La primavera y Aramón Formigal-Panticosa son las mejores estaciones para aprender a esquiar

La primavera, en la estación de Formigal-Panticosa, en una época repleta de nieve/Grupo Aramón
La primavera, en la estación de Formigal-Panticosa, en una época repleta de nieve / Grupo Aramón

El esquí no es un deporte para espectadores, es un deporte para vivirlo, para aprender a vivir con la naturaleza. El esquí se ha convertido en el ocio del invierno, en la diversión nival de los meses fríos, pero no siempre fue así, su historia comienza con aventureros que decidieron ser los primeros en deslizarse sobre la nieve. Aramón Formigal-Panticosa tiene las mejores ofertas para todos aquellos primerizos que quieran, como aquellos valientes, lanzarse a aprender. Facilidades que incluyen forfait, alquiler y clases de esquí en primavera, la mejor estación del año para aprender, ya que la nieve, transformada por el incremento de temperaturas, coge una suave textura.

El esquí nació como recurso frente a la dificultad para desplazarse, comerciar, luchar o cazar en las zonas en las que, en temporadas de invierno, la nieve podía mantener aislados durante meses y meses a sus habitantes. De esas localizaciones surgieron los primeros valientes que se lanzaron a surfear el manto blanco con esquís, que en su fase originaria, llegaban a sobrepasar los tres metros de longitud. El esquí como deporte empezó a popularizarse a partir del siglo XX. La evolución ha sido notable, gracias a la revolución tecnológica tanto en material duro, botas, esquís y tablas de snowboard, como en los transportes por cable, habiendo introducido telecabinas, telesillas desembragables, etc.

Sin embargo, frente a todos los cambios y avances en las herramientas, siempre ha habido un elemento perenne en la historia del esquí: todos aquellos curiosos e intrépidos que se aventuran a aprender a esquiar. El ingeniero estadounidense James D. Blocher dijo una vez que el aprendizaje no es un deporte para espectadores y en lo que respecta al esquí, hay que lanzarse y atreverse a aprender, mejorar y disfrutar. Suponer está bien, se fantasea sobre qué se sentirá al deslizarse por el agua en su estado de precipitación sólida, pero es averiguarlo, vivirlo en primera persona, lo que realmente merece la pena.

La zona de Debutantes de Formigal-Panticosa
La zona de Debutantes de Formigal-Panticosa / Grupo Aramón

En contraste con la generalizada opinión de que la primavera conlleva el declive de este deporte de invierno, la primavera es la mejor estación para debutar en el deporte. El complejo deportivo de Aramón Formigal-Panticosa, situado en el corazón del pirineo aragonés, es el más ventajoso para emprender el reto de aprender a esquiar. Con las montañas como maestras y la naturaleza como cómplice, en los meses de primavera se puede disfrutar de cielos azules y rayos de sol. El antecedente del verano que comporta el incremento progresivo de las temperaturas, transforma la nieve, dejándola blanda, maleable y perfecta para hacer giros fácilmente. La estación aragonesa, sabe que esta es la época de oro para el aprendizaje y presenta packs para debutantes que incluyen el forfait, el alquiler de material y las clases de esquí por solo 49 euros. Las sesiones están programadas para los domingos y los lunes y buscan que los debutantes activen sus sentidos, interactuando con el medio a través en el proceso de aprendizaje.

La actividad de Kilómetros Solidarios junta a personajes famosos en las pistas aragonesas
La actividad de Kilómetros Solidarios junta a personajes famosos en las pistas aragonesas / Grupo Aramón

La vista se deleita con el paisaje, el tacto con el viento y la sensación de frío en la piel y el sistema nervioso se concentra en la precisión de los movimientos que permiten seguir avanzando. Un proceso que hace al aprendiz progresar, evolucionar y a la vez divertirse disfrutando del deporte. El premio es la emoción de haber logrado descender sobre la nieve. La victoria del recorrido es grata y como destino Aramón Formigal-Panticosa hará que esa victoriosa sensación aumente. Siendo el dominio más grande de España, cuenta con una gran oferta de pistas azules, un total de 35 pistas de nivel principiante-medio, en las que los osados que decidan embarcarse en el reto del esquí podrán 'viajar' por la estación, de un extremo a otro y sentirse libres.

Precisamente, las extensas condiciones de la estación permiten que se organice la iniciativa Kilómetros Solidarios. La actividad, de fundamento solidario, se trata de un desafío en el que una persona notoria aprende a esquiar desde cero para recorrer el máximo número de kilómetros posibles. Por cada kilómetro recorrido, se donan cien euros a una ONG a elegir por el individuo que efectúa el reto. David Marchante, de Powerexplosive, recorrió en la temporada 2017-2018 20 kilómetros y Jorge Cremades, humorista, ha recorrido esta temporada un total de 16.

La iniciativa Kilómetros Solidarios, cien euros por cada kilómetro recorrido

El esquí, que surgió como mecanismo de superación para alcanzar el máximo potencial de comunidades nórdicas, permite al que lo practica evolucionar y desarrollar habilidades y aptitudes para ser, día a día, mejor. Además, una de las ventajas de los soleados días primaverales es que en los descansos del aprendizaje, se puede disfrutar sobre la nieve y en medio de las montañas en las terrazas de la estación. Las vistas naturales inmejorables, los colores vibrantes del entorno, el tiempo, que cada vez es más apetecible y la emoción y adrenalina que suponen enfrentarse a un nuevo desafío aseguran que esta primavera, la escapada sea inolvidable.

Si después del viaje te sientes agradecido porque aquellos pueblos situados en latitudes periféricas quedaran aislados por las copiosas nevadas, que hicieron que los valientes decidieran acercar sus alrededores gracias a los esquís, siempre puedes ir a contemplar con tus propios ojos cómo eran los primeros patines utilizados, que se exhiben en el Holmenkollen Ski Museum, de Oslo (Noruega), y el Nozawa Ski Museum, de Nagano (Japón).