Urdangarin recurre al Constitucional y pide que se suspenda su condena

Urdangarin. /Archivo
Urdangarin. / Archivo

El exduque alega que se violó su presunción de inocencia

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Iñaki Urdangarin finalmente ha recurrido ante el Tribunal Constitucional su condena a cinco años y 10 meses de cárcel que le impuso el Supremo. Aunque en un principio su abogado, Mario Pascual Vives, descartó intentar esta maniobra procesal, el exduque ha pedido el amparo de la corte de garantías para intentar que se suspenda su condena, que ya empezó a cumplir el pasado 18 de junio en la cárcel de mujeres de Brieva, en Ávila.

El cuñado del Rey reclama la paralización del cumplimiento porque en el caso de que el Constitucional atendiera su petición su encarcelamiento le ocasionaría un «perjuicio irreparable».

En su escrito, registrado el pasado 5 de noviembre, reclama directamente la anulación del delito más grave por el que fue condenado, el de malversación, lo que allanaría el camino a su inmediata excarcelación, por situarle por debajo de los cinco años. Urdangarin fue condenado por delitos de prevaricación continuada y malversación (ambos en concurso), tráfico de influencias, fraude a la Administración y dos delitos fiscales.

Arguye Urdangarin que suspender su condena «no ocasiona perturbación grave a un interés constitucionalmente protegido, ni a los derechos fundamentales o libertades públicas de otra persona». «Su denegación sólo puede causar un perjuicio irreparable a mi patrocinado», apunta el escrito. A lo largo de 80 páginas de recurso, el marido de la infanta Cristina denuncia que se han vulnerado los derechos a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad personal.

Vives es particularmente duro con las sentencias de la Audiencia de Palma y del Supremo, que, afirme, no hicieron referencia a «ningún hecho concreto» que pruebe la malversación. Afirma que no hay ningún «pasaje» en el fallo de baleares que pruebe que se «prevalió» de su «posicionamiento institucional», entonces como yerno del jefe del Estado, para hacer negocios y quedarse con dinero público.

El recurso al Constitucional es la última bala que le quedaba a Urdangarin para salir de la cárcel después de que el pasado 25 de septiembre el Supremo rechazara revisar la sentencia que confirmó su condena.

 

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