Los diputados presos hacen campaña durante su acreditación en el Congreso

Oriol Junqueras (3d), de ERC, y Jordi Sànchez (4i) y Josep Rull (5d) de JxCat, tramitan sus actas parlamentarias este lunes en el Congreso de los Diputados. / EFE

Los parlamentarios cumplimentan la burocracia en ambas cámaras bajo un despliegue policial sin precedentes

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

El Tribunal Supremo había fijado que su visita a las cámaras debía ser exprés. Solventar el papeleo y volver «sin dilación» a la prisión de Soto del Real. Pero solo uno de los cinco presos electos del procés, el senador de ERC Raül Romeva, se ciñó a lo acordado durante su acreditación en la cámara alta, que se ventiló en menos de diez minutos. Los otros cuatro reclusos en prisión provisional por la intentona secesionista de otoño de 2017 hicieron oídos sordos a las instrucciones del tribunal y convirtieron su trámite de acreditación en el Congreso en poco menos que un acto político.

Los diputados electos Oriol Junqueras (ERC) y Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull, (de Junts per Catalunya) alargaron hasta 70 minutos un trámite meramente burocrático que habitualmente se despacha en menos de un cuarto de hora.

Arropados por una treintena de políticos de sus partidos, con Gabriel Rufián y Laura Borrás a la cabeza, y parlamentarios de Bildu como Jon Iñarritu o Marian Beitialarrangoitia, los diputados se hicieron 'fuertes' en la sala Lázaro Dou de la primera planta (que estos días hace de oficina de altas de diputados).

Allí, sin apenas presencia del centenar de policías desplegados en el Congreso para evitar que los parlamentarios pudieran dirigirse a la prensa, los cuatro diputados catalanes, entre abrazos y aplausos, se dedicaron a grabar vídeos pidiendo el voto, criticando su situación o haciendo arengas políticas. Precisamente lo que quería evitar el Supremo. Aunque el pequeño contingente de policías que entró a la sala se percató desde el primer momento de las grabaciones, decidieron no actuar para evitar líos mayores.

Puerta secundaria

Apenas unos minutos después de que a las diez de la mañana los cuatro independentistas entraran al palacio de la Carrera de San Jerónimo por una puerta secundaria del garaje y a bordo de cuatro coches no logotipados de la Guardia Civil, en la cuenta oficial de Twitter de Junqueras apareció un vídeo grabado en la oficina de acreditaciones, el que el líder de ERC, acompañado de Rufián, pedía el voto desde la cámara baja. «Hay ganar el domingo y llevar al país a la libertad», dijo el también cabeza de lista de Ahora Repúblicas al Parlamento Europeo. Ese vídeo, de tan solo 23 segundos, en solo minutos alcanzó las decenas de miles de visualizaciones.

El golpe de publicitario de ERC desde las mismas tripas del palacio de las Cortes no solo cogió por sorpresa a la Policía, que hasta entonces sí que tenía bajo control la situación (incluso había engañado a la prensa con el lugar de entrada de los diputados). También pilló a contrapié a Junts per Catalunya. Visto el éxito del video en las redes sociales de Junqueras, los exconvergentes le fusilaron de inmediato la idea.

«Trabajaremos para que algún día Cataluña pueda decidir su futuro y a través del diálogo gane la democracia plena y la libertad», apuntó Sànchez en su grabación.

Rull, también desde su Twitter, habló de la «situación irreal y surrealista» que supone ser diputado y no poder hacer reuniones y estar vigilado. «La nuestra no es la causa de Cataluña, es la causa de la libertad», dijo antes garantizar que los diputados independentistas mantendrán «sus convicciones, sus ideales y su determinación más firmes que nunca».

Turull, el menos 'mitinero' de los electos, se limitó a subrayar su esperanza de que se les permita realizar su labor como diputados y «servir a los ciudadanos de Cataluña».

Entre vídeos, fotografías, charlas y abrazos con viejos amigos, los cuatro diputados también pudieron completar los trámites para los que habían sido trasladados desde Soto: retirar su acreditación oficial, hacerse la fotografía para el registro y presentar declaración de bienes y de actividades. Lo que no pudieron completar es el último paso de este ritual: recoger el móvil, la tableta y el maletín que se entrega a todos los diputados. Los tres objetos quedaron depositados a las oficinas parlamentarias de ERC y Junts, ya que, por motivos de seguridad, los presos no pueden introducir en la cárcel material informático u objetos personales.

El sonado fracaso de la Policía para evitar que los diputados lanzaran consignas desde el Congreso creó un fuerte malestar tanto en el Supremo como en el Ministerio del Interior. Todo ello, en vísperas de que hoy los cinco presos vuelvan al Senado y al Congreso para las sesiones constitutivas en las que el Supremo ha prohibido que hagan «comunicación pública».

La preocupación policial este martes también pasa por las charlas informales que los presos pretenden forzar en el hemiciclo con miembros del Gobierno en funciones, entre ellos el propio Pedro Sánchez.