Prisión permanente revisable para el primer caso de violencia contra una mujer

Prisión permanente revisable para el primer caso de violencia contra una mujer

La víctima fue agredida sexualmente y asesinada por su antigua pareja sentimental, que la sometió a «prolongado sufrimiento»

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

El asesinato de Antonia fue brutal. Realizado para causarle un «prolongado sufrimiento», como sentenció el jurado popular de la Audiencia Provincial de Almería. Francisco S. la agredió sexualmente, la mutiló y golpeó, la degolló. El tribunal le ha condenado a prisión permanente revisable, debido a que el asesinato se perpetró luego de un delito contra la libertad sexual, como indica el Código Penal. Será el sexto condenado que cumpla esta pena en España.

Antonia y Francisco habían mantenido una relación sentimental entre mediados de noviembre hasta el 25 de diciembre de 2016. Unos pocos días después, el 15 de enero de 2017, él se dirigió de madrugada al domicilio de ella, en Huércal de Almería. A las 6:35 entró en la vivienda con sigilo y se «abalanzó» sobre Antonia, de 33 años. Durante media hora la golpeó y violó. La mujer se defendió, presentó una «fuerte oposición», dice la sentencia, conocida ayer. Pero él la doblegó con el impacto de diferentes objetos, que intercambió durante el ataque. Una figura de cerámica y una lámpara con la que le embistió la cabeza, con hundimiento del cráneo. También usó sus manos, para taparle la boca y, como apreció la forense, ejercer el «arrancamiento de la porción distal de la lengua para que no gritase». La «pluralidad de golpes, reiterados, en diversas partes del cuerpo eran excesivos y causaron a la víctima un dolor absolutamente innecesario».

El agresor la penetró vaginalmente y se armó con un cuchillo de borde aserrado. «Tras causar un prolongado sufrimiento (…) y con la intención de causar la muerte (…) le realizó varios cortes en el cuello, uno de ellos muy profundo», dice el documento. Después la mutiló salvajemente en la zona genital. Esta herida 'posmorten' «evidencia el carácter sexual del ataque», algo que la defensa negaba, sosteniendo que la relación había sido consentida, para evitar la sentencia de prisión permanente revisable. En total, fueron «más de 100 golpes» y «19 heridas cortantes» en distintas zonas del cuerpo como los brazos, los antebrazos y la cabeza.

Francisco S., con antecedentes penales «no computables en la presente causa», una condena por estafa y cuatro órdenes de alejamiento de otras exparejas, intentó ocultar su crimen. Arrastró el cuerpo de Antonia al baño, lo limpió, enterró algunos objetos y arrojó otros a los matorrales. Sin embargo, había dejado restos de ADN y varios testigos acreditaron sus movimientos.

Su defensa intentó atenuar la pena y alegó anomalía psíquica, ingesta de alcohol, alteraciones de la percepción y arrebato. El jurado popular no creyó ninguna de estas circunstancias y el tribunal se plegó a la petición de la Fiscalía, que además de la prisión permanente revisable, solicitó 15 años por agresión sexual con agravante de parentesco, la máxima para este tipo de delitos. El tribunal accedió a aplicar ambas penas.

Los otros condenados

Son cinco los hombres que cumplen prisión permanente revisable. Cuatro fueron sentenciados por asesinar a niños, y uno de ellos a un anciano. El primero condenado con esta pena máxima fue David Oubel, que asesinó con alevosía y armado con un cuchillo y una radial a sus dos hijas de cuatro y nueve años en Pontevedra. Le siguieron Daniel Montaño que lanzó a una bebé por una ventana en Vitoria; Marcos Miras, que asesinó a palos a su hijo de once años en A Coruña. Estos tres ejecutaron a sus hijos para dañar a sus exparejas, una forma de violencia machista. El cuarto asesino de niños es Patrick Nogueira, que degolló a sus dos primos de cuatro y un año, y a sus tíos en Guadalajara.

A estos cuatro sujetos se les aplica esta figura jurídica porque sus víctimas fueron menores de 16 años. Mientras que por agredir a una persona vulnerable, el abuelo de su pareja, con una treintena de puñaladas y golpes, fue sentenciado Sergio Díaz en Canarias. El de Francisco S. es el primer caso de violencia de género con pena de prisión permanente revisable en el que la víctima es una mujer.