El más grande y antiguo cementerio descubierto revela una comunidad sin clases sociales

Cueva de Atxurra, donde se descubrieron en 2016 más de 70 grabados de animales del paleolitico superior /Archivo
Cueva de Atxurra, donde se descubrieron en 2016 más de 70 grabados de animales del paleolitico superior / Archivo

«Los descubrimientos en el yacimiento de Lothagam North Pillar muestran que algunos ejemplos de monumentalidad se desarrollaron por razones que no se relacionaban con las élites», afirma una de las expertas

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Lothagam es un yacimiento paleolítico situado en la actual Kenia que ha ido revelando a los arqueólogos distintas pistas de cómo eran los primeros pobladores homínidos de África. La última revelación ha removido algunas de las creencias asentadas de los expertos porque las investigaciones han descubierto que sus restos más antiguos (hace 5.000 años) pertenecen a un cementerio de enormes dimensiones en que los cadáveres no se depositaban en función de las clases sociales.

En el lugar -de un diámetro de 30 metros- se levantó un camposanto paleolítico que podría haber estado en funcionamiento hasta 500 años se han hallado al menos 580 cadáveres. Cuando la cavidad estaba llena, o casi llena, la comunidad llenaba el agujero y colocaba tierra sobre él. Luego lo cubrían con piedras de basalto de tamaño uniforme elegida para el rito. Lo novedoso es que estos cuerpos no se dispusieron por jerarquías, poder económico o físico. «Gente de diversas edades y de ambos sexos fueron enterrados, y la mayoría de los individuos estaban acompañados con ornamentos. No hay pruebas de una estratificación social», indica el estudio liderado por Elisabeth A. Hildebrand, de la Universidad Stony Brook.

«Hasta hace poco, los arqueólogos pensaban que las nuevas élites instigaban construcciones monumentales para reforzar simultáneamente su propia autoridad y servir como símbolos de la unidad social», señala la profesora asociada Elisabeth A. Hildebrand a la cadena de televisión CNN. El mejor ejemplo de la teoría es que ofrecieron los egipcios, que ya levantaron tumbas a sus faraones antes del 3.000 a. C. «En múltiples áreas de África, la monumentalidad se desarrolló a medida que los pastores nómadas creaban grandes cementerios y practicaban otras formas de conmemoración», señala el estudio publicado en 'The Proceedings of the National Academy of Sciences'. «Cuando las sociedades agrarias comenzaron a desarrollarse, las jerarquías comenzaron a desarrollarse también. Algunos se convirtieron en más poderosos y surgieron las diferencias en salud y riqueza y las aparecieron las circunstancias sociales. Así que la gran pregunta es: ¿Ocurrió lo mismo con las sociedades pastorales?», señaló Hildebrand al diario The Guardian.

El descubrimiento en Lothagam ha provocado que quienes estudian las primeras civilizaciones de la Humanidad tengan que replantearse las ideas prestablecidas. «En arqueología, solemos pensar que las construcciones monumentales estaban asociadas con el sedentarismo y los excedentes de alimentos y mano de obra controlados por las élites. Es una parte de la narración dominante sobre 'el surgimiento de la civilización'», reconoció la profesora de antropología de la Universidad Rice de Houston Susan McIntosh al periódico The New York Times. «Estos motivos bien pueden haber ocurrido en el caso entre los agricultores sedentarios, pero los hallazgos en el yacimiento Lothagam North Pillar muestran que algunos ejemplos de monumentalidad se desarrollaron por otras razones que no se relacionaban con las élites», apunta la profesora Hidebrand, experta en las primeras poblaciones del este de África.

«(El cementerio) fue construido por los primeros pastores de la región... y nos da pruebas sólidas de que de hecho sí siguieron una trayectoria diferente de cambio social. La gente se reunió en grandes cantidades, probablemente gastando sangre, sudor y lágrimas para construir estas grandes estructuras, pero no tenemos pruebas de jerarquía o diferencia social», argumentó Hidebrand en The Guardian. Las investigaciones revelan que los pobladores dedicaron un tiempo y esfuerzo considerable para arrastrar pilares de basalto de casi un metro de alto que se encontraban a más de un kilómetro del lugar y los colocaban en el lado este de la plataforma, que a su vez rodeaban con rocas. Otros círculos más pequeños y túmulos también han aparecido en el área alrededor de la plataforma principal y se deduce que durante un tiempo también pudieron formar parte del rito de enterramiento.

El campo de anillos rocosos, columnas de piedras y túmulos funerarios fue construido por una tribu de pastores ambulantes hace 5.000 años, cuando un período húmedo daba paso a otro más seco en el que varios valles y senderos se abrían a los pobladores nómadas de África para ofrecer lugares muy fértiles (que ayudarían al surgimiento de una incipiente agricultura y facilitaban la alimentación de los animales domesticados). Según algunos expertos, la explicación podría ser que los primeros pastores construyeron el cementerio junto al lago Turkana como un lugar para reunirse y fomentar las redes sociales para hacer frente a las crisis provocadas por cambios ambientales y económicos.

Los arqueólogos que han llevado a cabo el estudio apuntan a que en medio de los cambios profundos en el paisaje y las incertidumbres socioeconómicas de una comunidad nómada con unas fronteras territoriales móviles «la decisión de erigir monumentos suponía una importante fuerza unificadora para estos primeros pastores de África oriental». Así, los ganaderos conservaron su independencia (y la correspondiente falta de clases) al tiempo que se garantizaron su supervivencia gracias al intercambio social y cultural y la protección frente a los imprevistos.

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