Katie Bouman, la joven científica clave en la imagen histórica de un agujero negro

La científica Katie Bouman carga por primera vez en su ordenador la primera imagen de un agujero negro./Facebook
La científica Katie Bouman carga por primera vez en su ordenador la primera imagen de un agujero negro. / Facebook

A sus 29 años ha creado un algoritmo capaz de reconstruir la imagen del fenómeno astronómico a partir de los datos obtenidos por un telescopio del tamaño de la Tierra

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Quizás su cara no te suena pero esta mujer ha diseñado el algoritmo que ha hecho posible ver cómo es un agujero negro por primera vez. Se llama Katie Bouman, tiene 29 años , es ingeniera eléctrica y durante sus tres años de doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) lideró el desarrollo del programa informático que ayudó a capturar la imagen del fenómeno astronómico que este miércoles recorrió el planeta.

Para ello, trabajó con un equipo del Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencias de la Computación del MIT, el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica y el observatorio del Haystack MIT y posteriormente lideró las pruebas para verificar la imagen definitiva. CHIRP (Reconstrucción Continua de Imágenes de Alta Resolución) fue el nombre con el que bautizó a dicho algoritmo.

«¿Es posible ver algo que, por definición, es imposible ver?», preguntó Bouman en un TEDTalk en 2016 años antes de la consecución del hito histórico -previsto inicialmente para 2017. El objetivo de su charla era explicar cómo se podía hacer una fotografía de un agujero negro y, especialmente cómo funcionaba el algoritmo que estaba desarrollando para permitir tal captura.

«Los agujeros negros están tan lejos del planeta azul que para obtener una imagen nítida es necesario construir un telescopio del tamaño de la Tierra. Se debe a un fenómeno llamado difracción, que determina que para ver las cosas más pequeñas del Universo, necesitamos aparatos más y más grandes», continuó diciendo. «Si esto fuese posible, sería como convertir la Tierra en una bola de discoteca gigante. Cada espejo individual capturaría luz que luego podríamos combinar para componer la imagen»

«Crear un telescopio del tamaño de la Tierra sería como crear una bola de discoteca gigante» katie Bouman

«Si retirásemos la mayoría de esos espejos dejando solo unos pocos aún podríamos intentar combinar esta información, pero ahora habría muchos agujeros», prosiguió. «Los espejos que quedasen serían los lugares donde tenemos telescopios, es decir, muy pocos espejos obteniendo información para conseguir una imagen. Pero, aunque solo capturásemos luz desde unas pocas ubicaciones, mientras la Tierra rota, podríamos conseguir nueva información, es decir, al girar la bola de discoteca, esos espejos cambiarían de posición y podríamos observar nuevas partes de la imagen. Finalmente, sería necesario un algoritmo de reconstrucción de imágenes para rellenar los huecos que faltan, consiguiendo así la imagen subyacente del agujero negro», concluyó.

CHIRP ha sido el algoritmo que ha rellenado los huecos de la bola de discoteca o, en este caso, de los datos recopilados por los telescopios repartidos por todo el mundo que colaboran en el proyecto internacional EHT (Telescopio de Horizonte de Eventos, por sus siglas en inglés), dando lugar a la imágen histórica.

Bouman publicó en su cuenta de Facebook su reacción al cargar la imagen del agujero negro por primera vez en su ordenador. «Viendo con incredulidad cómo la primera imagen que he hecho de un agujero negro está en proceso de ser reconstruida», escribió a modo de titular.

Su contribución ha sido celebrada por personas e instituciones de todo el mundo, que han comparado su trabajo con otras contribuciones femeninas cruciales para el avance de la ciencia que en su momento no fueron tan mediáticas. Entre ellas, la de la investigadora Margaret Hamilton, que escribió el código que ayudó a los humanos a llegar a la Luna, o la de las matemáticas afroamericanas Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, quienes con sus cálculos hicieron posible que John Glenn se convirtiera en el primer astronauta estadounidense en hacer una órbita completa de la Tierra.

A pesar de los elogios, la investigadora ha destacado la labor de todo su equipo y, en declaraciones a la CNN, ha dicho que: «Ninguno de nosotros podría haberlo hecho solo. Se ha conseguido gracias a muchas personas de diferentes orígenes». El esfuerzo de capturar la imagen ha involucrado a un equipo de más de 200 científicos.

Actualmente, Bouman es profesora asistente de computación y ciencias matemáticas en el Instituto de Tecnología de California y ha puesto a disposición de todo el mundo los datos recopilados durante este proceso para que otros investigadores puedan utilizarlos.