Interior justifica los privilegios de las visitas de la infanta Cristina a Urdangarin

Cristina de Borbón./Efe.
Cristina de Borbón. / Efe.

Pretende «evitar manifestaciones ofensivas o posibles altercados con otros comunicantes»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La infanta Cristina seguirá sin guardar colas en la prisión abulense de Brieva como el resto de familiares que los fines de semana comunican con los reclusos. La hermana del Rey también continuará llegando en vehículo privado hasta las mismas puertas del módulo donde cumple condena su marido. La exduquesa seguirá sin pasar los controles de seguridad y continuará sin ser cacheada. También seguirá sin mezclarse con ningún familiar del resto de las reclusas de Brieva.

El Ministerio del Interior ya avisa de que no va a cambiar un ápice los privilegios de las visitas de la infanta a Urdangarin, preso desde el 18 de junio. Lo hace en una respuesta parlamentaria, a la que ha tenido acceso este medio, el senador de Podemos Joan Comorera, fechada este mismo mes de octubre.

Comorera en junio ya había preguntado al Gobierno sobre los privilegios de la infanta denunciados por varios funcionarios. Poco después, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska le respondió que a la hermana del rey solo se le estaba dando el «trato adecuado» a las «circunstancias de seguridad» del caso. Por lo que el parlamentario de la formación morada volvió a la carga preguntado expresamente «en qué consiste ese trato adecuado».

Ahora, la respuesta de Interior es algo más precisa: «El trato adecuado a esas circunstancias de seguridad consiste en evitar manifestaciones ofensivas o posibles altercados con otros comunicantes» con Cristina de Borbón. Prisiones recuerda que es su obligación legal «asegurar la seguridad y la intimidad durante las visitas a internos».

Instituciones Penitenciarias, además, insiste en que el «interno referido» (en ningún momento el Gobierno le cita por su nombre) tampoco está recibiendo un trato de favor. Urdangarin «disfruta de las mismas comunicaciones ordinarias y familiares que están establecidas en la normativa penitenciaria para cualquier interno y en las mismas condiciones», dicen.

Dos ocasiones

Hasta el momento, que haya trascendido, Cristina de Borbón ha visitado en dos ocasiones a su esposo. La primera, en solitario, fue el pasado 24 de junio, solo seis días después de que el reo ingresara en prisión. La segunda fue el 8 de julio, junto a su hijo Pablo. Es muy probable -explican fuentes penitenciarias- que la hermana del jefe del Estado haya pasado por Brieva en agosto y septiembre, aunque no hay confirmación oficial. Urdangarin también ha recibido visitas de su hermana y de otros parientes y amigos.

La situación de Urdangarin (condenado a cinco años y diez meses de prisión) ha provocado una riada de preguntas parlamentarias, tanto en el Senado como en el Congreso. El pasado 15 de octubre Interior respondió a otra pregunta de Comorellas sobre el desembolso que estaba costando mensualmente a la administración mantener a Urdangarin como único residente en un módulo masculino en una cárcel de mujeres. «No conlleva gastos adicionales», respondió Interior.

«¿Cuántos funcionarios están cubriendo la atención de Iñaki Urdangarín en la prisión de Brieva?», preguntó otro senador de Podemos, Ignacio Bernal. «No ha sido precisa ninguna modificación a nivel material ni personal en el centro penitenciario de Brieva», fue la lacónica respuesta por escrito del Ejecutivo.

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