Cinco muertos en accidentes de patinete durante 2018

Jordi Alemany

Cuatro de cada diez usuarios de estos vehículos de movilidad personal creen que pueden circular por cualquier lugar

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Cinco personas han perdido la vida en los 300 accidentes ocurridos durante 2018 en los que estuvieron implicados patinetes eléctricos, segways o hoverboards, unos vehículos de movilidad personal (VMP) que día a día van tomando las calles de las ciudades. Según un estudio 'Nuevos sistemas de movilidad personal en ciudad y sus problemas asociados a la seguridad vial', elaborado por la Fundación Mapfre y la Asociación Española de la Carretera, cuatro de cada diez usuarios de estos VMP creen que pueden circular por cualquier lugar, acera o asfalto.

Esas cinco víctimas mortales fallecieron en las calles de las provincias de Badajoz, Barcelona, Asturias, Gerona y Córdoba. Asimismo, el 17% de los usuarios de VMP admite haber sufrido un incidente, que en más de la mitad de los casos (68%) no produjo heridos.

El informe destaca que la opinión más extendida es que estos vehículos «no están exentos de riesgo», que es necesario regular su uso y que existe un «desconocimiento general» sobre las normas de circulación y pautas de protección, autoprotección y seguridad. Así lo demuestra el hecho de que el 65% de conductores de vehículos a motor y peatones y el 49% de usuarios de VMP no conocen si existe o no normativa sobre el uso adecuado de estos vehículos. Llama la atención, además, que el 40% de las personas que utiliza este medio de transporte, eléctrico y de pequeño tamaño, considera que puede circular por cualquier lugar.

Actualmente hay en España más de 20.000 personas que utilizan este tipo de patinetes, según la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal (Auvmp). La mayoría de las personas que usan estos patinetes eléctricos (8 de cada 10) recomienda utilizarlos por el ahorro de tiempo y dinero que les genera, aunque también señalan algunas desventajas como la incertidumbre legal existente (7 de cada 10 cree necesaria su regulación).

Por ello, el informe de la Fundación Mapfre y la Asociación Española de la Carretera realiza un llamamiento a «simplificar la normativa en todas las ciudades para que sea lo más homogénea posible, evite contradicciones y fomente el uso seguro de los nuevos sistemas de movilidad por parte de residentes y no residentes». La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja en trazar las líneas básicas para regular los VMP.

Los autores del estudio analizaron 22 normativas municipales y encontraron una amplia disparidad en las ordenanzas. Así, en 17 ayuntamientos se limita o prohibe el uso de los VPM por aceras dependiendo de diversas circunstancias y solo en León, Madrid y Marbella está expresamente prohibidos sin excepciones. Asimismo, 19 municipios vetan de alguna manera la circulación de los VMP por el asfalto.

Recomendaciones para la convivencia

En este sentido, el estudio realiza una serie recomendaciones para conseguir que las ciudades sean espacios seguros, ya que según señala, «sin seguridad y convivencia no puede haber movilidad». En esta línea, hace hincapié en la necesidad de este tipo de vehículos, que cada vez son más frecuentes, no pueda utilizarse en carreteras y no se aparquen en las aceras de modo indiscriminado. «Es necesario volver a peatonalizar las aceras», defiende Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación Mapfre, quien asegura que «por estas sólo deben circular peatones, incluidos los usuarios de sillas de ruedas, y siempre a velocidad de personas».

Respecto a las 'zonas 30' y carriles-bici, el informe plantea que los VMP, como ya recogen diversas normativas municipales, sólo deben desplazarse por calles o zonas con tráfico calmado (calles con límites 30 km/h), o por carriles bici separados del resto de vehículos a motor, e incluso por zonas especialmente habilitadas para ellos.

En todo caso, el documento recomienda realizar un seguimiento de la siniestralidad ligada al uso de los VMP, de manera que «se pueda cuantificar el impacto de su uso en la seguridad de la circulación en los espacios públicos y, así, diseñar las políticas adecuadas para minimizar los riegos para todos los usuarios».

Los expertos que participaron en el trabajo aconsejan la utilización del casco, elementos de protección y de alta visibilidad. En todo caso, la mayoría de las ocasiones (65%) lo usuarios de VMP no utilizan ningún sistema de protección. Es casco es sólo utilizado por 3 de cada 10 patinadores.

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