Las empresas de autobuses reclaman cambios legislativos para aumentar la seguridad

Autobús de ALSA durante una demostración de los sistemas de seguridad activa del vehículo, en el circuito del Jarama (Madrid). / ALSA

Solicitan realizar controles preventivos de alcohol y drogas, reconocimientos médicos obligatorios o conocer el saldo de puntos de sus conductores

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Las víctimas mortales de los accidentes en los que están involucrados autobuses de viajeros representan el 0,65% de los fallecidos en España, según datos del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (Insia). Esto significa que viajar en autobús, medio de transporte que anualmente utilizan 1.750 millones de pasajeros, es de lejos mucho más seguro que el automóvil o la motocicleta y que su simiestralidad está próxima al 'cero' -accidentes y fallecidos- que la Unión Europea se ha marcado como objetivo.

Sin embargo, las empresas de transporte de viajeros por carretera van más allá y hacen de ese 'cero' «una prioridad», tal como destaca el consejero delegado de ALSA, Francisco Iglesias. Esa baja siniestralidad es consecuencia de las inversiones millonarias que realizan cada año las compañías dedican buena parte de sus presupuestos renovar la flota, a mejorar la seguridad activa y pasiva de los vehículos o a la formación de los conductores.

Sin embargo, las propias compañías están convecidas que es posible hacer más para reducir los accidentes, porque «la mayoría de los siniestros son preveniles y se podrían evitar», según apunta el director de Seguridad de ALSA, Eduardo Mayoral. «Son necesarios cambios legislativos para seguir avanzando», un medidas que las propias empresas han trasladado ya tanto al Ministerio de Fomento como a la Dirección General de Tráfico, órganos competentes en la legislación tanto sobre transporte de viajeros como de la regulación de los vehículos y sus conductores.

El factor humano está presente en el 85% de los accidentes, mientras que el 15% se debe a factores técnicos, meteorológicos o de la infraestructura

Para Mayoral, el «factor humano sigue siendo crítico» a la hora de sufrir un accidente de tráfico. Está presente en el 85% de los accidentes, mientras el 15% restante se deben a factores técnicos, las condiciones meteorológicas y los fallos de las infraestructuras. Por ello, las reformas legislativas que reclaman las empresas pasarían por que los conductores se someta a controles de drogas y alcohol, a reconocimientos anuales obligatorios o que las compañías puedan conocer tanto la vigencia de la licencias de conducción como las aptitudes psicofísicas de los profesionales.

«La seguridad no es negociable y debe estar acompañada por unos cambios legislativos», insiste Eduardo Mayoral, para proponer que esas modificaciones legales pasen por que se permita a las empresas «realizar controles preventivos de drogas y alcohol a los conductores, para evitar que puedan poner en riesgo la vida de otras personas».

Soplar y conducir

También se requiere la instalación por ley de dispositivos para detectar el alcohol. Alsa ya han comenzado a montar en sus autobuses el sistema Alcolock. Un dispositivo que tiene que utilizar el conductor -expirando aire en una boquilla- para que el vehículo pueda ponerse en marcha si el resultado en negativo a la alcoholemia. El Alcolock es ya obligatorio en diversos países europeos para vehículos de transporte de pasajeros o de mercancías peligrosas. Incluso en el Reino Unido los jueces obligan a que los automovilistas reincidentes en alcoholemia tengan que hacer uso del Alcolock.

Respecto a los reconocimentos médicos, el responsable de Seguridad destaca que deben ser obligatorios por ley. En la actualidad son voluntarios y a ellos se somete un 80% de la plantilla. Estos reconocimientos serían similares a los que se someten los pilotos de la aviacción comercial o los maquinistas de tren para analizar sus aptitudes para su trabajo.

«Por la responsabilidad que tenemos, también pedimos que la DGT notifique a las empresas de transporte la pérdida total del saldo de puntos del carné de conducir de sus conductores», explica Eduardo Mayoral. Una petición que extienden tanto a Tráfico como a las autoridades sanitarias para que informen a las empresas de «los problemas de salud de los conductores».

Monotorización del viaje

ALSA, que cuenta con una flota de 3.400 vehículos, dispone del sofisticado sistema Drivecam instalado en 1.300 autobuses. Con ellos monotoriza a unos 6.000 conductores ante un «incidente inusual», según explica el responsable de Seguridad de la compañía, Eduardo Mayoral. Esta cámara, que graba una secuencia de doce segundos, permite analizar las maniobras que realice el vehículo, dado que se activa ante un volantazo, una frenada brusca o un acelerón.

Posteriormente, las imágenes son analizadas y evaluadas por un comité para identificar cómo mejorar la conducción. Los resultados son trasladados al propio chófer.

Asimismo, 3.200 vehículos de ALSA disponen de un sistema de monitorización contínua por GPS de los excesos de velocidad.

Todos estos sistemas se suman a los que ya montal los últimos autocares de la flota, entre los que destacan los controles de velocidad, los sistemas frenado de emergencia y la detección de peatones y ciclistas, la cámara termográfica, el detector de fatiga y los retrovisores con cámara.