Macrorredada nacional contra la entrada de menores en casas de apuestas

Tres jóvenes en una casa de apuestas de Madrid antes de un partido de España./REUTERS
Tres jóvenes en una casa de apuestas de Madrid antes de un partido de España. / REUTERS

La Policía Nacional, los Mossos y la Ertzaintza han llevado a cabo inspecciones simultáneas contra un negocio que ha duplicado sus ingresos

R.C.Madrid

La Policía Nacional desplegó este viernes en todas las provincias españolas una macrorredada para combatir la entrada de menores en las casas de apuestas, casinos y locales de juego, a las que se les está recordando la obligatoriedad de pedir el DNI a sus clientes y que, en caso de incumplir la normativa, se les abrirá un expediente que podría acabar con el cierre del local.

La llamada 'operación Arcade' ha contado con la colaboración de los Mossos d'Esquadra, la Ertzaintza y la Policía Foral de Navarra, que de forma simultánea han realizado inspecciones que buscaban sorprender a los administradores de los locales de apuestas. En el caso de que alguno de los clientes no haya cumplido los 18 años se ha levantado un acta contra el local que puede saldarse con la pérdida de la licencia de actividad y sanciones económicas.

Además de incoar el expediente de sanción, los policías deben trasladar a las comisaría a los menores que encuentren y, una vez en dependencias policiales, alertar a sus padres o tutores legales para que pasen a recogerlos.

La Comisaría General de Policía Judicial, en cuya Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) existe un grupo dedicado a delitos relacionados con los juegos de azar, es la encargada de coordinar este dispositivo, cuyos resultados se conocerán la próxima semana. La patronal del juego privado no tiene «nada que objetar» a esta operación policial, según señaló el director del Consejo Empresarial del Juego (Cejuego), Alejandro Landaluce, quien afirmó que el compromiso del sector es «máximo» para que no jueguen menores.

«Tolerancia cero al juego de menores», insistió Landaluce, al mismo tiempo que criticó que para informar sobre esta acción policial se «aproveche para decir cosas que no son reales y con tinte de alarma».

Landaluce afirmó que, en general, los controles para evitar que menores entren en los salones de juego se colocan en la puerta, aunque precisó que en algunos casos se deja entrar al público a la zona de bar y luego es en la zona de juego donde se pide el DNI. «Ahora se está normalizando para que ese control sea en la entrada», aseguró.

Crecimiento exponencial

En cuanto a las sanciones para locales que dejan entrar a menores, el responsable de la patronal explica que dependen de las comunidades, que pueden oscilar alrededor de los 9.000 euros si se es reincidente.

El pasado julio, la Dirección General de Ordenación del Juego, dependiente del Ministerio de Hacienda, puso en marcha un nuevo servicio de alerta para evitar intentos de suplantación de identidad en los juegos de azar «online». Se trata del «phishing alert», diseñado por el Gobierno para evitar que puedan jugar los menores y las personas cuya entrada esté vetada.

En 2017, más de tres millones de personas han visitado alguno de los 3.150 salones de juego, que acogen desde salas con máquinas a formatos de casino electrónico, señala el anuario del juego en España 2018, realizado por la Universidad Carlos III y Codere, multinacional española en el sector del juego privado.

El anuario recalca que el mercado de las apuestas deportivas se ha multiplicado por casi 2,5 en seis años, ya que ha pasado de 303,3 millones de euros (tras restar el dinero de los premios) en 2012 a 742 en 2017, un periodo en el que su actividad ha crecido regularmente a un ritmo de un 20 %.

Por otro lado, el Informe Estudes 2016-2017 con datos de estudiantes de 14 a 18 años afirma que el 6,4 % juega dinero en internet (10,2 % chicos y 2,5 % chicas) y sólo el 26,9 % de los alumnos declara haber recibido información en clase sobre los problemas asociados al juego en internet y las apuestas físicas, cuyos locales cada vez están más extendidos en las grandes ciudades.