo que está ya en una residencia porque tiene las facultades mentales mermadas y ha podido ser víctima de un engaño por parte de «un amigo de la familia, su madre y esta señora eran muy amigas». El juez de paz y la secretaria han decidido denunciar los hechos ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Fontiveros con el fin de evitar que la anciana se quede sin su casa. «Él tiene un negocio, pidió 20.000 o 40.000 euros de préstamo y no pagó nada, ha liquidado la casa de la mujer, que al parecer le avaló sin estar en sus cabales. Él se ha hecho tutor de ella aprovechándose de que esta señora no tiene la cabeza muy allá y la ha dejado en la calle», se lamenta. Espera que se haga justicia.