El juez suspende la pena de dos años de prisión al joven que asaltó una propiedad para llevarse tres tangas de un tendedero

El acusado escucha la sentencia../Rodrigo Jiménez
El acusado escucha la sentencia.. / Rodrigo Jiménez

Samuel B. R., de 27 años, acepta la sentencia que le condena por un delito continuado de robo con fuerza en casa habitada y que le prohíbe acercarse a 200 metros del domicilio de su vecina

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

En medio de un revuelo mediático sin precedentes en el Juzgado de lo Penal 3 de Valladolid, Samuel B. R., de 27 años, que entró en la sala de vistas muy nervioso, con gorra y tapándose la cabeza con la cazadora roja que llevaba, aceptó la sentencia. «No se preocupe, que no le van a grabar», le tranquilizó el juez, aunque no por ello se relajó y el acusado mantuvo en todo momento la prenda sobre su cabeza, tanto que el magistrado tuvo que pedirle que se bajara la cremallera para poder oir cómo aceptaba la sentencia.

El joven peñafelense, que acudió a los juzgados de la calle Angustias acompañado de su madre, y que no dudó en amenazar a los periodistas que trataron de acercársele para conseguir una declaración, se enfrentaba inicialmente a una pena solicitada por la Fiscalía de cuatro años de prisión, acusado de un delito continuado de robo con fuerza en las cosas y en casa habitada, la de una vecina. El joven había entrado en la propiedad privada en tres ocasiones y cada vez se llevó un tanga del tendedero. Un acuerdo previo al juicio alcanzado el viernes pasado por las partes ha reducido la pena a dos años de prisión aunque se mantiene la medida de alejamiento, durante cinco años, con una distancia de 200 metros de la vivienda de la joven, quien actualmente reside y estudia fuera de la localidad vallisoletana. Cuando el fiscal indicó que se mantenía la prohibición de acercarse a 200 metros del domicilio de la denunciante, Samuel apostilló: «No sé si la distancia de su casa a mi casa será esa», a lo que el magistrado le contestó que se comprobaría exctamente la distancia y que si era necesario, se modificaría. El joven también subrayó que «no conocía a la persona a la que he hecho daño».

El magistrado, Miguel Ángel Martín Maestro, ha tenido en cuenta en la sentencia las circunstancias atenuantes de alteración psíquica por consumo de drogas y la reparación del daño, pues el acusado se ha comprometido a pagar a la propietaria la ropa interior sustraída, una responsabilidad civil valorada en 400 euros. El joven había consignado dicha cantidad antes del juicio.

La pena ha sido suspendida por tres años, al carecer Samuel B. R. de antecedentes por este delito, aunque el magistrado le advirtió que si en ese periodo volvía a delinquir, la suspensión se revocaría e ingresaría en prisión.

«Ilícito beneficio patrimonial»

Los hechos se remontan a la madrugada de los días 3, 7 y 10 de septiembre de 2018, fechas en las que el acusado, «con la intención de obtener un inmediato e ilícito beneficio patrimonial», se dirigió a una vivienda situada en Peñafiel y, tras saltar el muro perimetral de ladrillo y una verja de una altura de 1,75 metros que rodea la casa, accedió al interior de la misma. Una vez en la parcela, subió las escaleras que dan acceso a la primera planta desde el patio-jardín, entró en el balcón donde se hallaba el tendero y se apoderó en cada uno de los tres días de un tanguita perteneciente a la hija de la propietaria.

No ha trascendido el motivo que llevó al acusado a buscar su botín en el tendedero de la casa, en lugar de apoderarse de otros efectos mucho más lucrativos, pero sí que la plena identificación de Samuel como autor del ilícito se produjo gracias a las cámaras de seguridad de la vivienda en las que se le ve hacerse con las prendas íntimas.