Un jefe de los Mossos vuelve a señalar a Puigdemont y echa un capote a Trapero

Imagen capturada de la señal institucional del Supremo, durante la cmparecencia del comisario Joan Carles Molinero. /Efe
Imagen capturada de la señal institucional del Supremo, durante la cmparecencia del comisario Joan Carles Molinero. / Efe

El comisario Molinero confirma la intención del expresidente de asumir la DUI si había violencia el 1-O y dice que cumplieron con la orden judicial

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El comisario Joan Carles Molinero es en la actualidad uno de los mossos más controvertidos por su gestión al frente de la comisaría general de Movilidad, responsable del control del tráfico en Cataluña. Pese a su aspiración de acceder a puestos de mayor relevancia en la jefatura, más si cabe tras tener un papel destacado en la resolución de los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, el oficial fue degradado tras el 155 (intervención de la autonomía catalana) y pasó de número tres de la policía autonómica a responsable de movilidad.

El sambenito del 'procés' cayó sobre Molinero, pero no descendió al averno como le ocurrió a su jefe, el mayor Josep Lluís Trapero, hoy dedicado a tareas administrativas y acusado en la Audiencia Nacional por un delito de rebelión (se enfrenta a 11 años de prisión).

Procesalmente, el comisario de tráfico está siendo investigado en un juzgado de Cornellá (Barcelona) por la pasividad de la cúpula de los Mossos durante el referéndum del 1 de octubre de 2017. Pero esta circunstancia no fue óbice para que decidiera declarar este jueves en el Tribunal Supremo como testigo, esto es, con obligación de decir verdad.

Su versión vino a refrendar las líneas generales de lo que han relatado en el juicio los mandos de los Mossos en el 'procés': Manel Castellví, Emili Quevedo, Trapero y Ferran López. Los cinco estuvieron presentes en la reunión del 28 de septiembre en el Palau de la Generalitat, que fue pedida por el mayor al Govern ante el temor a enfrentamientos en el referéndum.

Molinero corroboró la revelación que el miércoles hizo su colega López sobre la respuesta que les dio Carles Puigdemont en aquella cita. Los policías le transmitieron los posibles incidentes en el 1-O y el expresidente catalán les contestó que «si se daba esa situación limite y se producía esa desgracia, procedería a declarar la independencia de Cataluña en aquel momento».

Esa respuesta, precisó Molinero, se produjo cuando ya todos se estaban levantado de la mesa, momento en el que el mayor Trapero lanzó una última reflexión a modo de advertencia, que hasta la fecha no se conocía: «Espero presidente que el domingo no haya ninguna desgracia importante que tengamos que lamentar», afirmó este jueves el comisario, echando un capote a su anterior jefe.

«Hicimos lo que pudimos»

En síntesis, Molinero hizo una encendida defensa de la labor de los Mossos. Declaró que cumplieron con el auto judicial y que pusieron a disposición del coordinador del dispositivo, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, todos los efectivos disponibles. Aunque el resultado no fue satisfactorio, «hicimos lo que pudimos», vino a afirmar Molinero en línea con la versión dada por Ferran López.

Esto es, acudieron a unos 2.300 centros de votación en en Cataluña el 1-O, levantaron cerca de mil actas, cerraron más de un centenar de puntos y en una veintena de ellos hicieron uso de la fuerza ante la respuesta de los presentes.

El miércoles, incluso, el comisario López aseguró que Pérez de los Cobos «validó» el 25 de septiembre el plan de actuación de la policía catalana; la presencia de los famosos «binomios» (parejas de agentes) en cada colegio. Una tesis muy diferente a la que expuso el coordinador del operativo en el juicio, que les acusó directamente de facilitar el referéndum con su pasividad. «Fue una estafa, lo nunca visto», resumió el coronel del instituto armado.

Asimismo, Molinero desveló este jueves otro dato inédito. Ante la deriva política y social que estaba tomando el asunto, señaló que se plantearon convocar una rueda de prensa para exponer a la ciudadanía cómo iban a actuar si el Govern mantenía la convocatoria. «Teníamos una voluntad inequívoca» de cumplir con el mandamiento judicial de impedir el 1-O en centros públicos, afirmó al tribunal. Sin embargo, esta comparecencia no se produjo y los Mossos quedaron señalados por su presunta colaboración con los procesados rebeldes. Una imagen que han tratado de limpiar en el Supremo.

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