La posibilidad de fumar sin nicotina

La posibilidad de fumar sin nicotina

El mercado de los vapeadores evoluciona hacia nuevos productos donde este elemento desaparece

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El sector de los vapeadores vivió en una montaña rusa hasta hace un par de años. Abrir una tienda de productos relacionados con los cigarrillos electrónicos se convirtió en una alternativa de negocio para muchas personas. Estos comercios proliferaron por numerosos barrios. En 2013 llegaron a abrirse cerca de tres mil tiendas en toda España. Pero el cántaro se rompió. Había demasiada oferta para una demanda que estaba naciendo hace un lustro.

Fue a partir de 2016 cuando el negocio comenzó a crecer de forma estable, gracias a una mayor profesionalización del sector que facturó en 2017 unos 70,5 millones de euros. Un incremento del 28,2% respecto al ejercicio anterior, el año del cambio.

En España vapea cerca del 1,2% de la población (medio millón de personas), cifra algo inferior a Italia (1,6%) y un punto menos que Francia (2,4%). Unos tres millones de británicos (4%) también son consumidores, aunque son cifras lejanas de los parámetros estadounidenses, el verdadero gran mercado del sector. Allí vapea uno de cada diez norteamericanos (10,9%). Un mercado que está al alza y que se abre a nuevos productos con nicotina y sin nicotina y con diferentes sabores (cereza, pomelo, manzana o mango, entre otros), que se dispensan en estancos. «Solo queremos que vapeen aquellas personas mayores de 18 años», apunta Arturo Ribes, presidente de la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), quien destaca también los «controles exhaustivos y estrictos» de los productos para los cigarrillos electrónicos que sí contienen nicotina.

El usuario de los cigarrillos electrónicos es un hombre (siete de cada diez casos) muy cerca de los cuarenta años (38,5 años). Siete de cada diez vapeadores españoles han cambiado por completo el consumo de tabaco por el uso del vaporizador y el 26,5% ha conseguido disminuir el consumo de cigarrillos gracias a esta alternativa. Además, en su inmensa mayoría (el 96,3% de los usuarios, según el estudio realizado por Sigma Dos para la UPEV) usan estos artilugios como un sistema de reducción del tabaco. «Es casi imposible, según las estadísticas, que alguien vapee por vapear. Los usuarios son fumadores que quieren rebajar su dosis de nicotina y apuestan por este sistema. Buscan algo para esa transición», reconoce Ribes.

División de opiniones

Asegura que las personas que se acerquen a esos productos de sabores serán fumadores que mantienen esos gestos, que les gusta fumar sin ingerir nicotina o personas que quieren dejarlo. «Ya hay productos como los parches o los chicles que sí sirven para dejar de fumar durante un tiempo (unas ocho semanas). Estos productos no sirven», advierte el doctor Andrés Zamorano, vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). «Los vapeadores pueden ser una solución para aquellas personas que quieren dejar de fumar y no les ha funcionado nada. El último recurso», defiende, por su parte, el doctor Josep María Ramon, jefe de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de Bellvitge.

Una fórmula que se está usando en el sistema de sanidad británico para dejar de fumar. Según datos del Public Health England, unas 20.000 personas lo han conseguido. «Es una vía errónea porque solo es una reducción de daños. Pero sigue habiendo daños», comenta, sin embargo, el doctor Zamorano. «Necesitamos estudios más a largo plazo sobre sus efectos», matiza el doctor José Miguel Rodríguez, jefe de Neumología del hospital universitario Príncipe de Asturias.

En cuanto a los productos sin nicotina, el doctor Zamorano es igual de contundente: «Se mantienen los gestos típicos de una persona adicta al tabaco. Da igual que tengan o no tengan nicotina. No son inocuos». Reclama, como realizó la Organización Médica Colegial, que se equiparen todos los productos.

En la actualidad, la situación legal de los vapeadores es intermedia. Por un lado, solamente está permitida la venta de estos dispositivos a personas mayores de edad. Las unidades de envasado y el embalaje exterior de estos aparatos que liberen nicotina y los envases de recarga deben incluir una lista de todos los ingredientes que contenga el producto y una indicación del contenido de nicotina, así como la administración por dosis. Por otra parte -«y es muy desconocido entre los no fumadores», añade Ribes-, la ley española permite el consumo del vapeo en locales de ocio, hostelería y otros establecimientos cerrados. Solo no se puede consumir en las oficinas de la administración pública, los hospitales y centros de salud, los centros educativos y en los medios de transporte públicos urbanos e interurbanos.

 

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