Investigan el hallazgo de un crómlech en un pueblo de Toledo

Monumento megalítico descubierto en Totanés (Toledo)./Grupo arqueológico Cota 667
Monumento megalítico descubierto en Totanés (Toledo). / Grupo arqueológico Cota 667

El monumento megalítico, datado hacia el año 5.000 antes de Cristo, pudo ser utilizado para fenómenos astronómicos

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

Un equipo de arqueólogos está analizando un monumento megalítico que ha sido descubierto en Totanés, un pequeño pueblo de la provincia de Toledo de apenas 400 habitantes. El crómlech, que presenta la misma tipología del existente en Stonehenge (Reino Unido), está formado por un círculo de construcciones de piedra de 15 metros de diámetro y podría datar del año 5.000 antes de Cristo.

Su «descubrimiento» ha sido casual ya que aunque los vecinos de Totanés siempre habían comentado que el conjunto de piedras era «algo antiguo» ha habido que esperar a que llegara al pueblo un grupo de arqueólogos para confirmar el hallazgo. «Estábamos haciendo una exposición sobre verracos cuando el alcalde de Totanés, Ildefonso Gutiérrez, se nos acercó para decirnos que cerca había una construcción antigua que él conocía desde niño. Insistió, nos convenció y fue cuando descubrimos la estructura con piedras colocadas en forma de círculo», relata Sergio Isabel, arqueólogo del grupo Cota 667 que está trabajando en el yacimiento.

Rituales y fenómenos astronómicos

«Lo que está claro es que las pesadas piedras han sido colocadas por el ser humano creando una forma claramente circular», sostiene este grupo de arqueólogos que ahora tratará de averiguar qué uso tuvo. En principio, se cree que el crómlech no está relacionado con enterramientos humanos sino que pudo ser un punto de reunión para rituales religiosos o bien estar relacionado con fenómenos astronómicos como los solsticios y los equinoccios para medir el principio y el final de cada estación.

Su tarea más inmediata será limpiar las piedras del crómlech para comprobar si presentan grabados o pinturas. En una segunda fase «excavaremos para hacer una datación más exacta de las piedras y analizar la tierra extraída». Aquí será importante estudiar los pólenes y semillas contenidos en la tierra para conocer cómo fue el entorno que rodeaba al círculo y determinar si en el espacio se practicó algún tipo de ritual con ofrendas.

Además, este grupo de arqueólogos ha contactado con un astrónomo que ayudará a estudiar posibles relaciones de la estructura con las estrellas y fenómenos astrales como solsticios y equinoccios. También se contará con el apoyo del Instituto de Arqueología de Mérida que, con un magnetómetro, buscará sin excavar formas antrópicas en el subsuelo. Un tercer apoyo a este proyecto de investigación lo proporcionarán sismólogos, que estudiarán un tipo concreto de liquen gris que crece sobre el granito para establecer el tiempo que las rocas llevan expuestas en esa misma posición al aire libre.

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