Junqueras, el republicano que lucha por liderar el 'procés' desde prisión

El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras en el Tribunal Supremo./AFP
El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras en el Tribunal Supremo. / AFP

La Fiscalía pide 25 años de cárcel para el exvicepresidente de la Generalitat | En los últimos meses se ha distanciado de la estrategia rupturista de Quim Torra y Carles Puigdemont

RAMÓN GORRIARÁN MadridCRISTIAN REINO Barelona

Cuando el presidente de la Generalitat, Quim Torra, entró el pasado martes a la sala del Supremo donde se juzga a los doce líderes del 'procés', algunos de los procesados, desde el banquillo, se giraron para saludarle. Otros, casualidad o no, ni siquiera se dieron la vuelta. Uno de ellos fue el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (Barcelona, 1969), que se enfrenta a 25 años de prisión por delitos de rebelión y malversación como uno de los líderes políticos que organizaron el referéndum de independencia de Cataluña del 1 de octubre de 2017.

Pese a estar en prisión preventiva desde el pasado 2 de noviembre, el exvicepresidente catalán sigue al frente de Esquerra Republicana y ha tratado de marcar la línea del partido estos últimos meses desde la cárcel de Soto del Real, primero, y desde Lledoners desde su traslado a Cataluña el pasado 4 de julio. Desde allí se ha distanciado estos últimos meses con la estrategia rupturista y favorable al «cuanto peor, mejor» que mantienen Quim Torra y Carles Puigdemont. El republicano aboga por fijar una hoja de ruta «factible» a través de aumentar la base social del independentismo. De ahí a que algunas asperezas entre ellos no se hayan limado, sobre todo porque estas prisas no ayudan a su defensa en el juicio.

El auto del juez Llarena le acusa de haber participado en una reunión de coordinación policial, el 28 de septiembre, junto a Carles Puigdemont y Joaquim Forn, en la que los mossos evaluaron un grave riesgo de «incidentes violentos» por parte de un sector de la población. El texto afirma que, pese a todo, prefirió llamar a la población a participar e «impulsar el diseño de un operativo policial autonómico comprometido con que las movilizaciones partidarias de la votación ilegal pudieran enfrentarse con éxito a la fuerza policial del Estado».

De concejal a vicepresidente

Junqueras fue concejal por ERC en San Vicente dels Horts (Barcelona), localidad de la que fue alcalde entre 2011 y 2015. Entretanto, también ejerció de eurodiputado en Bruselas y fue elegido presidente de Esquerra, cargo que sigue ocupando a día de hoy. Lideró las listas en las elecciones autonómicas de 2012 y se convirtió en líder de la oposición a Artur Mas antes de coaligarse en Junts pel Sí y atraer a CDC al independentismo. Con Puigdemont, fue vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, donde vio intervenidas las cuentas.

La tarea de mediador de la Generalitat y el buen rollo con altos cargos del Gobierno de Rajoy, como la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, no impidió que Junqueras acabara en prisión preventiva en la causa del 1-O. El líder, aún hoy indiscutido, de Esquerra no huyó a sabiendas de que sus posibilidades de acabar en la cárcel eran muchas. Un gesto que le encumbró en todas las familias del secesionismo, incluso entre los convergentes, que siempre miraron con recelo al dirigente que sacó a los republicanos del pozo en que estaban.

Fue la contraparte de Soraya Sáenz de Santamaría en la operación diálogo, un movimiento que él siempre vio condenado al fracaso pero al que dio cuerda de día mientras de noche defendía las posturas independentistas más firmes.

«Yo mismo, como siempre, me pongo a disposición de Cataluña para dirigir un Govern fuerte y eficaz», ha destacado, y ha apostado por construir una república al servicio de todo el mundo, como garantía de libertad, justicia y dignidad.

 

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