Mas cuestiona el ultimátum a Sánchez y llama a Torra a replantearse su ruptura con el Gobierno

El expresidente de la Generalitat, Artur Mas. /R. C.
El expresidente de la Generalitat, Artur Mas. / R. C.

Marta Rovira apuesta por un nuevo 1-O como respuesta al Estado en caso de que el juicio acabe con condenas

CRISTIAN REINO

El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, ha puesto en cuestión la decisión de Quim Torra de retirar el apoyo a Pedro Sánchez y no respaldar los Presupuestos Generales del Estado.

Ya hace meses que está fuera de la primera línea de la política catalana y desde que dimitió como presidente del PDeCAT, pero su opinión sigue siendo muy importante. Y este sábado dio voz a a los sectores del nacionalismo que no comparten la vía rupturista de Torra y que abogan por seguir negociando los presupuestos, a pesar del escrito de acusación de la Fiscalía.

Mas, incluso hizo suyos algunos de los argumentos que emplea el PSC para tratar de seducir a los independentistas para que apoyen las cuentas españolas. Así, por ejemplo, dijo que el independentismo tiene que decantarse entre un Gobierno de Sánchez y Podemos o uno de Casado-Rivera y Vox, que es lo que podría pasar en caso de elecciones anticipadas.

La pregunta es, afirmó, si se prefiere un gobierno que cada día diga que «somos unos criminales y que tenemos que ser juzgados por rebelión» o un presidente que asegure, «desde la tribuna del Congreso, que no hay rebelión porque no ha habido violencia». «Yo prefiero esta segunda opción», expresó en TV-3.

Lo hacía, además, el día en que se cumplía el cuarto aniversario de la jornada de votación del 9-N, la consulta que, según Mas, propició que tres años después pudiera celebrarse el referéndum del 1-O. Por tanto, habló como referente moral del independentismo y padre del 'procés'.

La reflexión del líder nacionalista, que de momento no ha accedido a sumarse a la Crida Nacional, el partido que impulsa Puigdemont, llegaba solo dos días después de que Torra solemnizara en la Cámara catalana su ruptura con Sánchez e hiciera efectivo el ultimátum que le lanzó hace un mes.

El presidente catalán anunció la retirada de cualquier tipo de apoyo al jefe del Ejecutivo, mientras «continúe la vulneración de derechos civiles y políticos y no haya una voluntad clara de resolver el conflicto por la vía política». Fue su respuesta al escrito de acusación de la Fiscalía.

 El toque de atención de Mas a Torra muestra la tensión que hay entre una parte del PDeCAT y los impulsores de la Crida (Torra y Puigdemont). El jueves, Torra se reunió con los diputados y los senadores de la exConvergència. Medios de la órbita secesionista informaron que Torra había ordenado al PDeCAT que presente en Madrid una iniciativa para reprobar al Rey. El diputado Ferran Bel salió en tromba para advertir: «Torra no ha ordenado nada al PDeCAT, ni puede ni quiere hacerlo». La tensión en el soberanismo de centro derecha es máxima y con el nacimiento de la Crida hay riesgo de escisión.

Rovira rechaza las cuentas

La posición de Mas respecto a los Presupuestos no fue la única entre los barones del secesionismo que se pudo escuchar ayer. Marta Rovira, huida a Ginebra, rompió su silencio ocho meses después para mostrarse contraria a negociar las cuentas estatales con un Gobierno «opresor y represor». «¿Cómo se atreve a presionar a Esquerra para que apruebe los presupuestos mientras pide 25 años para Junqueras?», avisó a Sánchez. «¿Cuántas partidas presupuestarias vale mi libertad?», remató.

La posición de la secretaria general de Esquerra contrasta con la que expuso la consejera catalana de Justicia, Ester Capella, también de ERC, que aboga por hablar de todo con el Ejecutivo, incluidos los Presupuestos.

Rovira, en Catalunya Ràdio, llamó a la «unidad estratégica» del independentismo, aunque admitió que el movimiento no sabe a dónde va. Igual que Torra, la dirigente republicana confía en que las sentencias por el juicio del 1-O vuelvan a reactivar el 'procés'. A su juicio es necesario que los partidos abandonen los reproches y apuesten por un nuevo referéndum en caso de condena, que debería llegar con un «cierto reconocimiento internacional». Mas, mientras, pidió aprovechar el juicio para «desgastar» al Estado.

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