Puigdemont ordenó retirar la moción del diálogo pactada por el PDeCAT con el PSOE

Puigedemont, durante una entrevista. /PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)
Puigedemont, durante una entrevista. / PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)

Campuzano amaga con dejar su cargo como portavoz en Madrid y pide a los suyos «coraje» para dialogar con el Gobierno

CRISTIAN REINOBarcelona

El PDeCAT dio un giro de 180 grados en el congreso que celebró el pasado julio. Carles Puigdemont se hizo con el control del partido, apartó a Marta Pascal y consiguió situar bajo su tutela al grupo parlamentario en el Congreso, que se había salido de la vía rupturista apoyando la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy. Este control del grupo en el Congreso supuso el ascenso a número dos de Miriam Nogueras, persona de confianza de Puigdemont y Torra en Madrid.

Sin embargo, la nueva PDeCAT aún no había podido dejar su impronta. Este giro se hizo patente el martes en la decisión del partido de retirar la moción que había pactado con el PSOE para instar al Gobierno a abrir un diálogo con Cataluña «dentro de la ley». Los moderados, con Carles Campuzano a la cabeza, seguían marcando el paso en Madrid, hasta que Puigdemont dijo basta y ordenó anular el que iba a ser el primer acuerdo entre los nacionalistas catalanes y el PSOE, acercamiento que abonaba las especulaciones de que algo se está moviendo entre Madrid y Barcelona.

El PDeCAT aprovechó el desmarque de Esquerra para anunciar que retiraba la moción. Esquerra, en este caso, se cobró la venganza contra los que desde el independentismo les acusan de estar bajándose del barco. Sobre todo Joan Tardà y Gabriel Rufián, que para la parroquia más hiperventilada del nacionalismo han pasado de ser los pata negra a traidores. Tardà dijo que ve «estúpido» pretender imponer la independencia al 50% de la sociedad catalana que no es secesionista y Rufián abogó por pinchar la «burbuja del independentismo mágico». Frases que les han puesto en el disparadero. Desde el entorno de Puigdemont seguían hoy cargando contra ERC.

Sin embargo, Campuzano, portavoz del PDeCAT en el Congreso, lanzó una advertencia a los suyos: «Siempre mi cargo de portavoz está a disposición del presidente del partido», afirmó sobre si está dispuesto a seguir como jefe de filas y no negó que la retirada de la moción llegara tras una orden directa de Puigdemont desde Waterloo. «Quizá ella pueda aclararlo», dijo en referencia a Nogueras. «Porque en nombre de la dirección del partido, la vicepresidenta quizá será más precisa que un servidor», remató para dejar entrever que en el grupo parlamentario neoconvergente en Madrid hay dos tendencias, los que siguen a Puigdemont y los moderados. A su juicio, a su partido le ha faltado «coraje político».

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