¿Por qué celebramos Halloween? Diez claves históricas

Desfile de Halloween en Galway, Irlanda, el pasado 28 de octubre./Clodagh Kilcoyne-Reuters
Desfile de Halloween en Galway, Irlanda, el pasado 28 de octubre. / Clodagh Kilcoyne-Reuters

La fiesta pagana del 31 de octubre está íntimamente relacionada con las festividades cristianas del 1 y 2 de noviembre

ARTURO POSADA
ARTURO POSADALeón

Halloween ha ganado tracción en España en las dos últimas décadas y ya está incorporada al catálogo de celebraciones asentadas en nuestro país. La tarde-noche festiva del 31 de octubre hunde sus raíces en una tradición europea que comenzó como celebración del nuevo año celta y rebotó en Estados Unidos hasta evolucionar en un baile de máscaras mundial, con profusión de calabazas y disfraces terroríficos. Esta son diez claves para entender su desarrollo.

1 El origen del 'Samhain' y otras equivocaciones históricas

Lisa Morton explica en su libro 'Trick or Treat. A History of Halloween' cómo el ingeniero militar británico Charles Vallancey contribuyó a la primera confusión histórica tras ser enviado a una misión-estudio a Irlanda en 1762. En aquella época, ya se sabía que 'Samhain' (pronunciado sou-in) se refería a la celebración del nuevo año celta, que se iniciaba con el crepúsculo del 31 de octubre. Los lingüistas habían establecido que 'Samhain' derivaba de 'summer's end', el final del verano. Sin embargo, Vallancey apuntó que 'Samhain' era un dios celta, también conocido como 'Balsab' (bal: señor; sab, muerte), aunque ese supuesta deidad no aparecía en ningún lugar del saber popular.

La palabra Halloween proviene de 'All Hallows' Eve', víspera de Todos los Santos. 'Hallow' es un término del inglés antiguo, derivado de la palabra 'hálga', santo. A mediados del siglo XX, algunos historiadores apuntaron que la celebración de Halloween se basaba en parte en un festival romano llamado Pomona, algo igualmente erróneo. En realidad, Halloween tiene un componente doble, pagano y cristiano, y se comenzó a festejar para celebrar la recogida de las cosechas antes del inicio del invierno.

2 La relación con los días de 'Todos los Santos' y de 'Todos los Difuntos'

El papa Gregorio I permitió en el siglo VII que los templos de otras religiones se usaran para el culto cristiano y que algunos dioses paganos se transmutaran en santos gracias al sincretismo. Otro papa, Gregorio III, trasladó a mediados del siglo VIII la festividad de los mártires al 1 de noviembre, la misma fecha del 'Samhain'. Alrededor del año 1000, la Iglesia estableció el 2 de noviembre como conmemoración del día 'De todos los Muertos'.

En el siglo XIV comenzaron las primeras celebraciones de Halloween de las que se tiene constancia. Como cuenta Lisa Morton, el 'Samhain' ya había quedado absorbido en 1550 por la doble fiesta del 1 y 2 de noviembre, aunque la conmemoración cristiana mantenía buena parte del carácter pagano. La peste negra que asoló Europa en el siglo XIV y la posterior difusión de la imprenta contribuyeron a generar una obsesión por las figuras cadavéricas y los esqueletos. En el siglo XVI, Halloween ya se celebraba de manera generalizada en las Islas Británicas el 31 de octubre, diferenciado de los días de Todos los Santos y de Todos los Difuntos.

'La danza de la muerte' (1523), de Hans Holbein el Joven.
'La danza de la muerte' (1523), de Hans Holbein el Joven.

3 Declive de Halloween en Europa y comienzo de la fiesta en Estados Unidos

El elemento más identificado con Halloween en su origen fue la manzana, fruto muy abundante en la mitología celta. Las celebraciones de Halloween fueron decayendo con el paso del tiempo en Gran Bretaña y a mediados del siglo XX ya solo quedaba como una mera curiosidad histórica. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, Halloween ya había empezado a enraizar. Hacia 1870, la popular revista femenina 'Godey's Lady's Book and Magazine' publicó un artículo en la que se refería a Halloween como una «celebración inglesa celebrada por niños» y describía profusamente cómo se se desarrollaba el festejo en familia. Muchas lectoras tomaron nota y empezaron a imitarlo. Las celebraciones de Halloween en Estados Unidos se regaban entonces con zumo de manzana, donuts, palomitas de maíz y pastel de calabaza.

4 La popularización de la calabaza

A finales del siglo XIX, surgió el icono más identificativo de Halloween: una calabaza con aspecto de rostro humano e iluminada con velas, conocida en ingles como 'jack-o'-lantern'. La leyenda de Jack aparece en múltiples variantes en Estados Unidos y en Europa: narra la historia de un herrero que tras burlar al diablo ve cómo se le deniega la entrada en el cielo y en el infierno, por lo que vaga por el mundo de los vivos mientras sostiene un nabo tallado con ascuas en su interior. Antes de la llegada de Halloween a Estados Unidos ya era tradición en aquel país 'esculpir' calabazas con caras sonrientes. El escritor Washington Irving, por ejemplo, lo inmortalizó en 1820 en 'La Leyenda de Sleepy Hollow'.

Nigel Cook-AP

5 La frase 'trick or treat' (truco o trato)

Las celebraciones nortemericanas de Halloween sufrieron una transformación a principios del siglo XX y recuperaron las bromas que también figuraban en el genoma irlandés de la fiesta, como señala Lisa Morton. En las zonas rurales de Estados Unidos los niños más traviesos hacían de las suyas el 31 de octubre. En los años veinte, las bromas se habían extendido a las zonas urbanas y degeneraron en episodios de vandalismo. El 31 de octubre de 1933 se conoció como el 'Halloween negro' por los destrozos que generó en varias ciudades. El uso de la frase 'trick or treat' (que se suele traducir como 'truco o trato', pero que también podría ser 'broma o trato') aparece documentado por primera vez en la prensa de Alberta (Canadá), en 1927: los jóvenes bromistas iban de casa en casa exigiendo una y otra vez 'trick or treat', aunque, como cuenta Morton, no hay mención alguna a que lo hicieran disfrazados. Actualmente, las bromas han desaparecido en Norteamérica, aunque han rebrotado en el Reino Unido, donde se ha llegado a prohibir la venta de huevos a jóvenes el 31 de octubre. En el siglo XXI, los bulos masivos, turbopropulsados por las redes sociales, han tomado el relevo.

Fotolia

6 El 'efecto-arrastre' de los años cincuenta en EE UU

Las técnicas manufactureras de los años cincuenta permitieron la fabricación de disfraces más elaborados y la popularización del plástico originó coloridas máscaras. En los años cincuenta, Halloween se celebraba por todo lo alto en Estados Unidos y muchos de los 'baby boomers' de entonces no quisieron renunciar a la fiesta en la edad adulta. Con el paso de las décadas, varios grupos se sumaron al festejo, entre otros, los 'wiccans' (religión neopagana vinculada con la brujería) que han establecido en Salem, Massachusetts, la mayor celebración mundial de Halloween. En los años ochenta se registró cierto agotamiento, rápidamente superado por la popularidad que encontró entre los adultos estadounidenses y la comercialización del evento: supermercados y droguerías empezaron a decorar sus tiendas para la ocasión. Desde entonces, Halloween no ha hecho otra cosa que crecer y se ha diseminado por buena parte del mundo occidental.

7 Extensión por el mundo y llegada a España

Países occidentales como España han abrazado en los últimos años la celebración del 31 de octubre, especialmente entre su población más joven. Las tradiciones empiezan en algún momento y Halloween ha permitido observar el proceso desde su inicio en España, para enfado de los puristas. Como ya ha señalado, esta fiesta se había complementado históricamente en Europa con los días de Todos los Santos y de Todos los Difuntos (1 y 2 de noviembre), una referencia que suele obviarse, especialmente porque la adopción de Halloween ha llegado en buena parte gracias a la penetración de la cultura americana. España es, en cualquier caso, un país proclive a la fiesta y el secularizado Halloween contrasta con el ambiente de recogimiento y visitas a los cementerios del 1 de noviembre. Sin embargo, esta tradición está muy presente en la cultura de América Latina con el Día de los Muertos, donde se observa la misma mezcla pagana-cristiana del Halloween primigenio, aunque despojada de la influencia celta.

8 La influencia de la cultura popular

Como señala el folclorista Jack Santino (citado por Lisa Morton), Halloween tiene significados diferentes según el lugar, el momento histórico y las personas. En la actualidad puede ser una fiesta de disfraces en Estados Unidos o España, una reivindicación de la libertad de expresión en la Rusia de Putin o una celebración escandinava antes del oscuro invierno. Hace 500 años, con Europa aún amenazada por las plagas, «All Hallow's mezclaba lo pagano con lo cristiano, la magia con la meditación; era un ruidoso festival y una reflexión sombría».

Actualmente, la cultura popular ha contribuido a su propagación de manera decisiva. Los libros de Harry Potter, con detalladas escenas de Halloween, han influido a millones de niños desde finales del siglo XX. La película 'E.T., el extraterrestre' también se desarrollaba en Halloween, lo que confería a la cinta de Steven Spielberg (1982) una atmósfera mágica. Sin embargo, y como señala igualmente Lisa Morton, no fue hasta 1993 cuando Halloween irrumpió de manera decisiva en la gran pantalla con 'Pesadilla antes de Navidad', de Tim Burton, film de animación que capturó a la perfección toda la iconografía de la fiesta.

Fotograma de la película 'Pesadilla antes de Navidad', de Tim Burton.
Fotograma de la película 'Pesadilla antes de Navidad', de Tim Burton.

9 Halloween en Valladolid

Si visitamos la hemeroteca de El Norte de Castilla, encontramos que la primera referencia a Halloween impresa en el decano de la prensa española data del 27 de noviembre de 1979. Ese día, Emilio Salcedo publicó una crítica sobre la película 'La noche de Halloween', estrenada en el Teatro Carrión. «La víspera de Todos los Santos, en un pueblo de Illinois, los niños juegan a los fantasmas, los adolescentes hacen el amor y los adultos todos han salido de casa no sabemos a dónde. Volverán, pero vuelven tarde, acaso demasiado tarde», comenzaba la reseña.

La penetración de Halloween en España suscitaba críticas a principios del siglo XXI. Un lector llamó al teléfono de El Norte en 2002 para publicar la siguiente queja, que hoy sería tildada de 'comentario-cuñao': «Veo con tristeza cómo se fomenta desde los medios culturales sean colegios, radio o televisión esta fiesta yanqui de 'Halloween'. Debemos luchar todos los españoles para evitar que nos sometan al imperialismo cultural, no lleguemos a perder nuestras raíces. Sería triste que en un futuro sustituyéramos nuestro Villalar o Constitución por el 4 de julio o el Día de Acción de Gracias comiendo pavo».

El articulista José A. Gómez Municio también se despachaba a gusto en las páginas de El Norte el 2 de noviembre de 2003: «Aquí en Castilla celebrar las fiestas de Jalogüin debería ser delito perseguido por el Seprona, pues es casi un delito contra el medio ambiente cultural, teniendo como tenemos tan larga y rica tradición de arte y literatura, especialmente la barroca, que recuerda la muerte (pues de eso trata esta festividad, no lo olvidemos) de una manera mucho más sutil y misteriosa que toda esta payasada de la sangre y los colmillos que no es más que una estilización de la nada. ¿Y qué decir de las majestuosas leyendas de Bécquer, o incluso de Zorrilla, pasando por supuesto por la mágica tradición galaica?».

Sin embargo, los vallisoletanos empezaban a sumarse masivamente a la fiesta. En 2004, ya eran «decenas» los comercios y bares que celebraban el día de Halloween en la capital castellana. «Decoramos el bar y damos regalos. Esa noche cada vez sale más gente y saben que los bares van a tener un encanto diferente», destacan los encargados de dos locales.

Un exfutbolista vallisoletano, Benjamín Zarandona, ejerció una influencia decisiva en la celebración de Halloween en España con el comienzo del nuevo milenio. El 31 de octubre de 2001, como jugador del Betis, montó un fiestón en su casa de Sevilla con sus colegas de vestuario y nutrida compañía femenina... hasta que se presentó el entonces presidente del club, Manuel Ruiz de Lopera, acompañado del entrenador Juande Ramos, en una 'pillada' en toda regla que pasó al imaginario popular y que todavía hoy los protagonistas recuerdan entre risas.

Benjamín besa la camiseta del Betis junto a Manuel Ruiz de Lopera en 1998.
Benjamín besa la camiseta del Betis junto a Manuel Ruiz de Lopera en 1998. / Emilio Morenatti-EFE

10 La supervivencia de Halloween

Lisa Morton resume en la conclusión de 'Trick or Treat. A History of Halloween' cómo esta fiesta ha sobrevivido a lo largo del tiempo «a críticas políticas y religiosas, reveses económicos, terror real [el 11-S] e intentos de prohibición, y cómo ha sido adoptada por nuevas generaciones y distintos movimientos». «Ha resucitado en repetidas ocasiones y se ha modificado con el tiempo. Ahora se disfruta en gran parte del mundo. El uso lúdico de ideas e imágenes aterradoras trasciende naciones y épocas, y habla de la necesidad humana universal de burlarse y transformar la muerte y la oscuridad... incluso cuando se acerca el invierno».

Librería Margen de Valladolid, decorada para Halloween en 2016
Librería Margen de Valladolid, decorada para Halloween en 2016 / Henar Sastre