La Iglesia española no hará un informe sobre los abusos a menores en su seno

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, durante la rueda de prensa de este miércoles./EFE
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, durante la rueda de prensa de este miércoles. / EFE

Los obispos no podrán en marcha nuevas medidas contra esta lacra hasta que reciban directrices concretas del Vaticano

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La Iglesia española no va a realizar un investigación que permita determinar cuál ha sido el alcance y quiénes han sido los responsables y los cómplices de los abusos sexuales a menores realizados por curas o religiosos durante décadas en todo el país. Así lo ha asegurado este míercoles el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Ricardo Blázquez, durante la rueda de prensa en la que explicó su participación en la cumbre antipederastia realizada en el Vaticano la semana pasada.

El cabeza de la Iglesia española no va a impulsar el ejercicio de transparencia y asunción de responsabilidades que ya pusieron en marcha sus homólogos alemanes, holandeses, irlandeses o belgas y que acaba de iniciar la Conferencia Episcopal francesa. Los responsables eclesiásticos alemanes, como recordó el cardenal Reinhard Marx la semana pasada en la Santa Sede, fueron los pioneros e invirtieron cuatro años de trabajo, de 2014 a 2018, para investigar los abusos sexuales en sus iglesias y congregaciones desde 1950 y pudieron documentar 3.677 casos con 1.670 clérigos implicados, pese a que miembros de la jerarquía católica habían destruido archivos para ocultar los delitos.

En España los distintos obispados se niegan a facilitar datos sobre los procesos abiertos históricamente en su seno por abusos sexuales a menores y las condenas a sus religiosos. El único dato que se conoce es que la Fiscalía tiene cuantificadas 36 condenas a sacerdotes por este tipo de delitos en las últimas décadas.

El cardenal Blázquez, para justificar la falta de iniciativa contra la opacidad sobre esta lacra de la cúpula de la Iglesia española, se limitó a contestar que «la Conferencia Episcopal no tiene autoridad sobre las diócesis para hacer este tipo de estudios», a lo que que añadió que «cada diócesis haga lo que crea oportuno».

No va a impulsar esta investigación de manera directa ni tampoco va a colaborar en que otras instituciones, ajenas a la Iglesia, hagan esta tarea. Blázquez dejó claro que van a contestar con un diplomático no a la petición realizada este mes a la Conferencia Episcopal por el Gobierno, a través del Ministerio de Justicia, que les solicitó toda la información en su poder sobre investigaciones pasadas y presentes de casos de pederastia cometidos por sacerdotes o religiosos en España. «Estamos dispuestos a colaborar -se limitó a contestar-, pero la colaboración nuestra es con los tribunales. La denuncia al Ministerio Fiscal y la colaboración con los tribunales».

El cardenal dedicó la práctica totalidad de la rueda de prensa a asegurar que la Iglesia española «va a cambiar definitivamente la forma de actuar en este campo» y que va a practicar la «tolerancia cero» porque quiere «erradicar» esta lacra de su interior. Aseguró que se han terminado «los encubrimientos y el silencio cómplice» y que su trabajo será «un sí inequívoco con las víctimas y sus familias», pero, como ocurrió el domingo pasado con el discurso del Papa que puso colofón a la cumbre, y que tanto defraudó a las víctimas, no concretó ni una sola de las medidas que la Conferencia Episcopal va a poner en marcha para dar este giro histórico, para acorralar a los abusadores y prevenir las agresiones.

Lo que diga Roma

Es más, lo que dejó claro el también arzobispo de Valladolid es que la cúpula católica española, como ha ocurrido hasta ahora, no va a llevar la iniciativa ni local ni internacional para combatir esta «plaga». Blázquez no quiso entrar en si el nuevo protocolo de referencia nacional va a obligar a comunicar inmediatamente a la Fiscalía cualquier abuso conocido, si está a favor de terminar con el secreto de los procesos eclesiásticos o si considera convenientes los castigos ejemplares, como que la condena por pederastia de un religioso suponga siempre su expulsión del sacerdocio. Se limitó a avanzar que, «como Conferencia Episcopal y como obispos, vamos a aplicar las normas que desde Roma nos indiquen». En otras palabras, que harán lo que les diga la Santa Sede y cuándo se lo diga el Vaticano, que, hasta el momento, solo anunció el domingo a través de su portavoz oficial que trabaja en un «vademécum» de preguntas y respuestas para que los obispos tengan claros cuáles son sus deberes y obligaciones.

El cardenal aseguró que van a recibir «normas, no orientaciones», con las que se examinará la adecuación del trabajo de los obispos, que esas nuevas normas vendrán «pronto», y que serán las mismas para toda la Iglesia mundial. No obstante, no precisó en qué consistirán e insistió en que «tenemos que esperar para poder responder con más precisión a esas preguntas».