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La despedida de Ángel Ron: «Valía la pena y vale preservar la independencia»

Ángel Ron.
Ángel Ron. / Emilio Naranjo (Efe)
  • Tras 30 años en el Banco Popular y más de diez como presidente, dice que se va con el deber cumplido

Tras más de una década como presidente, Ángel Ron ha dicho este viernes adiós públicamente a la que ha sido su casa durante treinta años. Compareció ante los medios de comunicación para presentar los resultados del Banco Popular en 2016, un ejercicio en el que ha registrado las mayores pérdidas de su historia: 3.485 millones de euros debido a las altísimas provisiones que ha tenido que realizar (5.692 millones) para cubrir la morosidad y las pérdidas de los activos inmobiliarios fundamentalmente, las devoluciones por las cláusulas suelo y acelerar la desinversión en activos no productivos. La reacción entre los inversores no se hizo esperar y la acción cerró con una caída del 7,43%, el peor valor del Ibex.

A pesar de lo incómodo de su situación -un relevo en diferido prácticamente- y los malos números que iba a presentar, Ron llegó con su habitual afabilidad y respondió a todas las preguntas, hasta las más duras para él. Afirmó que se va «con la satisfacción del deber cumplido» y de haber respetado el «legado» de su antecesor, Luis Valls, de preservar la independencia del banco. Sin embargo, lanzó un mensaje a navegantes:_«Hay demasiados bancos para tan poco negocio». También admitió que ningún banco cotizado está «blindado». El Popular vale en Bolsa al cierre de ayer 3.659 millones de euros. Aún así, Ron insistió en que «valía la pena preservar la independencia del banco y vale la pena».

El todavía presidente no hizo apenas autocrítica, ni de haber llegado tarde a la financiación y promoción inmobiliaria, ni de haber comprado demasiado caro el Banco Pastor o no haber aprovechado las ayudas públicas indirectas a la banca. Se limitó a decir que con posterioridad todo se ve de otra forma.

Por otra parte, los mercados aguardan expectantes si el Popular tendrá que acudir a una nueva ampliación de capital -ha tenido que llevar a cabo tres en los últimos años para elevar su capital en 5.400 millones, la última en junio pasado por 2.500 millones de euros para sanear el balance-. No obstante, Ron aseguro que «el banco ha tomado medidas suficientes para que no sea necesaria la ampliación». Eso, a pesar de que su solvencia está muy por debajo de la media del sector aunque cumple los niveles exigidos. Para elevar el capital sin ampliación, el banco confía en poder retener beneficios en el futuro y vender negocios no estratégicos, como su filial en Estados Unidos. De hecho, Ron anunció que a partir de ahora el banco será «más sencillo, centrado en la oferta a pymes y familias y enfocado absolutamente al mercado español».

«Los números de hoy aclaran el futuro porque se ha producido una limpieza», subrayó Ron. Saracho se encontrará con una entidad que tiene una rentabilidad negativa, que ha perdido eficiencia y con un elevado lastre inmobiliario y una alta morosidad (del 14,6% cuando la media apenas supera el 9%). Sin embargo, también con mayor margen para deshacerse de ese lastre puesto que han aumentado las provisiones, con una reestructuración de plantilla y oficinas ya realizada y con la fortaleza en el mercado de pymes y empresas. Así, el negocio principal tuvo un beneficio de 998 millones de euros y el margen de intereses creció en el cuarto trimestre un 3,4%, Aunque en el año, los ingresos del Popular cayeron un 17,6%.

«Aguantar hasta hoy fue un compromiso», dijo el que todavía será presidente hasta el día 20, cuando se celebre la Junta de Accionistas tars la que Emilio Saracho se pondrá al frente del banco. Eso sí, Ron ya no estará en la Junta porque minutos antes habrá dejado de ser presidente. ¿Qué hará a partir de entonces? «La vida es larga», se despidió Ron con su bonhomía característica.