El Parlament ya suspendió a los diputados procesados

Oriol Junqueras, en el pleno de constitución de las Cortes./Reuters
Oriol Junqueras, en el pleno de constitución de las Cortes. / Reuters

La Mesa de la Cámara catalana lo aprobó con los votos a favor de Esquerra y PSC

CRISTIAN REINO

La batalla jurídica y política que libran Tribunal Supremo y Congreso ya se vivió meses atrás en el Parlamento catalán. Antes que diputados en las Cortes, algunos de los parlamentarios que ahora corren el riesgo de ser suspendidos fueron diputados autonómicos. Así, hace casi un año, en el mes de julio, el juez del Supremo, Pablo Llarena, tras dictar el auto de procesamiento contra los líderes del 'procés', envió al Parlamento catalán una notificación según la cual comunicaba la suspensión de Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez. El juez Llarena reclamaba además al presidente de la Cámara catalana que actuara en consecuencia. Eso sí, en su auto, abrió la puerta a que la Cámara catalana habilitara una fórmula para que se suspendiera a los diputados sin que se alterasen las mayorías.

Según el reglamento del Parlament, un diputado puede ser suspendido si «el auto de procesamiento o de apertura de juicio oral es firme» y si lo acuerda «el Pleno del Parlament por mayoría absoluta». El pasado 2 d octubre, el pleno del Parlament acordó por mayoría rechazar la suspensión de los seis diputados procesados, en un gesto de cara a la galería. Pero al mismo tiempo, el pleno avaló que estos diputados pudieran delegar sus funciones en otro miembro de su grupo, a través de una sustitución, solución ya apuntada por el juez Pablo Llarena en su auto y recomendada por los letrados de la Cámara catalana. Esquerra acabó acogiéndose a esta última fórmula, de tal manera que Junqueras y Romeva enviaron un escrito a la mesa de la Cámara para notificar que a partir de entonces designaban a Sergi Sabrià para que ejerciese sus derechos parlamentarios.

En la práctica, con su escrito, estaban obedeciendo el auto de suspensión de Llarena. Sin embargo, los cuatro diputados de JxCat se negaron a acatar la suspensión y la sustitución. Días después, la mesa de la Cámara catalana celebró algunas de las reuniones más tensas de la legislatura y en las que estuvo a punto de saltar por los aires el pacto entre JxCat y ERC. En la reunión del 9 de octubre, Esquerra y el PSC unieron ocasionalmente sus fuerzas contra JxCat y votaron para dejar sin efecto el voto de Carles Puigdemont y el resto de diputados suspendidos de JxCat. Hasta antes de su suspensión por el juez, lo hacían a través de la delegación de voto.

Pero la mesa, con el voto de republicanos y socialistas, no quiso desobedecer a Llarena e instó a JxCat a cambiar la delegación de voto de sus diputados suspendidos y a designar por escrito sustituto para estos parlamentarios. Se negaron, porque suponía acatar públicamente su suspensión. «Asumiremos la decisión y nuestros derechos dejarán de ser contabilizados», replicaron los postconvergentes. JxCat priorizó la defensa de la «dignidad» de Puigdemont por encima de la preservación de la mayoría independentista que perdieron desde entonces hasta hace una semana en que los diputados procesados renunciaron a sus actas para ser parlamentarios en las Cortes. Desde aquella votación de la mesa, JxCat se la tiene jurada a Roger Torrent, presidente del Parlament.