Estas trampas caseras logran frenar el avance de la avispa asiática

El experto en avispa asiática Lolo Andrade, con un gigantesco nido de avispa velutina. / El Norte

Los sistemas que se explican en el vídeo logran mermar la población gracias a un atrayente compuesto por un litro de zumo de arándano, medio litro de vino blanco, cuatro cucharadas de vinagre y una gota de detergente

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Ya están aquí. Las temidas vespas velutinas, las avispas asiáticas, se posaron en tierras palentinas el pasado año por primera vez y los apicultores de la provincia llevan meses pensando cómo hacer frente a esta especie, que tiene en las abejas una fuente de sustento para el crecimiento de sus larvas. Este insecto originario del sudeste asiático llegó en 2004 a Francia, se cree que en un cargamento en el puerto de Burdeos. Desde ahí, una misma reina logró colonizar territorio europeo hasta llegar al norte Palencia, donde se han retirado ya varios nidos.

Galicia lleva seis años luchando contra este insecto y el técnico de Protección Civil experto en la erradicación de avispas velutinas Lolo Andrade se encargó ayer de impartir un curso práctico en la Feria de San José de Saldaña, donde explicó cómo se pueden fabricar las trampas que él mismo ideó para mermar las poblaciones de estos insectos. «Utilizamos una botella de plástico, le hacemos unos agujeros con un soldador para que puedan entrar las velutinas y le añadimos el atrayente», explica Andrade poco antes de desvelar la receta de su cebo para avispas asiáticas. «Usamos un recipiente grande para hacer la mezcla y en él echamos un litro de zumo de arándano, medio litro de vino blanco, cuatro cucharadas soperas de vinagre y una gota de detergente que sirve para romper la capa superficial, obligando a los insectos a bajar al fondo del líquido y que no se queden flotando», explica.

Cubo lleno de avispas velutinas capturadas con estas trampas.
Cubo lleno de avispas velutinas capturadas con estas trampas. / El Norte

Lolo Andrade es un experto en plagas que tiene una empresa llamada 'Quimera', cuyo grupo de investigación ha diseñado pértigas para acceder a los avisperos, explosivos específicos para destruirlos y trajes especiales para retirar los nidos que fabrica esta gran avispa, –que mide alrededor de 35 milímetros de longitud y tiene un aguijón de unos 6 milímetros–. El avance de esta especie en Galicia ha sido imparable y los esfuerzos de Andrade y el de otros especialistas y voluntarios no han logrado frenar su propagación. La Xunta de Galicia ha contabilizado la retirada de 28.750 nidos el pasado año, pero a ese número hay que añadir los avisperos no registrados y neutralizados por los ayuntamientos que no colaboran, así como por empresas de control de plagas, apicultores y particulares, que Andrade cifra en el doble.

La muerte el pasado miércoles de un hombre que llevaba medio año hospitalizado tras sufrir varias picaduras de avispa asiática ha vuelto a reabrir el debate sobre si la vespa velutina es en realidad una avispa asesina, algo que niega categóricamente Lolo Andrade. «Las muertes llegan por las alergias. De cada 1.000 personas que sufren una picadura, una puede ser alérgica y tener la mala suerte de que no le atiendan rápido. Solo atacan cuando se sienten atacadas, son avispas muy tranquilas, pero son más grandes y, por lo tanto, inyectan más veneno», asegura.

La avispa velutina no es un peligro para el hombre, siempre y cuando no sea apicultor, en cuyo caso su actividad económica se puede ver afectada por este insecto. «Matan a las abejas para llevar proteínas a las larvas. Las avispas muelen en el avispero todo ese alimento que se llevan, dan una pequeña bolita a la larva, que la digiere y después genera una jalea que es el principal alimento de las avispas. La reina solo se alimenta de esto, que se ha sintetizado en Japón como una bebida energética que se llama Baam», explica Andrade, que ayer ofreció una interesante charla en Saldaña.