Baselga dimite por no declarar tres millones cobrados de las farmacéuticas

El doctor español José Baselga. /Archivo
El doctor español José Baselga. / Archivo

El prestigioso oncólogo español abandona el hospital Memorial Sloan Kettering de Nueva York y reconoce no haber declarado ese dinero

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El oncólogo español más prestigioso, José Baselga (Barcelona, 1959), ha dimitido de su cargo como director médico del Memorial Sloan Kettering (MSK) de Nueva York tras hacerse públicos sus vínculos con la industria farmacéutica, de la que recibió millones de dólares que no declaró, como obliga la ley.

«Temo que mi continuidad en el papel de liderazgo en la investigación se convertirá en una distracción excesiva para el hospital y su destacado equipo de investigadores», escribió Baselga en su carta de despedida, en la que también asegura que se responsabiliza «por haber fallado en hacer una declaración adecuada en publicaciones científicas y médicas y en encuentros profesionales».

Pero también se defiende de las críticas. Primero, asegura que sus vínculos con las empresas del sector ya se han actualizado, y después indica que su relación con farmacéuticas y firmas de biotecnología (compañías como Novartis, Brystol-Myers Squibb, Roche, Genentech, Eli Lilly y AstraZeneca, además de varias 'startups') fueron publicados en la revista del MSK y estaban disponibles para la comunidad científica a través de varias fuentes.

Baselga subraya que ha dedicado su vida a tratar a los pacientes y pide que los acontecimientos de esta semana sirvan para aumentar la «transparencia», de modo que «el MSK, otras instituciones investigadoras, la industria, las publicaciones, las sociedades profesionales y otras partes interesadas continúen trabajando juntos para estandarizar el proceso de declaración de vínculos». Finalmente, afirma que seguirá trabajando en la lucha contra el cáncer, aunque no ofrece detalles sobre cuál será su próximo destino.

Una investigación de la plataforma 'ProPublica' y del periódico 'New York Times' denunció que José Baselga había incumplido las reglas de divulgación financiera establecidas por la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer. Baselga no mencionó sus relaciones con las farmacéuticas cuando se refería a ellas en ensayos clínicos o en investigaciones sobre nuevos fármacos. Uno de los ejemplos que desvelaron estos medios ocurrió en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica en Chicago, en 2017, cuando Baselga subrayó los resultados de dos ensayos clínicos financiados por la empresa Roche y que otros expertos habían considerado «decepcionantes».

Este caso fue el que disparó las alarmas. Durante su exposición, Baselga defendió que se cambiara el tratamiento habitual, para el que se utilizaba el medicamento Herceptin, por otro en el que se usaba el fármaco Perjeta, de Roche. Además, descalificó los trabajos que no apoyaban sus tesis, a los que calificó como «raros» y «extraños». La investigación de 'ProPublica' y el 'New York Times' descubrió que Roche y otras ocho farmacéuticas habían pagado tres millones de euros (3,5 millones de dólares) a Baselga que este no había declarado.

«El doctor Baselga no siguió las reglas de divulgación financiera establecidas por la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer. También ocultó los pagos que recibió de compañías relacionadas con la investigación del cáncer en artículos publicados en la revista 'Cancer Discovery', de la que era editor jefe», denunciaron 'ProPublica' y el 'New York Times'. Las publicaciones dudosas de Baselga también habían encontrado hueco en revistas tan prestigiosas como 'The New England Journal of Medicine' o 'The Lancet'.

En conjunto, la investigación periodística de cien artículos publicados por Baselga en los últimos cinco años desveló que el 87% de ellos ocultaba «un conflicto potencial» de intereses. Según el oncólogo español, sólo había 17 artículos dudosos, que además se comprometió a corregir en un primer momento, cuando los periodistas le pidieron una explicación. Entonces dijo que se trataba de «textos de alta calidad que informan sobre ensayos clínicos importantes que ayudaron a una mejor comprensión de los tratamientos contra el cáncer». Admitió que había algunas «inconsistencias», pero aseveró que no comprometían sus responsabilidades «como médico, científico y líder en la investigación clínica».

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