La última baza para el crimen de Sheila Barrero, la joven camarera de Villablino

Homenaje a Sheila Barrero en el Alto de la Collada, en julio de 2004. / PURIFICACIÓN CITOULA
Homenaje a Sheila Barrero en el Alto de la Collada, en julio de 2004. / PURIFICACIÓN CITOULA

La jueza de Cangas del Narcea ha levantado el secreto de sumario, que durante meses se preservó al reabrir el caso 15 años después del crimen | La repetición de las pruebas de ADN no arroja datos positivos a la investigación

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Es una de las pocas espinas que tiene clavadas la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y la losa que sepulta a una familia desde hace quince años. Cuando parecía que la luz se abría paso entre la oscuridad, las puertas vuelven a cerrarse. La jueza de Cangas del Narcea reabría el año pasado, catorce después del crimen, el procedimiento por el asesinato de la joven degañesa Sheila Barrero. El objetivo era someter todas las pruebas existentes a nuevos exámenes de ADN en los laboratorios de Criminalística. Había esperanza de que el imparable desarrollo técnico de la última década revelase evidencias que permitiesen avanzar en una investigación que se encontraba en vía muerta.

Pero todo parece indicar que los resultados no han sido positivos. Después de meses de trabajos discretos pero minuciosos, el juzgado levantaba el secreto de sumario el 15 de enero, a solo diez días de que se cumpliesen quince años del violento episodio que sesgó la vida de la joven. Los análisis de la ropa de la víctima y los objetos del coche en el que apareció el cadáver, con un tiro en la nuca, no habrían aportado perfiles genéticos complementarios a los ya conocidos. Tampoco las exploraciones de la ropa y otros enseres del que fuera el principal sospechoso, un exnovio de Sheila, detenido y puesto luego en libertad sin cargos, habrían sido relevantes. Se está a la espera, no obstante, de informes documentales complementarios y otros periciales de los restos de pólvora recogidos en la mano y la ropa de ese sospechoso y que él mismo argumentó a una jornada de caza días antes a que la joven fuese encontrada con un tiro en la nuca en el Alto de la Degollada, a mitad de camino de Villablino -donde había estado por la noche con sus amigos- y su casa en Degaña, a donde nuca pudo regresar.

2004
Sheila Barrero, de 22 años, aparece asesinada en el puerto de Cerredo.
2008
El juzgado de Cangas del Narcea archiva el procedimiento al no encontrar pruebas para su esclarecimiento.
2018
Se reabre la causa para realizar de nuevo los análisis de ADN a las pruebas.

Una vez que la jueza instructora reciba los informes solicitados se determinará si se decreta de nuevo el sobreseimiento de la causa o se piden nuevas pruebas. El hecho de que se haya levantada el secreto de sumario y no se necesiten preservar pruebas relevantes en la investigación de la Guardia Civil llevan a pensar que las pesquisas no han avanzado tanto como cabía esperar cuando se consiguió la reapertura de un caso que nunca ha caído en el olvido para las fuerzas de seguridad.

El pasado mes septiembre los mandos de la UCO mantuvieron una reunión con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Ignacio Vidau, y representantes de la fiscalía. El cuerpo de élite de investigación de la Guardia Civil tiene un expediente inmaculado y no está dispuesto a no esclarecer el crimen y detener al responsable de la muerte de la joven de 22 años, estudiante de Turismo y residente en Gijón.

Trabajos de la UCO

Julia Fernández, la madre de Sheila, aseguró a EL COMERCIO que mantiene la esperanza. «Si lo han reabierto después de tantos años es porque han conseguido algo, eso queremos creer...», considera la progenitora, que hace diez años llegó a acampar a las puertas de la Audiencia Provincial, en Oviedo, para pedir, precisamente, que se reabriese el procedimiento que se había archivado por falta de pruebas. Hubo, sin embargo, que esperar casi una década para que el juzgado de Cangas del Narcea, con la estrecha colaboración de la Guardia Civil, decidiese reabrirlo, de forma tan discreta que ni siquiera la familia más directa de la víctima estaba al corriente. Fue la fiscalía, al hacer pública la memoria de 2018, la que reveló que el procedimiento se encontraba de nuevo bajo secreto de sumario en el juzgado de Cangas del Narcea, el que llevó las diligencias desde el primer momento.

La UCO, que recientemente ha resuelto con éxito en Asturias la compleja investigación tras el asesinato del concejal llanisco Javier Ardines, no está dispuesta a dar por cerrado el caso de Sheila Barrero por mucho tiempo que transcurra.