Espinar, Podemos pura cepa

Ramón Espinar/Efe
Ramón Espinar / Efe

El exdirigente que ahora carga contra Pablo Iglesias y la dirección nacional fue uno de los más estrechos colaboradores del líder del partido

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Ramón Espinar (Madrid, 1986) es 'un Podemos pura cepa'. Se licenció en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, el laborotario del que surgieron los principales dirigentes de la formación morada, con los cofundadores a la cabeza. Antes de entrar en política, ya participaba en los programas de televisión de Pablo Iglesias, con quien trabó amistad.

Tras el surgimiento de Podemos, Espinar fue acaparando cargos, algo inusual en el partido. Así, fue diputado en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, portavoz en el Senado y secretario general de la formación en la Comunidad de Madrid. Este último puesto lo logró tras unas reñidas primarias con Rita Maestre. Aquella fue la primera gran batalla entre los 'pablistas' y los 'errejonistas' y fue en medio de esa pugna cuando salió a la luz que el dirigente podemista había comprado una vivienda de protección oficial para después venderla. No tenía dinero para hacerse cargo de la hipoteca, justificó.

Tras Vistalegre 2, Iglesias despojó a Íñigo Errejón de la todopoderosa Secretaría Política y lo impulsó como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Fue un acto de misericordia con el adversario vencido del que después se arrepentiría. Se dio a partir de entonces una complicada bicefalia: Espinar al frente del partido y el exnúmero dos de Podemos de la candidatura.

Los problemas comenzaron ya con la confección de las listas e Iglesias tuvo que poner orden. «No voy a admitir ni media tontería», advirtió el secretario general. Pero lo que estaba por venir no era ninguna tontería. Mientras que Espinar negociaba la confluencia con Izquierda Unida de cara al 26-M, Errejón hacia lo propio a sus espaldas con Manuela Carmena.

La marcha de Errejón

El pasado enero todo saltó por los aires. Errejón anunció su marcha a Más Madrid, una «traición» que aún escuece, y mucho, en la dirección nacional. Espinar, que no había ni de lejos visto la maniobra, dimitió de todos sus cargos y abandonó la política tras lanzar una llamada a la unidad de la izquierda, incluso a costa de pactar con Errejón. Hay quien dice en Podemos que si se marchó, además de por el gol encajado, fue por no tener que verse las caras nunca más con el exnúmero dos del partido. Una cosa es unidad y otra compartir proyecto con el enemigo más íntimo.

Espinar pide ahora un Vistalegre 3 para descentralizar y hacer más plural el partido. No obstante, con él al frente de la Comunidad de Madrid, los 'errejonistas' fueron borrados del mapa de los cargos orgánicos.

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