El hombre que lanzó a una bebé por la ventana veía en su madre «la semilla del mal»

El presunto asesino de una bebé en Vitoria a la que lanzó por una ventana, durante el juicio. / Foto: David Aguilar (Efe) I Vídeo: Atlas

«El acusado nos atacó porque no quise mantener sexo», asegura la madre de la pequeña | El acusado sostiene que sufría una «enajenación» que le hacía verse como a un «ángel blanco» que debía evitar la destrucción del mundo

EUROPA PRESSVitoria

D. M., el joven acusado de matar a una bebé de 17 meses en Vitoria en 2016, ha reconocido este miércoles, en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Álava, que lanzó a la niña desde la ventana de un piso de la capital alavesa porque había percibido en su madre «la semilla del mal» y porque se veía a sí mismo como un «ángel blanco» que tenía la misión de evitar «la destrucción del mundo».

Este joven sevillano, que en el momento de los hechos tenía 30 años, se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por el asesinato de la bebé Alicia y por tentativa de homicidio contra su madre Gabriela, que cuando se produjo el trágico suceso tenía 18 años. La defensa, por su parte, solicita que se aplique la eximente completa por enajenación mental.

D.M, que trabajaba como profesor de música, había conocido a la madre de la bebé a finales de 2015; y en el momento de los hechos, en la madrugada del 25 de enero de 2016, se encontraba junto a ella y la niña en un piso de la calle Libertad de Vitoria, al que había invitado a Gabriela para pasar la noche.

En respuesta a las preguntas del fiscal, D.M. ha reconocido que en la madrugada del 25 de enero de 2016, «lanzó» a la bebé por la ventana. Según ha asegurado, actuó de esa forma porque estaba «enajenado» y porque, en un momento dado, durante una pelea con Gabriela, la niña le miró «con los ojos desorbitados» y «con maldad y rabia».

El acusado ha asegurado que en ese momento él se veía como un «trabajador de luz» y un «ángel blanco», mientras que veía en Gabriela «la semilla del mal» y «el diablo que iba a acabar con la humanidad». «Mi misión se concretó en acabar con la semilla del mal y la destrucción del mundo», ha afirmado, antes de reconocer que, por ese motivo, inmediatamente después «lanzó» a Alicia por la ventana.

Por el contrario, y pese a su afirmación de que observaba a Gabriela como a un «ángel oscuro» y como a la «semilla del mal», ha asegurado que a ella en ningún momento trató de lanzarla por la ventana.

La declaración de la madre

Por su parte, la madre de la bebé ha asegurado que actuó motivado porque ella rechazó mantener relaciones sexuales con él y ello le «tocó el orgullo». «Otro motivo no hay», ha zanjado la joven en su declaración en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Álava contra el acusado de este asesinato, Daniel, un profesor de música originiario de Sevilla, que está también acusado de intentar matar a la madre de la pequeña.

De hecho, durante su declaración, Gabriela, que en el momento de los hechos, la madrugada del 25 de enero de 2016 tenía 18 años, ha asegurado que el acusado la golpeó a ella y la arrastró de los pelos hasta el balcón-mirador del piso, donde también trató de lanzarla a ella por la ventana.

«Me dijo que me iba a hacer lo mismo», ha relatado la joven que ha tenido que interrumpir su testimonio durante varias ocasiones al recordar lo sucedido, especialmente cuando se ha referido a sus intentos por sacar a su hija de la habitación para evitar que le sucediera algo. «Alicia lloraba. La empujé fuera de la habitación pero no me dio tiempo a cerrar la puerta», ha descrito

La joven ha explicado que había conocido poco tiempo antes de ese día al acusado a través de una red de contactos y que la primera vez que se vieron físicamente fue el noche anterior a la que se produjeron los hechos en una casa rural.

Al día siguiente, y ante su «insistencia», accedió a su invitación para acudir a Vitoria y ha explicado que hasta entonces nunca percibió nada raro en él. «Era un chico absolutamente normal», ha descrito ante el tribunal.

Ha indicado que él se trasladó a Burgos, donde ella residía, a recogerla a ella y a su niña, y que fue al llegar a su casa, sobre las doce y media de la noche, cuando el acusado se molestó por la actitud de la niña con sus objetos e hizo comentarios «raros» sobre «algo de que los niños iban a provocar el fin del mundo».

Esos hechos motivaron que se planteara la posibilidad de volver a su casa pero ante la imposibilidad de tener un autobús desistió y se fue a dormir con su hija.

Ha relatado que en un momento concreto el acusado, que se quedó despierto escuchando música, le envió un mensaje de whatsapp en el que le proponía mantener relaciones sexuales. «Pasé totalmente de él» y por ello actuó así, ha asegurado Gabriela al ser preguntada por su letrada por los motivos que podrían haber movido al acusado.

También ha explicado que tras ese mensaje Daniel entró en la habitación, se quedó mirándola y puso la mano en el pecho de su hija, que estaba junto a ella, haciendo presión.

Ha añadido que le retiró la mano y que fue entonces cuando el acusado, que ha escuchado la declaración de la joven separado de ella por un biombo, se puso sobre ella y comenzó a golpearla, a agarrarla del cuello mientras le decía que la iba a matar y gritaba: «todas sois iguales».

Ha relatado que en un momento del forcejeo Daniel miró a su hija, que lloraba y estaba en el suelo, para a continuación romper el cristal de la ventana del mirador, agarrar a la niña y lanzarla por ella. «Estaban claras sus intenciones», ha dicho. La joven ha negado que el acusado fumara marihuana esa noche y ha dicho que no recuerda que este hubiera bebido alcohol.

Antes de esta declaración, Daniel ha afirmado ante el tribunal con jurado popular que actuó al ver en Gabriela y en su hija a la «semilla del mal», al «diablo».

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