«Fueron devoradas con ensañamiento, tenían mordeduras en todo el cuerpo»

Fotografía tomada de un video facilitado por Summa112, de la fachada del chalé de Colmenar de Oreja en el que dos mujeres de 57 y 41 años, madre e hija, han fallecido al ser atacadas por sus dos perros, de la raza dogo de Burdeos. / Efe

Dos mujeres mueren en Madrid atacadas por sus perros, dos dogos de Burdeos, que nunca antes se habían mostrado violentos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

«Literalmente, devoradas. Con mordeduras en todo el cuerpo. Un ensañamiento increíble». Los técnicos de Emergencias Comunidad de Madrid 112 que a mediodía fueron a Colmenar de Oreja seguían traumatizados horas después. Todavía balbuceaban cuando respondían al teléfono. Sorprende ver tan impresionados a unos sanitarios que están acostumbrados a casi todo.

«Cuando llegamos, los perros parecían dóciles. Incluso juguetones», confiesa uno de los sanitarios. Hacía menos de una hora que los dos dogos de Burdeos (quizás cruzados con otras razas consideradas peligrosas) habían matado a dentelladas a su propia dueña, un mujer de 57 años, y a su hija de 41, cuando ambas habían acudido a mediodía a la casa donde se encontraban los animales (los dogos y otros dos canes) para darles de comer, lo mismo que hacían casi todos los días. Según las primeras investigaciones, al menos una de ellas murió desangrada con el cuello desgarrado por los mordiscos.

Lo que realmente ocurrió, explican los agentes de la Guardia Civil de la cercana localidad de Pinto, será siempre una incógnita. Nadie vio cómo esos perros, que hasta entonces nunca habían dado muestras de violencia y que casi siempre se mostraban dóciles, pudieron acabar con la vida de dos mujeres maduras y voluminosas.

La voz de alerta la dieron los maridos de las dos víctimas al filo de las 13:30 horas, después de que sus esposas no respondieran a sus respctivas llamadas a los móviles.

Ellos fueron los que encontraron los cuerpos sin vida de sus parejas cuando fueron a recogerlas al número 578 de la calle Ibor, en la urbanización Balcón del Tajo, ubicada fuera del casco urbano del municipio. Los maridos dieron la voz de alerta, pero ya no había nada que hacer. Cuando llegaron las asistencias de Emergencias solo pudieron notificar que las dos mujeres habían muerto desangradas a consecuencia de los mordiscos de la jauría, que pertenecía a la progenitora.

Los agentes de la Guardia Civil del cercano puesto de Pinto solo pudieron hacerse cargo de los animales. El Seprona tomó muestras a los perros antes de ser trasladados al Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (CIAAM), donde los veterinarios tratarán de determinar por qué los animales se comportaron con esa agresividad extrema.

Un perro de defensa

Los dogos de Burdeos, según el decreto regional madrileño que transpone la normativa estatal en la materia fijada en el Real Decreto 287/2002, no están considerados como raza potencialmente peligrosa. Los ejemplares que sí están dentro de esta categoría son Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu. No obstante, este tipo de canes sí que está catalogado como Perro Potencialmente Peligroso (PPP) en algunas Comunidades autónomas como Cataluña, Comunidad Valencia y Galicia, donde es necesario tener una licencia especial.

También llamado francés, los criadores aseguran que se trata habitualmente de un animal de carácter «tranquilo, equilibrado y sensible», que muestra predilección por los niños y se siente muy apegado a sus amos. Con aspecto fiero, mordida potente y hasta 50 kilos de peso, es un perro clásico de defensa.

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