El PSOE ganaría las elecciones en nueve comunidades, el PP, en tres

Pedro Sánchez. /Sergio Pérez (Reuters)
Pedro Sánchez. / Sergio Pérez (Reuters)

Ciudadanos, Unidos Podemos, Esquerra Repbublicana y el PNV serían la fuerza más votada en un territorio

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El último barómetro del CIS dibuja un mapa electoral muy alejado del que surgió de las tres últimas convocatorias generales. El PSOE sería la primera fuerza en nueve comunidades; el PP lo sería en tres; y Ciudadanos, Podemos, Esquerra y el PNV ganarían en un territorio cada uno. La fotografía muestra que los socialistas vencerían en autonomías que durante décadas han sido bastiones populares; como es el caso de Galicia o Madrid, y que el PP solo resiste en sus caladeros históricos de las dos Castillas y Murcia.

El bipartidismo está lejos de resquebrajarse en España a pesar de la proliferación de diagnósticos en ese sentido. PSOE y PP, de acuerdo al sondeo del CIS, se repartirían el control electoral en 12 de las 17 comunidades autónomas. Ciudadanos y Podemos siguen en posiciones secundarias y sin visos de cambiar de papel. Los liberales serían la fuerza más votada en Cantabria, y los de Pablo Iglesias, en Navarra. Los nacionalistas, además, mantendrían el control en Cataluña, donde Esquerra sería la primera fuerza, y el PNV en el País Vasco.

El despegue socialista iniciado tras la moción de censura se refleja de forma bastante homogénea. El PSOE sería la primera fuerza en nueve comunidades y la segunda en cuatro. Sus victorias, siempre según el estudio del CIS, serían claras en Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias, Madrid y La Rioja, y más ajustadas en Aragón, Extremadura y Galicia.

Los populares, a su vez, retendrían tres de sus feudos históricos, y serían los segundos en el resto de comunidades con las excepciones de Madrid, donde caerían al cuarto lugar, Comunidad Valenciana, Euskadi y Cataluña. Al igual que en el sondeo nacional, el efecto Pablo Casado no se nota en las perspectivas electorales del partido, y es llamativo que no tenga repercusiones en Madrid, un territorio en el que el nuevo líder del PP tiene indudable tirón.

El partido de Albert Rivera, que antes de la moción de censura contra Mariano Rajoy figuraba como primera fuerza en casi todos los sondeos, mejora la implantación territorial que tenía en anteriores comicios, pero está lejos de convertirse en un partido ganador. Ciudadanos, según el CIS, sería la primera fuerza en Cantabria y empataría con los socialistas en la Comunidad Valenciana en el primer lugar. Demostraría asimismo su poderío en Madrid, donde sería el segundo partido más votado, y en Castilla-La Mancha también desbancaría al PSOE del segundo lugar.

Unidos Podemos tiene peores expectativas si se celebraran ahora elecciones generales. Ganaría las elecciones generales en Navarra, y sería el segundo en Euskadi. En Madrid sería la tercera fuerza, pero en el resto de los territorios se vería postergado a la última posición entre los cuatro grandes partidos nacionales.

Resultados territoriales

Es la primera vez que el CIS hace pública la intención de voto territorializada. Hasta ahora ofrecía el resultado global sin especificar las preferencias del electorado por comunidades. El centro demoscópico advirtió de que el dato territorializado muestra una tendencia, pero su valor científico es relativo porque la muestra en cada comunidad es pequeña con el consiguiente margen de error amplio y no permite obtener conclusiones estadísticamente válidas. El barómetro consta de 3.000 entrevistas, 500 más que en anteriores estudios, pero en las comunidades menos pobladas la muestra no llega a las cien personas.

El director del CIS, José Felix Tezanos, defendió este jueves estas innovaciones y otras que se han introducido en las encuestas oficiales, como la eliminación de la 'cocina' para calcular la intención de voto a partir del voto directo. «El CIS recoge lo que opina y dice directamente la población encuestada, sin ninguna distorsión ni reelaboración no explicada», señaló el organismo en un comunicado, y la 'cocina' «no siempre se explica ni es bien entendida». Este método desencadenó las críticas de los partidos de la oposición, que denunciaron que el último barómetro es «un traje a medida» para el PSOE.

 

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