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Vanessa Carreño: «Las cosas hay que decirlas y, además, saber decirlas»

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Vanessa Carreño en la redacción de leonoticias. / R.P.

  • Esta coach leonesa explica la importancia de desarrollar de forma eficaz las habilidades sociales para poder alcanzar objetivos concretos y poder ser más felices

La casa, el trabajo, los estudios, los amigos, la familia, la pareja. En un mundo en el que la presión social en todos los ámbitos de la vida es cada vez más y más creciente se hace imprescindible aprender a gestionar las emociones y desarrollar las habilidades sociales.

Vanessa Carreño Andrés (León, 1979) es coach personal desde hace cuatro años. Esta periodista leonesa conoció el coaching en una conferencia en Madrid que le sirvió a sí misma para cambiar la manera de ver su propia vida. Desde entonces, decidió que era exactamente a eso a lo que quería dedicarse: a ayudar a los demás. Así lo explica en su web www.coachingtobe.es donde se puede encontrar desde su propio testimonio al de las personas a las que ha ayudado.

Con una experiencia notable y una reputación ganada a base buenos resultados, esta coach desgrana las claves del coaching, una actividad de la que cada vez se oye más hablar pero que sigue siendo muy desconocida.

¿Qué es el coaching?

Es un acompañamiento a una persona que quiere cambiar algo de su vida, hay algo de su presente que no le satisface y quiere que su futuro sea diferente a corto-medio plazo. El coaching sirve para conseguir unos resultados que por ti mismo no eres capaz de conseguir.

¿En qué se diferencia el coaching de un tratamiento psicológico tradicional?

El coaching trabaja desde el presente hasta el futuro y una terapia psicológica sí que puedes ir a resolver algo del pasado que no esté resuelto. Otra diferencia es el tiempo. En un proceso de coaching sí que suele estar cerrado, es decir, cuando se empieza un proceso se sabe que en tres o cuatro meses se cierra y en una terapia psicológica eso también es diferente.

Además, en el coaching se trabaja mucho lo que pasa entre sesiones. Un coachee (que es como se llama a una persona que hace este proceso) trabaja un plan de acción entre sesiones, que es lo que va a ayudar a llegar a ese objetivo que quiere. En psicología el núcleo del proceso está en las consultas.

¿Con qué tipo de personas trabaja? ¿Quién puede llegar a su consulta?

Yo hago específicamente coaching de autoestima y relaciones personales. Trabajo con personas que se sienten inseguras, se preocupan mucho por todo, que son negativas y que le dan muchas vueltas a las cosas, lo que les afecta en su bienestar, en su satisfacción personal y también en sus relaciones con los demás. A menudo se preocupan mucho por lo que piensen los demás o tienen muchas expectativas y después se decepcionan. Ese suele ser el perfil.

En su página web, el texto está escrito en femenino, ¿trabaja solo con mujeres?

Sobre todo mujeres, porque el perfil de la persona con la que trabajo, la que admite que le pasan este tipo de cosas, suelen ser mujeres, pero tengo un 30% de hombres.

¿Hay mucha diferencia entre las problemáticas que presentan los hombres y las que presentan las mujeres?

Me he ido dando cuenta de que en un hombre normalmente la evolución es mucho más rápida. Parece que las mujeres nos estancamos más, le damos más vueltas a las cosas, cuesta más cambiar los pensamientos y nos preocupamos más de lo que piensen los demás. Aun pasándoles a ellos también, en los hombres en la tercera sesión solemos haber llegado ya a un objetivo que en una mujer hacen falta seis o siete.

¿Cuáles son los problemas que más a menudo se encuentra?

Sobre todo esa falta de confianza, esa falta de creer en uno mismo, los miedos… Trabajo mucho con personas que tienen miedo a fallar, a no hacerlo bien, a decepcionar a alguien, a que dejen de quererles, a que les rechacen, etc. También, cómo afecta eso en las relaciones, es un clásico. Aprender a decir que no, aprender a ser más tú, quién quieres ser, lo que quieres hacer y a ser más coherente con tu forma de comportarte. También trabajo mucho cambiar la actitud, aunque normalmente alguien no juzga su propia actitud, pero hay que cambiar esa actitud negativa de “lo que me pasa no es culpa mía”. Ayudo a las personas a que sean más responsables.

¿Por qué se producen esos miedos o esa inseguridad?

Es un poco todo. Cómo nos han educado desde pequeños: muchas creencias o ideas que damos por hecho, que ni nos planteamos que no sean así, nos las han inculcado de pequeños, nos van diciendo que tienes que hacerlo todo muy bien. Ideas que de mayor te hacen sentirte culpable por querer priorizarte tú ante los demás. Dicen que a los seis años las creencias, aquello en lo que nos han educado, están cerradas y te acompañan para siempre a no ser que tú tomes la iniciativa de cambiarlo. Después, cuánto más tiempo esperas y más tiempo estás alimentando esos fantasmas mentales que a veces nos creamos más grandes se van haciendo.

Otro de los principales problemas es que evitamos las emociones: el enfado, “no me puedo enfadar porque me dijeron que no me enfadara de pequeño”; la tristeza, “hay que meterla para dentro porque por los demás; la rabia, etc. Emoción que no sale, emoción que tiene que salir por otro lado y suele salir por el cuerpo. Las somatizas y salen migrañas, dolores de estómago, dolores de espalda, etc. Es básico aprender a reconocerlas y a canalizarlas. Que no controlarlas. No es lo mismo.

¿Cuáles son los pasos que sigue a la hora de iniciar un tratamiento?

Primero hago una sesión previa para conocernos, que me sirve para saber si yo puedo ayudar a esa persona y también sirve para que esa persona vea si está a gusto conmigo. Una vez que decide que quiere comenzar, se establece el objetivo, lo que quiere conseguir: desde quiero sentirme bien conmigo mismo o ser querido en las relaciones o sentirme capaz de comerme el mundo, etc. Son cosas muy abstractas. Y desde ahí vamos desgranando hasta llegar a algo que puedas medir. Objetivos más pequeños que sean alcanzables y realistas. Desde esa primera sesión, ya sabes a dónde quieres ir, sabes dónde está el final del proceso y sesión a sesión vas viendo lo que necesitas para llegar al final.

¿Qué consiguen los pacientes tras este acompañamiento?

Tener confianza en sí mismos, disfrutar más de su vida, sentirse más capaces, ver las cosas de una forma más positiva, cambiar su forma de pensar, -de interpretar algo desde un punto de vista que te está haciendo daño a aprender a verlo de otra forma, sin engañarte-. Aprender a disfrutar más para alcanzar tus objetivos y moverte.

Aunque las personas desarrollen sus habilidades sociales, a menudo hay muros infranqueables (un rígido sistema de trabajo, un familiar o pareja que no atiende a razones…) ¿Cómo se gestiona ese escenario?

Lo primero darte cuenta de que en tu mano siempre hay algo que puedes cambiar y que no está todo en manos de los demás. Tú vas haciendo cambios hasta un punto. Aprender a aceptar que es hasta ahí adonde puedes llegar y sentirte bien con ello, sin frustrarte ni machacarte por ello.

Organiza también talleres, ¿cómo funcionan?, ¿en qué se diferencian de los tratamientos completos?

Suelen ser talleres de un par de días. Trabajo cómo aprender a ser más feliz: cómo cambiar tu diálogo interno, creer más en ti, quitarte los miedos, aprender a ponerte objetivos y alcanzarlos; o bien en el otro taller que hago, trabajo relaciones personales: aprender a diferenciar lo que nosotros estamos viendo y lo que en realidad está pasando, que es algo también muy común, el “montarte películas”.

¿Y cómo se discierne la visión propia de la visión externa?

Lo primero hablando de hechos, no de interpretaciones. Una interpretación sería decir “Laura me ha mirado mal” y un hecho es decir “Laura se está mordiendo las uñas”. Después comunicándonos con los demás. Claves para mejorar nuestras relaciones, diría entre el respeto y la comunicación estarían empatadas. La comunicación es muy importante y no la gestionamos bien. Pensamos mucho eso de “para qué lo voy a decir si total ya lo sabe, o ya se enterará”. Las cosas hay que decirlas y saber decirlas.

¿Trabaja coaching profesional?

Sí, siempre que los objetivos estén relacionados con tu confianza en uno mismo. A veces me llegan emprendedores que tienen miedos o desconfianzas, del tipo “no voy a ser capaz de conseguirlo, qué van a decir de mí si fallo”.

¿Cuál es la clave del éxito?

Contestaría mejor la clave de la felicidad, que se basa en ser quien quieres ser, ser coherente en tu día a día, en lo que haces, lo que piensas y lo que sientes. No hacer cosas que no quieres hacer, cosas con las que no estás de acuerdo. Hacer cosas con las que disfrutes: cuidarte, mimarte y prestarte atención.