El limosnero del Papa restablece la luz en un edificio 'okupa'

El papa Francisco./EFE
El papa Francisco. / EFE

En el inmueble, situado en Roma, llevaban seis días sin electricidad unas 500 personas, 100 de ellas niños

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

«¿Pero sabe usted que está haciendo algo ilegal?», le dijo uno de los vecinos que ocupan un edificio público del centro de Roma al cardenal Konrad Krajewski, limosnero apostólico, antes de que se metiera el pasado sábado en el subterráneo donde se encuentra la central eléctrica del inmueble. La respuesta de este polaco que por su cargo se encarga de ejercer la caridad en nombre del papa Francisco no tiene desperdicio: «¿Vivís aquí desde hace cinco años de okupas y os preocupáis ahora?».

Alertado por una monja que ayuda a algunas de las 500 personas que residen en el edificio, 100 de ellas niños, de que llevaban seis días sin luz por una deuda de 300.000 euros, Krajewski intentó hablar primero con el ayuntamiento pero, ante la falta de respuesta, optó por restablecer la corriente él mismo. Para evitar que volvieran a cortarla los técnicos de Acea, la empresa de electricidad, dejó un mensaje escrito comprometiéndose a pagar a partir de entonces.

«No quiero que se convierta en algo político. Yo soy el limosnero y me ocupo de los pobres, de esas familias, de los niños. De momento ya tienen por fin luz y agua. Ahora todo depende del ayuntamiento», comentó en una entrevista con el 'Corriere della Sera' el purpurado polaco, que pese a su deseo se ha visto envuelto en la polémica. No tardó en responderle el ministro del Interior, Matteo Salvini: «La propiedad privada es sagrada diga lo que diga este o aquel cardenal. Apoyar la irregularidad no es nunca una buena señal. Hay muchos italianos e inmigrantes regulares que, aunque tengan dificultades, pagan las facturas. Si en el Vaticano quieren pagar las facturas a todos los italianos, que nos digan a qué cuenta corriente».

«Toda la responsabilidad»

Krajewski asegura que asume «toda la responsabilidad» por lo que pueda ocurrir, incluso si llegara una denuncia, algo nada descartable porque Acea recordó que manipular una central de media tensión por cuenta propia es «un delito» además de «muy peligroso, alguien podía haberse quedado carbonizado». Sin querer considerar que la deuda de los ocupantes del edificio sea «el primer problema», el limosnero apostólico consideró que el verdadero drama estaba en que 500 personas vivan sin luz durante seis días en el centro de una capital europea. «Estamos hablando de vidas humanas. Son familias que no tienen otro lugar adonde ir, que lo pasan mal para sobrevivir. Roma también es esto. ¿Donde han terminado los derechos humanos en Europa?».

'Don Corrado', como le conocen los indigentes de la zona de la plaza de San Pedro, reparte cada noche en Roma alimentos y mantas y también ha creado en el Vaticano un servicio de duchas, peluquero y médico para los desfavorecidos.