La presión policial sobre Galicia convierte a Asturias en puerta de entrada de la cocaína

Inspección de los fardos hallados en agosto en altamar por un barco asturiano. /JOSÉ SIMAL
Inspección de los fardos hallados en agosto en altamar por un barco asturiano. / JOSÉ SIMAL

Las costas del Principado son lugar de descarga de la droga que se vende en España cada vez con más asiduidad mientras los clanes de la comunidad vecina buscan puntos con menor vigilancia

OLAYA SUÁREZ
OLAYA SUÁREZGijón

Hay en circulación más cocaína que nunca. Se consume más, se trafica más. Para Naciones Unidas el negocio de la coca es ya una pandemia, para la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la distribución pulveriza todos los récords. El año pasado en España fueron aprehendidas mil toneladas, una cifra desorbitada teniendo en cuenta que las fuerzas de seguridad estiman que solo se detecta el 40% de la sustancia total que se mueve por el país. Asturias no es ajena a esta realidad. Las rutas de la droga llegan directas a las entrañas de la región. Y cada vez con mayor frecuencia. Más de lo que cualquier ciudadano ajeno a estos terrenos se pueda imaginar.

El pasado 10 de agosto, cuando la tarde de sol y el verano despreocupaba a asturianos y visitantes, la tripulación del 'Cruz del Sur', un pesquero pixueto a la costera del bonito, encontraba dos fardos en altamar. Eran solo los primeros de los muchos que de forma sucesiva fueron llegando a la costa Cantábrica las siguientes semanas. Alrededor de 200 kilos de cocaína repartidos en los habituales envoltorios de 20 kilos con los que operan los narcos y que confirmaban las sospechas de la Policía Nacional y la Guardia Civil: la reactivación de los históricos clanes gallegos de la droga y la mayor vigilancia en la costa vecina ha contribuido a que a los canales de introducción en la Península se vayan desplazando. Portugal y la costa de Asturias centran las miradas de los grupos organizados. Y también las de los estamentos de la lucha contra el narcotráfico.

Se estima que aproximadamente el 70% de la cocaína que llega al Principado procede de Colombia, el gigante exportador que aglutina la mayor parte de los cultivos del mundo. Le siguen, aunque de lejos, Perú y Bolivia. Europa continúa siendo su principal cliente y el cauce de comunicación se realiza desde Brasil y Venezuela.

«Mucha de la droga llega por la costa, en embarcaciones pequeñas que recogen el cargamento en altamar de los buques que salen de América Latina, pero la mayor parte continúa llegando por carretera, en coches particulares, procedentes de Madrid en el caso de que la cocaína llegue al aeropuerto en los llamados vuelos calientes y también del Sur de España. Por el puerto de Algeciras entran toneladas de las sustancias estupefacientes que se consumen en el país, es el puerto que más contenedores mueve», explica un veterano policía, ya jubilado, que durante años persiguió a los grupos organizados que distribuían droga en la región. «Las bandas que se llegan a desarticular son solo la punta del iceberg de todo un submundo que para erradicarlo habría que destinar miles de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil y medios de la administración, es imposible abarcarlo todo», abunda.

Fardos de 20 kilos

Los fardos de cocaína flotando en la mar no suponen una novedad. También un verano, el de 2011, justo en la bahía gijonesa, una embarcación de recreo se topaba con una bolsa de nylon flotando en la mar. Fue el inicio de la 'operación Marejada' de la Guardia Civil, que permitió localizar 260 kilos de coca, ocultos en bolsas y a su vez en fardos, también de 20 kilos cada uno. Un clásico de los narcos en un negocio global con un lenguaje común y unas costumbres también universales.

En 2006 el Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional, el Geo, abordaba en aguas de Asturias a un velero que navegaba al puerto de Getxo con 800 kilos de cocaína a bordo. De mayor envergadura fue el alijo decomisado en 2002 en un doble fondo del buque 'Romios', atracado en El Musel.Fueron necesarias veinte horas de minucioso registro para descubrir los 1.400 kilos de cocaína que transportaba. Su primera intención era atracar en Galicia para desembarcar la droga traída desde Sudamérica. El hundimiento del Prestige desbarajustó los planes y una vez más, la alternativa fue atracar en Asturias.De Galicia a la comunidad vecina. Una decisión que parece repetirse.

De Gibraltar al Norte

Si América Latina es el principal proveedor del polvo blanco, Marruecos es el suministrador sin rival de hachís y cannabis. Por el campo de Gibraltar entra prácticamente todo lo que se consume en Asturias. Llega alPrincipado por carretera, de manos de los grupos organizados que compran la droga fuera para transportarla hasta el Norte. En los últimos años la mayoría de vendedores de este tipo de sustancia detenidos en el Principado son de origen magrebí y gerentes de establecimientos hosteleros que venden la droga de cara al público.

«Detectamos que las bandas que operan con hachís en Asturias son originarias del Norte de África y se han asentado aquí por el 'nicho de mercado'. Antes actuaban solo como intermediarios y ahora se han hecho con todo el canal de distribución, desde el origen hasta la venta directa, así el negocio es íntegro y no comparten ganancias con otros grupos criminales que hagan de intermediarios», apuntan fuentes de la Guardia Civil.

En Gijón, la Policía Nacional ha intervenido en unos quince bares desde 2016 en los que se traficaba con hachís. Todos ellos estaban regentados por ciudadanos o bien argelinos o bien marroquíes. «Los norteafricanos tiene prácticamente copado el mercado el hachís en Asturias», señalan las mismas fuentes.

En lo que se refiere a la heroína, no utiliza los mismos cauces que la cocaína. Las costas gallegas y asturianas no reciben este tipo de droga opiácea, que llega a Asturias por otros cauces: continúa el tradicional periplo desde Afganistán a Holanda (donde se procesa y se distribuye al resto de Europa), pasando por Turquía y Bulgaria por carretera. Se aprecia un ligero repunte en el consumo, sobre todo por inhalación, si bien continúa siendo una droga minoritaria.

No así la cocaína. El 18,7% de asturianos entre 15 y 34 años consumieron cocaína el último año según los datos oficiales. El número de hombres duplica al de las mujeres.

Pero nada comparable con las cinco toneladas que los capos gallegos Alfredo Cordero, alias 'Engarella', y José Ramón Ortigueira, descargaron en la playa de Salave, en Tapia de Casariego, en 1997. La macro operación dirigida por el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional permitió decomisar el que, en la actualidad, 21 años después, continúa siendo uno de los mayores alijos de cocaína de la península Ibérica.

El entonces delegado del Gobierno en Asturias, Fernando Fernández Noval, en los días siguientes al hallazgo, prometió aumentar los efectivos destinados a la lucha antidroga, reforzar las patrullas de aduanas y ampliar las líneas de investigación. Hasta hoy. El número de funcionarios policiales destinados a la lucha contra el narcotráfico en la región continúa siendo prácticamente el mismo que el de aquel día o menos.