Constanza, toda la belleza del sur de Alemania en una ciudad joven y dinámica

Constanza, toda la belleza del sur de Alemania en una ciudad joven y dinámica

Se sitúa a orillas del lago homónimo y muy cerca de la cordillera de los Alpes, en uno de los entornos naturales más fascinantes de Europa

ÁLVARO ROMERO

La coqueta ciudad de Constanza se asienta al suroeste de Alemania, concretamente en el estado federal de Baden- Württemberg, a orillas del lago homónimo y haciendo frontera con Suiza. Por todo ello disfruta de una ubicación privilegiada en uno de los entornos más hermosos del centro de Europa, escoltado por la imponente cordillera de los Alpes.

Expone orgullosa su bonita silueta y se consolida como una ciudad cómoda, tanto para vivir como para visitar. Su tamaño, no muy extenso, hace de ella una urbe perfecta para recorrer a pie mientras se disfruta de un agradable paseo con vistas al lago Constanza o al río Rin. El cauce de éste, que pasa por seis países, divide la localidad en dos.

Cultura y ocio para todos los públicos

Además de un destacado centro turístico, gracias a su clima y la belleza de sus paisajes, también es considerado como un importante puerto fluvial y un punto notorio de actividad industrial. Pero su popularidad no acaba ahí, es también un famoso centro universitario, característica que le ha ayudado a desarrollar un animado ambiente cultural y de ocio, con multitud de opciones para personas de todas las edades. Una ciudad viva donde conviven cada año miles de estudiantes.

El casco antiguo de Constanza supone un homenaje a la belleza. Gracias a la proximidad con la frontera suiza no fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Por ello muchos edificios históricos han permanecido intactos, manteniendo la delicada estructura medieval de antaño, con calles estrechas y numerosas construcciones renacentistas y barrocas.

Entre suelos de piedra y tejados de color naranja se levanta imponente la Konstanzer Münster, catedral de la ciudad y edificio que preside la plaza Münsterplatz, epicentro de la urbe. El edificio original data de época románica y siglos más tarde se añadieron detalles góticos y barrocos. A pocos metros se encuentra el Ayuntamiento, edificio histórico del siglo XVI que muestra un delicado estilo renacentista.

Tres torres de aspecto medieval decoran las calles de Constanza, dos de ellas: Rheintortum y Pulverturm situadas en torno al Rin. La de Schmelztor encuentra su sitio al sur. Todas ellas fueron levantadas entre los siglos XIII y XIV, como elementos militares de carácter defensivo.

Pasear junto al lago es un acto tan bonito como recomendable, allí se puede ver el Konzilgebäude, palacio donde se celebró el Concilio de Constanza; y la estatua de Imperia en la entrada del puerto de Constanza, que conmemora dicho acuerdo que tuvo lugar allí entre 1414 y 1418.

La importancia del lago

El lago Constanza supone un factor fundamental en el día a día de los vecinos que han sabido convivir con él a la perfección y aprovechar todas sus virtudes. Se caracteriza por ser el tercer lago más grande de viejo continente, tan solo por detrás del Balaton y el Ginebra. Además de bañar territorio alemán, hace lo propio con Suiza y Austria.

Sus aguas, que brillan con los destellos del sol, maridan a la perfección con el verdor de la vegetación que le rodea, zonas boscosas que tiñen las suaves colinas de sus orillas. Diferentes localidades se disponen en torno a él dejando bonitas estampas y ejemplos arquitectónicos tradicionales de esta parte del continente.

Dos de los destinos turísticos más bellos del lago están a tiro de piedra de Constanza: la isla de Mainau, a seis kilómetros, repleta de flores; y la isla de Reichenau, a 10 kilómetros, calificada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Ambas islas están conectadas al continente por puentes y merece la pena visitarlas.