El marido de Romina quiso quemar el cadáver de su mujer en el jardín

El principal sospechoso admite que tomó drogas, que fragmentó el cuerpo y lo tiró al mar, pero mantiene su inocencia

DOMÉNICO CHIAPPE

El marido de Romina, la joven de 25 años que fue asesinada la noche de Año Nuevo, continúa contando los detalles de cómo se encontró el cuerpo de su esposa en la casa que compartían en Lanzarote y cómo se deshizo de él. Aunque Raúl D. C. ha asegurado a la Guardia Civil que él no la mató, sí ha reconocido que tomó drogas, que se puso nervioso cuando encontró el cadáver, que trató de quemar el cuerpo de Romina en el jardín, que al no lograr su completa carbonización trató de levantarlo y se fragmentó en varias partes, que después alquiló un coche donde la trasladó y que trató de tirarla por varios puntos de la costa.

Según la versión del principal sospechoso, todo esto no ocurrió en una sola noche, ni en las primeras horas del año. Duró varios días. Raúl D. C. no puso la denuncia por la desaparición de su esposa hasta ocho días después de encontrar su cadáver. Estaba asustado, dice.

Con estas novedades en la investigación, la Guardia Civil comenzó ayer la inspección técnica-ocular del domicilio en el que residía la pareja, en Costa Teguise. La casa está precintada desde el jueves y el hombre, detenido desde el domingo. También se registrará el despacho de él, de profesión ingeniero, y el coche que alquiló en esos días.

Por tanto, las hipótesis siguen abiertas y no se ha determinado que se trate de un asesinato de violencia de género. Romina Celeste tenía un hijo de cuatro años en su Paraguay natal, que vive con sus abuelos, y al que quería traer a vivir a España. Al parecer, esta decisión desencadenó la discusión previa a su asesinato, aún sin resolver.

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