La defensa de Ibar «batallará» para conseguir la perpetua

Pablo Ibar, entre los abogados, durante el juicio./EFE
Pablo Ibar, entre los abogados, durante el juicio. / EFE

La defensa prepara ya el recurso a la espera de que el 25 de febrero comience la vista para dictar la sentencia

EUROPA PRESSBilbao

La defensa de Pablo Ibar, al que un jurado de Florida ha vuelto a declarar culpable del asesinato de tres personas en 1994, «batallará» a finales del próximo mes de febrero para conseguir que el encausado sea condenado a cadena perpetua y no a pena de muerte, y ya prepara el recurso para apelar la sentencia que se conocerá a finales de febrero o principios de marzo.

Ibar, de 46 años y de origen vasco, es hijo de Cándido Ibar Aspiazu, pelotari que emigró a Estados Unidos, y sobrino del fallecido boxeador José Manuel Ibar, «Urtain». El 28 de agosto de 2000, la justicia estadounidense le condenó a pena de muerte como autor, junto a su amigo Seth Peñalver, del asesinato el 26 de junio de 1994 de Casimir Sucharski, dueño de un local nocturno, y de dos bailarinas que actuaban en su local, Sharon Anderson y Marie Rogers.

En 2016 se anuló la pena, al no haberse dictado por unanimidad del tribunal popular, y se ordenó repetir el juicio. Dentro de la nueva vista oral, el pasado sábado el jurado declaró a Ibar, de nuevo -esta vez por unanimidad, tal como requiere la Ley-, culpable del triple asesinato.

Tras el veredicto de culpabilidad del nuevo jurado, en la segunda parte del juicio, que se celebrará a partir del próximo 25 de febrero y que se espera que se prolongue aproximadamente durante una semana o diez días, se dará a conocer la sentencia condenatoria.

Recurso de apelación

Según ha informado a Europa Press el portavoz de la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar, Andrés Krakenberger, la defensa de Pablo Ibar «batallará» para conseguir que se le imponga la cadena perpetua y no pena de muerte.

En todo caso, sea cual sea la condena, los abogados Benjamin Waxman y Joe Nascimento ya preparan el recurso de apelación, que se planteará ante el Tribunal Supremo de Florida en caso de que sea pena de muerte, y ante el Tribunal del Cuarto Circuito de Florida, si la condena es de cadena perpetua.

Krakenberger ha afirmado que su pretensión es que se logre la perpetua para que Ibar no cargue con el peso de estar condenado a muerte hasta que se resuelva el recurso, que podría ser en unos seis años.

Además, ha asegurado que hay «sobrados fundamentos» para apelar. En su opinión, «es inconcebible que el jurado adoptara esa decisión habiendo oído lo que oyó en el juicio: testigos que admiten que han sido comprados, amigos que admiten haber mentido, cadenas de custodia de pruebas y de documentación claramente comprometidas y cintas que desaparecen».

También se acogerán, en su recurso, al hecho de que el juez no admitiera en la vista oral que se pusiera en conocimiento del jurado que el otro acusado, Seth Peñalver, también condenado a muerte como coautor de los asesinatos, recurrió y en 2012 fue absuelto tras la repetición del juicio, a pesar de que las pruebas usadas en su caso fueron «prácticamente las mismas» que las de Pablo Ibar.

Las circunstancias

El portavoz de la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar ha apuntado que también alegarán que el juez, Dennis Bailey, negó la posibilidad de explicar en qué circunstancias pudo ver Gary Foy, el único testigo que dijo haber reconocido a Pablo Ibar, junto con otro hispano, salir el día de los hechos con el coche de Sucharski, su vecino.

Andrés Karkenberger ha aseverado que Foy se encontraba en un coche con las lunas tintadas y miró hacia atrás hacia el otro coche, también con las lunas tintadas, cuando le pareció ver a Ibar, al que ni siquiera reconoció el primero a través de unas fotografías en comisaría.

El recurso también destacará el alegato final del fiscal, Chuck Morton, en el que llamó directamente «asesino» a Pablo Ibar delante del jurado. En concreto, Morton al concluir el juicio, señaló al acusado e imploró al tribunal popular que no permitiese «salirse con la suya a este asesino«. Esta frase llevó a la defensa a solicitar la anulación del juicio por lo que consideró una «extralimitación» del ministerio público.

 

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