Arcoíris sobre la hoz y el martillo

Escena del programa de citas y foto de la pareja en Facebook./R. C.
Escena del programa de citas y foto de la pareja en Facebook. / R. C.

Dos mujeres de Vietnam ofrecen una inesperada muestra de amor en un programa de citas, lo que da pie al colectivo LGTBI a exigir derechos

ZIGOR ALDAMAShánghai

Los programas televisivos de citas siempre tratan de ganar audiencia provocando dimes y diretes entre sus protagonistas. El cotilleo vende. Aquí y en Vietnam. Sin embargo, la sorpresa que protagonizaron recientemente dos de las participantes en la edición vietnamita de 'Solteros', un 'reality show' para encontrar pareja, ha dejado con la boca abierta tanto a los espectadores como a los productores del programa. Porque Minh Thu y Truc Nhu han encontrado el amor que buscaban, pero no con los hombres que las cortejaban, sino entre sí.

Su desenlace fue propio de película. Durante la ceremonia en la que los participantes deben mostrarse afecto ofreciéndose una rosa, Minh se acercó a su pretendiente y le dijo que estaba enamorada de otra persona. Cuando todos se preguntaban quién sería, la joven se dio la vuelta, se acercó al resto de mujeres participantes en 'Solteros' y abrazó a una Truc desconcertada. «Ven conmigo», le suplicó entre lágrimas Minh. Truc no lo hizo de inmediato, sino que esperó a que llegase su turno para devolverle la rosa a su pretendiente.

Hace un mes, Minh y Truc decidieron irse a vivir juntas y, a juzgar por una entrevista que publicó ayer 'The Washington Post', están felices. De lo que no son tan conscientes es de que han roto un gran tabú en la televisión vietnamita y se han convertido en un ejemplo para el colectivo LGBTI. «No sé por qué tendría que haber escondido mis sentimientos», dijo Minh en una conversación posterior emitida por la cadena. Ahora se muestra satisfecha porque su historia «ha logrado cierta aceptación», aunque reconoce que en Vietnam «no ha sido tanta como a nivel internacional».

La joven pareja lesbiana no está sola. De hecho, el domingo más de un millar de personas se congregaron en la capital del país comunista, Hanói, para celebrar el Día del Orgullo y exigir que el Gobierno cumpla con su promesa de aprobar una ley de la transexualidad que permita acceder legalmente a terapias hormonales y a cirugía de reasignación de sexo, algo a lo que ya abrió la puerta en 2015 con la modificación del Código Civil.

«Hay una gran demanda de reasignación de sexo en Vietnam, pero ahora mismo no se puede cubrir. El colectivo LGBTI está esperando a que los derechos que en teoría tiene se lleven a la práctica», criticó Vuong Kha Phong, secretario del comité que organiza el Día del Orgullo en Hanói. «Exigimos a las Autoridades que promulguen las leyes necesarias para que podamos vivir sin discriminación y de acuerdo con nuestra identidad de género».

Tradicionalmente, la hoz y el martillo no ha sido especialmente tolerante con el colectivo LGBTI, pero Vietnam nunca ha tipificado como delito la homosexualidad y, aunque una encuesta reveló hace unos meses que el 20% de quienes salen de armario reciben palizas de familiares, el país ahora parece dispuesto a adelantar a China y Cuba en su aceptación. El siguiente paso, aventuran activistas inspirados por el caso de Taiwán, será el matrimonio homosexual.

 

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