El Gobierno desdeña las amenazas de la familia Franco de ir a los tribunales

Vista general del monumento del Valle de los Caídos./J. J. Guillén (Efe)
Vista general del monumento del Valle de los Caídos. / J. J. Guillén (Efe)

Los nietos estudian trasladar los restos del dictador a la catedral madrileña de la Almudena

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez no dio la menor importancia a las amenazas de la familia Franco de demandar al Gobierno en los tribunles si exhuma los restos del dictador. Ratificó que la decisión de trasladar los restos de Franco del Valle de los Caídos a otro lugar es «firme» y que «la suerte de amenaza» lanzada por los familiares no va a cambiar su posición. «Ninguna democracia puede tener un mausoleo que rinda tributo a un dictador», zanjó.

Sánchez se refirió en estos términos durante una comparecencia con el presidente de Colombia Iván Duque, al burofax recibido en la Moncloa el pasado 23 de agosto, un día antes de que el Consejo de Ministros aprobara el decreto ley que permite desenterrar los restos, en el que los siete nietos del dictador se ratificaron en sus intenciones demandarle por «un delito de prevaricación y usurpación de funciones, sin perjuicio de la posible comisión de un delito de profanación de sepultura ubicada en un lugar de culto, inviolable, de acuerdo con el tratado internacional con la Santa Sede de 1979».

Aunque la familia del dictador, como dijo su segundo nieto, Francis Franco, asume que será inevitable la exhumación, no por ello desiste de su plan de llevar al Gobierno a los tribunales. La vía jurídica de los Franco, sin embargo, tiene escasas posibilidades de éxito porque un decreto ley con la firma del jefe del Estado solo es recurrible ante el Tribunal Constitucional, instancia a la que no tienen acceso los ciudadanos para pedir la derogación de normas gubernamentales.

La única fórmula que permitiría paralizar la exhumación sería la oposición de la Iglesia Católica porque la tumba está en la basílica del Valle de los Caídos que regentan los monjes benedictinos. Es, por tanto, un lugar de culto, inviolable sin el permiso religioso. Pero el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, ya ha trasladado al presidente del Gobierno que no se va a oponer al traslado de los restos del dictador.

Ante este panorma, los nietos de Franco estudian llevar los restos de su abuelo a la tumba que tiene la familia en la cripta de la catedral de la Almudena en Madrid. En ese templo están enterrados Carmen Franco Polo, hija del dictador, y su marido, el marqués de Villaverde. El plazo de 15 días para decidir el lugar del traslado de los restos empieza a correr hoy, una vez que el Consejo de Ministros apruebe este viernes el acuerdo de apertura del proceso de exhumación.

La familia rechaza la idea de trasladar el cadáver al panteón familiar en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, por razones de seguridad. Allí yace Carmen Polo, esposa de Franco. Este escollo no se presentaría en la catedral de la Almudena porque frente a la iglesia se encuentra el Palacio Real, que cuenta con presencia permanente de las fuerzas de seguridad y de la Guardia Real. El traslado de los restos a la Almudena requiere el acuerdo previo con el Obispado de Madrid, propietario del templo. El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, se mostró este jueves dispuesto a atender las peticiones de la familia del dictador.

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