Nayab Siddiqui: «En India, las mujeres deben cocinar, pero solo en casa»

La chef india Nayab Siddiqui./
La chef india Nayab Siddiqui.

La chef india de 29 años ha presentado en Madrid Fusión el plato con el que ha ganado el VII Certamen Internacional de Tapas

FRANCISCO APAOLAZAMadrid

Esta es la historia de una niña de quien creyeron que había perdido la cabeza y se equivocaron. Nayab Siddiqui (Nueva Delhi, 1987) vio un programa de televisión en India en el que hacían una paella, señaló la pantalla y dijo que quería hacer eso. La miraron como a un extraterrestre cuando iba de tienda en tienda buscando arroz bomba y algún cachivache que se pareciera a una paellera. Cuando se quiso hacer cocinera en un mundo en el que en casa guisan las chicas pero, en los restaurantes, los hombres, también le intentaron quitar la idea de la cabeza. Veinte años después, ha ganado ella. Pequeña, alegre, tímida y a la vez determinada, ayer, Nayab presentó en Madrid Fusión, ante la elite de los fogones del mundo, el Torto de lechazo, el plato con el que ganó el VII Concurso Internacional de Tapas de Valladolid.

¿Cómo comenzó a cocinar?

Nací en un pueblo pequeño cerca de Nueva Delhi. Cuando era pequeña comencé a jugar con uno de esos juegos de cocina para niñas, pero yo servía comida real. Esa afición me ha llegado como una herencia por parte de mi padre, que era un gran cocinero de comida tradicional india. Cuando era muy pequeña, estaba absolutamente fascinada por las frutas y las verduras. Con trece años, entré en la cocina y cuando tuve acceso a un cuchillo, a una sartén y al fuego, ese fue para mí un descubrimiento increíble.

¿Qué cocinaba entonces?

Ayudaba a Fátima, la mujer que cocinaba en casa. En mi pueblo no teníamos acceso a ingredientes extranjeros como por ejemplo, los champiñones.

¿Cómo conoce España?

Cuando tenía quince años vi en la televisión un programa de comida que se llamaba Planet Food. Había unos chefs que preparaban una paella en el campo para una familia y me dije que yo quería hacer eso para todos. No era fácil, claro, porque yo iba por todos sitios buscando arroz bomba y no lo encontraba. Tampoco había manera alguna de conseguir una paellera. Pero la hice. Ese programa me cambió la vida.

En cambio se separó de la cocina...

Estudié Literatura Inglesa y francés y trabajé mucho tiempo en banca como traductora para analistas, pero de pronto, dejé el trabajo. No estaba feliz. Me gustaba estar en la cocina.

¿Qué dijo su familia?

Ellos y mi marido me apoyaron y no era evidente. Ser chef en India no es una profesión muy atractiva para una chica. El de la cocina es un ambiente muy duro para nosotras. La gente piensa en general que la se trabaja cocinando porque no se puede hacer otra cosa en la vida. Ese no es un curro de guante blanco y es extraño, porque entraña ciencia, arte, creatividad... Quizás están cambiando las cosas ahora, pero hasta el momento, se considera que las mujeres tienen que alimentar a la familia y tienen que hacerlo bien, pero si esa mujer sale a un restaurante, no le dejan. Las mujeres deben cocinar pero solo en casa. Resultan nociones contradictorias. Yo me fui a vivir a Singapur, estudié cocina y entré en un programa de gastronomía del ICEX. Así llegué a España.

¿Qué se encontró?

Era el mundo soñado. Me sigue llamando la atención la belleza de las callejuelas, las flores en los balcones... Yo solo había visto esas cosas en los cuentos de hadas. Me encontré a gente buena y calurosa y una gastronomía muy distinta. Yo no sabía mucho de España salvo la paella, el ajoblanco, el gazpacho, el pulpo y el jamón.

¿Cuál es el plato que más le sorprendió?

Me encantan los pimientos del piquillo rellenos de bacalao. Los pimientos son mi ingrediente favorito. Me llevé muchos botes a mi casa. También me encanta el aceite, el pimentón en todas sus variedades y el vinagre de Jerez.

¿Cómo la recibieron en Singapur después de ganar el concurso?

Me esperaban en el aeropuerto los alumnos de mi escuela aplaudiendo. Llevaban una bandera y unas flores para mí. Me sentí como una estrella.

¿Qué cree que puede aportar la cocina española al mundo?

Trabajando en Casa Marcial de Nacho Moreno aprendí la importancia de la calidad de los productos. Solo querían lo mejor, ponen mucho énfasis en eso y dejan hablar a la materia prima con una cocina natural y simple. Creo que la cocina española puede aportar el respeto al producto.