Los padres de niños con discapacidad intelectual defienden los centros de educación especial

Una profesora imparte clase a un grupo de niños de educación especial./A. Migueza
Una profesora imparte clase a un grupo de niños de educación especial. / A. Migueza

Ante la manifestación convocada para el sábado, el Ministerio de Educación niega que quiera cerrar estos colegios que atienden a más de 112.000 alumnos con dificultades o trastornos graves

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

La ministra de Educación, Isabel Celaá se mostró interesada en los planteamientos de la Asociación Plataforma Educación Inclusiva Sí Especial También, formada por familiares de personas con discapacidad intelectual que estudian en centros educativos especiales. Celaá los recibió el 29 de enero en su despacho del ministerio, a petición de los temerosos padres, que crearon esta plataforma a mediados del año pasado, ante algunos avances políticos para eliminar este tipo de centros y obligar a esos alumnos a entrar en colegios ordinarios en toda España. La tendencia es que no existan «dos modalidades separadas», como lo define la ONU en un informe de mayo de 2018, que considera que existe «segregación y exclusión». Una línea a la que se adhiere el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi).

«Una parte de la sociedad puede ver estos centros como si fueran guetos, una idea que desapareció hace más de 30 años, porque ahora son tremendamente inclusivos», asegura José María Escudero, padre de un niño con autismo que asiste a uno de estos colegios y portavoz de la asociación. «Podemos diferenciar dos tipos de niños. Los que tienen muchas necesidades y los que las tienen más leves. Con autismo, por ejemplo, hay muchos problemas de conducta y comunicación, que hace imposible que se adapten a un centro ordinario. En su caso tienen que trabajar la autonomía personal, la higiene, los métodos alternativos de comunicación... hasta aprender a tragar las pastillas cuando están enfermos. Esa adaptación en un colegio ordinario sería complicado».

Los que estudian en instituciones acondicionadas para sus necesidades específicas son más de 112.000 niños y jóvenes, según datos del Ministerio de Educación de finales de 2018. Otros 455.000 alumnos con alguna discapacidad, trastorno grave, problemas de lenguaje e incluso altas capacidades intelectuales se integran en los demás centros del sistema educativo. «La ministra nos atendió muy amablemente e intentó ponerse en nuestra situación», asegura Escudero, que asistió a la cita. «Le pedimos optimizar los recursos destinados a los centros ordinarios y especiales, porque cada niño tiene características y necesidades distintas. Le comunicamos que no nos sentimos representados en el Cermi, pues nunca ha querido escuchar a las familias, y mantiene una hoja de ruta para cerrar todos los colegios de educación especial en 2025».

Enfoque transversal

Ese día, la ministra comunicó a los miembros de la plataforma También que el Gobierno no tenía ningún interés en cerrar esos centros aunque sí quería reducir el porcentaje de alumnos en educación especial (16,5% de los niños que presentan alguna diferencia). Una fuente del ministerio confirma que Celaá se inclina por un «enfoque transversal, orientado a elevar los resultados de todos los estudiantes con una dinámica de mejora continua de los centros educativos y una mayor personalización del aprendizaje». «Por eso presta una especial atención a la inclusión educativa que atiende la diversidad, lo que no implica cerrar los centros de educación especial existente», prosigue la fuente. «Además, la nueva ley refuerza la atención a todo el alumnado con necesidades educativas especiales a lo largo de toda su trayectoria educativa».

El temor a que cierren los centros de educación especial, sin embargo, no se diluye ni siquiera con la nueva ley que presentó Celaá recientemente, en la que se contempla que «las administraciones educativas continuarán prestando el apoyo necesario a los centros de educación especial para que estos, además de escolarizar a los alumnos y alumnas que requieran una atención muy especializada, desempeñen la función de centros de referencia y apoyo para los centros ordinarios». En este párrafo hay varios conceptos que aumentan el resquemor de padres como Escudero, cuyo hijo acude a uno de estos centros. Uno, el de «centros de referencia» y el otro, el de «atención muy especializada». Casi una centena de asociaciones agrupadas en la plataforma se manifestarán este sábado en Valladolid a favor de estos centros especiales para sus hijos.