Tráfico prepara un plan de choque tras el repunte de muertos en verano

El director general de Tráfico, Pere Navarro. / Efe I Atlas

Pere Navarro defiende más radares, más vigilancia y una reducción de la velocidad máxima en las carreteras convencionales

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

El verano terminó en las carreteras con 259 muertos en 236 accidentes, 34 fallecidos más que en los meses de julio y agosto del pasado, lo que supone un aumento del 15% respecto al año pasado, según las cifras provisionales de la Dirección General de Tráfico (DGT). El máximo responsable del organismo, Pere Navarro, cree que estos datos «no son buenos, pero no hay sorpresas después de tres años de continuo aumento de los fallecidos». Para poner freno a esta siniestralidad, Navarro prepara un paquete de medidas que incluyen más radares, la reducción del límite de velocidad en las carreteras convencionales y el aumento de la vigilancia de las vías.

Después de analizar el balance que deja el verano en la carreteras, donde otras 904 personas resultaron heridas graves, el director general de Tráfico centró toda su atención en el lugar donde han perdido la vida 198 personas, el 76% de los fallecidos en julio y agosto, para sacar las primeras conclusiones. Y es que son las carreteras convencionales -las de un carril en cada sentido- donde Navarro pretende «concentrar todos los esfuerzos» en los casi dos años que restan de legislatura para «resolver el problema».

De los siniestros ocurridos durante este verano en estas carreteras, que suman nada menos que 150.000 kilómetros, el 37% se produjo por una salida de la vía. Según detalló Pere Navarro, el 51% de esos accidentes se debió a excesos de velocidad, el 47% ocurrió después de consumir alcohol y drogas y el 31%, por distracciones. Asimismo, otro 29% de los siniestros fue choques frontales, donde en el 42% de los casos el conductor también iba bajo los efectos del alcohol y el 36% tuvo una distracción al volante.

Ante estos datos «que indican donde debemos hacer los esfuerzos», el director de la DGT incidió en que «si hay políticas de seguridad vial, los accidentes podrían bajar». Aquí destacó que la velocidad «es la asignatura pendiente de la seguridad vial y está detrás de las lesiones». Por ello, como primera medida, el responsable de Tráfico defendió el incremento de los radares. Para defender su idea explicó que Francia cuenta con 3.953 radares y Reino Unido con 7.200, mientras que en España funcionan 905 cinemómetros -fijos y móviles-.

La segunda medida pasa por reducir la velocidad máxima permitida en las carreteras convencionales y «para ello hemos abierto un debate» con la finalidad de «homologarnos -en velocidad- con otros países» europeos. Esta reducción vendría recogida en la reforma del Reglamento General de Circulación, asunto que lleva pendiente más de cuatro años, dados los varapalos que el Consejo de Estado dio al borrador del proyecto de ley para reformar la Ley de Seguridad Vial que presentó en su día el Gobierno de Mariano Rajoy y la entonces directora general de Tráfico, María Seguí. «Mis dos antecesores quisieron reducir la velocidad, pero aquí estamos», reconoció Navarro.

En todo caso, el responsable de la DGT, que en su día redujo durante unos meses a 110 km/h la velocidad máxima en autovías y autopistas, confesó que «cuando en este país tocas el tema de la velocidad, te salen resistencias extrañas». Recordó incluso que, durante la pasada legislatura, se quiso «mejorar las velocidad aumentándola a 130 km/h -en autovía y autopista según las condiciones de la vía-, pero no se llegó a aplicar».

Alcohol y drogas

Para frenar los excesos de alcohol y drogas, Navarro apostó por incrementar los controles preventivos. Como primera medida en este sentido anunció que este mes se incorporarán 250 nuevos agentes a la plantilla de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, porque «un mayor control es un elemento básico y fundamental, junto a la educación y la formación de los conductores».

El director general de Tráfico, que no considera «científico» achacar el incremento de la siniestralidad al envejecimiento del parque, «porque para eso están las ITV», tampoco echa la culpa de los accidentes a un posible mal estado de conservación de las carreteras, porque «los estudios señalan que las españolas son modélicas». Sin embargo, al respecto de las carreteras convencionales sí dijo que se puede mejorar su diseño, tanto con nuevas pinturas que delimiten los dos sentidos de la circulación y aumentando o disminuendo el tamaño de las calzadas.

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