Mucho más que un castillo

Vista panorámica de Coca, desde lo alto de la Torre de San Nicolás. /Sara Esteban
Vista panorámica de Coca, desde lo alto de la Torre de San Nicolás. / Sara Esteban

Un paseo por Coca, una localidad segoviana enclavada en la comarca natural de Tierra de Pinares nos descubre su cara más oculta

Eva Esteban
EVA ESTEBANCoca

La intrahistoria de Coca, una localidad segoviana enclavada en la comarca natural de Tierra de Pinares de cerca de 1.800 habitantes, es mucho más profunda de lo que pueda parecer únicamente desde los alrededores: solo hay que dar un pequeño paseo por el municipio para descubrirlo. Por su historia y monumentos, además de por su entorno natural, es uno de los grandes puntos de atracción del turismo de interior no solo en Castilla y León, sino también en España. Es de esas villas que enamoran a primera vista. Allí nació, además, el último emperador de oriente y occidente, Teodosio I El Grande.

Antigua villa romana, alberga algunas de las calles más ilustres (y cuanto menos significativas) de la provincia de Segovia. La calle La Raya –de Coca–, que encabeza el listado de nombres de vías más curiosas y de la que nunca faltan chistes. Pero también otras como las avenidas de Icona y Banda de Música de Coca, inaugurada en agosto de 2017 como homenaje a la agrupación musical de la localidad, que dicho año celebró su centenario y se convirtió en la banda más longeva de la provincia.

Su castillo, una fortaleza del siglo XV, es su monumento más emblemático. Propiedad de la Casa de Alba aunque cedido al Ministerio de Agricultura desde 1954, es una de las muestras del gótico-mudéjar español más representativas. Desde entonces, algunas de sus salas ejercen como sede de la Escuela de Capacitación Forestal, un referente a nivel nacional.

Un paseo por Coca nos descubre su cara más oculta. Un municipio donde destacan la devoción por su banda de música y en el que las fiestas patronales de mayo, en honor a la Santa Cruz, y de agosto, de San Roque y Nuestra Señora de la Asunción, se viven de una manera especial.

Para no perderse

Qué ver
Un castillo del siglo XV, la Torre de San Nicolás, las murallas medievales y la iglesia gótica de San María la Mayor.
Gastronomía
Es típico el cochinillo asado y las pastas de Dulces Coca
Tradiciones
Destacan los toros de fuego, un armazón metálico que imita la forma de un toro y en el que se instalan elementos pirotécnicos.
Fechas clave
Fiestas de la Santa Cruz, el 3 de mayo, y en honor a Nuestra Señora de la Asunción y San Roque, el 14 de agosto.

La Torre de San Nicolás se ha convertido en todo un símbolo de la localidad. Sus restos son lo único que queda de la iglesia que llevaba su mismo nombre y que data del siglo XII. Su valor turístico y patrimonial reside en que, en 1931, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Se encuentra al norte del municipio, y desde sus alturas –el acceso es gratuito– se puede contemplar el mar de Tierra de Pinares. Ejerce, por tanto, como un excelente mirador donde confluyen las aguas de los ríos Eresma y Voltoya.

La muralla medieval que a día de hoy se preserva (unos 200 metros) y que llegó a rodear toda la villa contiene una de las cuatro puertas que daban entrada a la ciudad de Cauca. No obstante, se conserva la parte más elevada y de mayor grosor, pues protege la zona más vulnerable, la que no está flanqueada por las profundas cárcavas labradas por los ríos. Otro de los lugares imprescindibles que se ha de visitar en Coca es la iglesia gótica de Santa María la Mayor, pues es la única de las siete iglesias que se mantiene en pie en la actualidad.

En lo relativo a la gastronomía, es típico el cochinillo asado. Una de las tradiciones más reseñables son los toros de fuego, un armazón metálico imitando la forma de un toro, sobre cuyo lomo es colocado el bastidor en el cual se instalan elementos pirotécnicos de distinta naturaleza. Tras encender la mecha, la persona que lo lleva corre persiguiendo a la gente.