La Fontana di Trevi sigue ligada a Cáritas

Turistas en la Fontana de Trevi. /AFP
Turistas en la Fontana de Trevi. / AFP

La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, suspende el plan de entrega anual al Ayuntamiento de los 1,5 millones de euros que los turistas lanzan al agua

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

El Ayuntamiento de Roma tiene muchos agujeros que tapar. No se trata sólo de unas cuentas públicas difíciles de cuadrar y de un patrimonio histórico cuyo mantenimiento sale por un ojo de la cara. También están los auténticos cráteres que jalonan las vías públicas y convierten la circulación en una peligrosa prueba de obstáculos. Cualquier recurso público se queda corto en la Ciudad Eterna, cuyos responsables andan siempre a la caza de nuevas vías de financiación para intentar arreglar el desbarajuste urbano en el que viven sus vecinos, con toneladas de basura sin recoger por las calles, una deficiente red de transporte público y unas calles sembradas de socavones. En su desesperación por conseguir algo de dinero que alivie los presupuestos públicos, la alcaldesa, Virginia Raggi, dirigió su atención a la Fontana de Trevi.

Los turistas que visitan Roma tienen una parada obligatoria en su fuente más famosa y monumental, frente a la que cumplen la tradición de lanzar una moneda a sus aguas para garantizarse así que volverán a la capital italiana. Al final, se dejan un dineral en la obra maestra de Nicola Salvi. En 2018 los operarios de Acea, la empresa municipal de aguas, encargada de recoger las monedas con una especie de aspirador, rescataron alrededor de un millón y medio de euros. Desde 2001, el dinero se entrega a Cáritas para que financie un comedor social, un albergue para indigentes y tiendas gratuitas para los pobres. Todas estas iniciativas podrían haberse quedado sin fondos por la decisión barajada por el Ayuntamiento de acabar con la cesión de las 'monedas de la fortuna' a Cáritas para dedicarlas al mantenimiento del gigantesco patrimonio histórico y cultural de Roma y a otros proyectos sociales.

La denuncia de los nuevos planes del Ayuntamiento no pudo venir de un medio de comunicación más apropiado. 'Avvenire', el diario propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana, de la que depende también Cáritas, desveló que si le quitaban el dinero que los turistas lanzan a la Fontana di Trevi, esta institución diocesana perdía el 15% de sus fondos. Hasta ahora son sus voluntarios los que se ocupan de forma gratuita de limpiar y organizar las monedas lanzadas por los visitantes. Cáritas informa trimestralmente al Ayuntamiento del destino del dinero, que recibe en varios sacos de manos de los operarios de Acea.

La noticia de 'Avvenire' provocó una oleada de críticas a Raggi porque parecía dispuesta a escamotearle el dinero a los pobres. Ante el riesgo de que la decisión de meterle mano a los fondos recogidos en la Fontana de Trevi empeorara aún más su ya bajísima popularidad, la alcaldesa optó ayer por dar marcha atrás. Convocó una reunión en la que decidió no llevar a la práctica la ordenanza de octubre de 2017 que preveía que el dinero que lanzan los turistas a la fuente acabara en las maltrechas cuentas del Ayuntamiento. Por si quedaban dudas, le dijo al 'Osservatore Romano', el diario de la Santa Sede, que ella misma garantizaba que el dinero de la fuente iba a seguir llegando a Cáritas.

 

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