Las mejores ciudades europeas para disfrutar de San Valentín

De arriba a abajo. Budapest, Praga y Verona./
De arriba a abajo. Budapest, Praga y Verona.

Los destinos más románticos del viejo continente se preparan para recibir a miles de enamorados que buscan la escapada perfecta

ÁLVARO ROMERO

Cada 14 de febrero, desde el siglo III, se celebra el famoso día de San Valentín, conmemoración conocida también como el día de los enamorados. Una festividad de tradición cristiana cuyo origen se atribuye a la Iglesia Católica, institución que encontró en ella la mejor manera de difundir valores como el amor, la amistad y el afecto. Nació cuando el cristianismo se expandía por Europa y sus detractores, los dirigentes romanos, pretendían frenar su propagación.

A día de hoy San Valentín y sus fechas colindantes son una buena excusa para viajar en pareja, conocer nuevos destinos y realizar alguna escapada a las ciudades más románticas de Europa. El viejo continente alberga lugares mágicos, donde el amor y la pasión se respiran en cada uno de sus rincones. Acertar con el destino perfecto es una tarea tan difícil como importante, en especial cuando se trata de sorprender a otra persona.

Los destinos más románticos:

Paris ha sido siempre considerada como la ciudad del amor por antonomasia y la fama de la capital francesa continúa, aunque en los últimos años despuntan otras urbes, también de una belleza singular. Metrópolis como Budapest, Verona o Praga se asientan entre los lugares más románticos y ganan visitantes, sobran razones para viajar hasta allí.

Budapest, la magia del Danubio

La capital de Hungría es una de las ciudades más bonitas de Europa, rebosa cultura e historia por los cuatro costados. El caudaloso río Danubio divide el trazado urbano en dos partes, la zona de Buda y la de Pest, antes ciudades separadas que con el tiempo se juntaron en una única. Sus orillas dibujan uno de los recorridos más románticos de toda Europa y su cauce ofrece la posibilidad de recorrerlo en crucero nocturno con cena incluida. Desde allí se divisa toda la belleza de Budapest, la riqueza cultural y su excelente arquitectura.

«La perla del Danubio», así es conocida una ciudad que enamora cada año a más de siete millones de visitantes. Entre los recursos turísticos más importantes destacan el majestuoso edificio del Parlamento, el Bastión de los Pescadores y la Basílica de San Esteban. Además se caracteriza por ser la ciudad con más pozos de aguas termales y medicinales del mundo.

Verona, la ciudad de Romero y Julieta

La bella urbe de Verona resume Italia entre sus calles, un lugar para enamorarse y enamorar como ya hicieron Romeo y Julieta. Gracias a esta obra literaria de Shakespeare la ciudad se convirtió en uno de los lugares más queridos y conocidos a nivel mundial. Allí se pueden visitar los rincones descritos en la obra, entre los que destaca la casa de Julieta, uno de sus referentes turísticos más importantes.

Su belleza no pasó desapercibida para la UNESCO, organismo que declaró el casco histórico como Patrimonio de la Humanidad. Un trazado que destaca por su mezcla histórica: restos romanos, calles medievales y palacios renacentistas hacen que recorrer sus calles sea toda una aventura, una experiencia mágica llena de romanticismo. Merece la pena hacer mención al Puente de Piedra, la Plaza de las Hierbas, la Basílica de San Zenón y sobre todo al imponente Duomo. Completar la escapada cenando en cualquiera de sus lujosos restaurantes es a guinda perfecta para culminar una romántica velada.

Praga, el nuevo París

La capital de la República Checa es la perfección hecha ciudad, un lugar que rebosa belleza por los cuatro costados entre edificios y calles de piedra con ambiente medieval. Se afianza como el plan perfecto para realizar una escapada en pareja, por eso es conocida como «el nuevo París», un destino idílico para enamorados.

La Ciudad Vieja es la zona que más referentes turísticos aglutina. Allí destacan la Torre de la Pólvora y la plaza de Stare Mesto donde aparecen la Iglesia de Tyn, la de San Nicolás y la Torre del Ayuntamiento. En esta última se sitúa el reloj medieval. Todos ellos se pueden descubrir en carro de caballos, la opción más romántica. El río Moldava atraviesa la urbe y deja hueco al Puente Carlos, contemplar el atardecer desde allí es un momento cargado de magia y amor. Mientras en la otra orilla se levantan, imponentes, el Castillo, la Catedral y el coqueto Callejón del Oro.

 

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