Crean un parche inteligente que detecta la fibrosis quística mediante el sudor

El parche diseñado por un equipo de investigadores del CSIC para el diagnóstico precoz de la fibrosis quística./CSIC
El parche diseñado por un equipo de investigadores del CSIC para el diagnóstico precoz de la fibrosis quística. / CSIC

Un equipo de científicos españoles del CSIC ha diseñado una batería de papel que facilita el diagnóstico de esta enfermedad que afecta a 2.500 personas en España

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Ocho por cuatro. Esos son los centímetros de largo y de ancho, respectivamente, que mide el nuevo parche diseñado por un equipo de científicos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que facilitará el diagnóstico de la fibrosis quística, una enfermedad rara que afecta de entre 2.500 a 3.000 personas en España, según datos de la Federación Española de Fibrosis Quística.

El dispositivo, que utiliza la tecnología de electrónica impresa, está formado por un transistor, dos diodos, dos resistencias y dos pantallas en las que se muestra el resultado de la prueba. Una de sus características más destacadas es que funciona como batería y como sensor al mismo tiempo, y que se autoalimenta, es decir, no necesita ningún equipo electrónico externo. Se pone en funcionamiento al entrar en contacto con un líquido, por lo tanto, una vez aplicado en la piel del paciente, este deberá realizar una serie de ejercicios para estimular la sudoración y que el parche se moje. Tras varios minutos, los resultados del diagnóstico aparecerán en las pantallas.

Si el sudor es más salado de lo normal, síntoma característico de las personas que padecen esta patología, el resultado será positivo y las dos pantallas se encenderán. En cambio, si la salinidad del sudor se mantiene en parámetros normales, el resultado será negativo y solo se encenderá una de las pantallas.

Actualmente, «los métodos para detectar la fibrosis quística requieren medir el sudor utilizando aparatos electrónicos caros y que solo están disponibles en hospitales y centros de salud especializados», explica Juan Pablo Esquivel, investigador del CSIC y uno de los creadores del invento. En comparación, «nuestro dispositivo puede llegar a tener un coste muy bajo, es de un solo uso y es autosuficiente, por lo que podría estar disponible en un mayor número de centros de salud y llegar a más gente», añade. Todo ello facilitaría y aceleraría el diagnóstico, un aspecto crucial para mejorar la futura calidad de vida del enfermo.

Los resultados de los ensayos realizados en el proyecto han sido publicados en la revista 'Microsystems & Nanoengineering' tras validar el sistema de 40 de ellos utilizando soluciones de sudor artificial. Aún no se ha probado en personas, aunque «estamos en contacto con médicos del Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona para conseguir la financiación necesaria para avanzar hacia ensayos preclínicos y validar su operación en pacientes», declara Esquivel.

Los científicos están explorando otras aplicaciones para la nueva herramienta, como por ejemplo, analizar el sudor de los deportistas para monitorizar la deshidratación o calcular el nivel de salinidad del agua de riego. Este parche «demuestra la capacidad de crear nuevos dispositivos de diagnóstico autoalimentados y ecológicos, combinando el potencial que ofrecen las tecnologías de electrónica impresa, microfluídica en papel y fuentes de energía electroquímica», indica el investigador.

No hay cura

La fibrosis quística es la enfermedad crónica-hereditaria más frecuente. Se caracteriza por la alteración de la proteína CFTR, cuya ausencia provoca secreciones más pegajosas y espesas y hace que el sudor tenga un alto contenido de cloro y sodio, es decir, que sea más salado. La exagerada viscosidad de las secreciones dificulta su expulsión, causando infecciones e inflamaciones en cualquier órgano, especialmente en el pulmón, el hígado, el páncreas, el intestino y los testículos. Es una enfermedad que se padece desde el nacimiento, aunque el desarrollo de los síntomas y, por tanto, su diagnóstico, puede llevar algunos años. Va evolucionando a lo largo del tiempo y puede ser potencialmente mortal. Actualmente que no tiene cura, pero un diagnóstico precoz es importante para mejorar la futura calidad de vida del enfermo.