El crimen que recorrió el laberinto del alma humana

Se cumple un año del asesinato Gabriel, el niño almeriense de ocho años estragunlado por la pareja de su padre | Los ingredientes del caso, como la firmeza de su madre en contraposición con la frialdad de su asesina, captaron la empatía de la sociedad española

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOMadrid
La sonrisa de GabrielR.C.
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La sonrisa de Gabriel

La primera imagen del pequeño Gabriel que todos guardan en la memoria es la de su sonrisa y su expresión bondandosa. El joven de ocho años desapareció la tarde del 27 de febrero de 2018 en la localidad de Las Hortichuelas y sus padres, Patricia Ramírez y Ángel Cruz, usaron esta foto para facilitar las tareas de búsqueda.

Un falso sospechosoR.C.
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Un falso sospechoso

El rastro de Gabriel se había perdido en el trayecto entre la casa de su abuela paterna y la de unos familiares, que dista tan solo unos cien metros de distancia. Más de 5.000 personas -entre profesionales y voluntarios- peinaron una y otra vez ese camino sin resultado. El primer sospechoso, descartado pronto por la Guardia Civil, fue un hombre de 42 años que había acosado a la madre del niño.

Clamor por el 'pescaíto'EFE
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Clamor por el 'pescaíto'

La figura de un pez de colores, animal favorito de Gabriel -que quería ser biólogo marino-, se convierte en el símbolo de la búsqueda del niño. La sociedad se vuelca con la familia y exige a quien lo hubiera podido raptar que lo devuelva sano y salvo. La frase «todos somos Gabriel» se repite en cada concentración que se organiza y a la que asisten miles de personas. Clubes de fútbol, empresas y personas anónimas lucen el símbolo del 'pescaíto'.

La 'Operación Nemo'EFE
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La 'Operación Nemo'

Una semana después aparece una camiseta blanca con ADN del niño a cuatro kilómetros de la zona dónde se cree que este ha desaparecido. La Guardia Civil, que ha bauitzado el operativo como 'Nemo' en relación a la película de animación en la que un pez busca a su hijo, empieza a sospechar de Ana Luisa Quezada, la actual pareja de Ángel Cruz y que ha participado en las tareas de búsqueda. Los agentes esperan que ella cometa un error antes de detenerla.

Un altar de esperanzaR.C.
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Un altar de esperanza

El monumento levantado en la ciudad de Almería a una ballena varada que se encuentra enterrada allí se convierte en un inesperado altar para Gabriel. Los días pasan y aún no se tienen noticias de él. La madre mantiene la confianza: «El hallazgo de la camiseta es un rayo de luz que ilumina su llegada».

Una 'mala' de cuentoR.C.
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Una 'mala' de cuento

Durante la búsqueda de Gabriel, Ana Luisa Quezada dormía cada noche en la casa de la abuela paterna junto al padre de Gabriel. En todo momento consoló Patricia Ramírez y se erige en portavoz de la familia con los periodistas. Sin embargo, el 11 de marzo, la Guardia Civil corta el paso a su vehículo y encuentran el cuerpo del niño en el maletero. Lo había estrangulado el mismo día que se denunció su desaparición por celos y miedo a perder el control sobre su progenitor.

El dolor de unos padresEFE
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El dolor de unos padres

Los padres, rotos por el dolor que les ha producido la noticia, mostraron el rostro más humano y bondadoso del caso. Patricia Ramírez, con la bufanda azul que vestía su hijo, pide una y otra vez que no haya linchamientos y que «no se extienda la rabia contra 'la bruja'».

Las lágrimas del comandanteEFE
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Las lágrimas del comandante

El caso de Gabriel también afectó a los investigadores. En una rueda de prensa posterior al esclarecimiento de los hechos, el comandante Reina, jefe del grupo de policial judicial de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, se derrumbó y lloró delante de todas las cámaras. Hasta el último momento habían pensado que Gabriel estaba vivo.

Un ataúd blanco y una bufanda azulEFE
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Un ataúd blanco y una bufanda azul

3.000 personas acudieron el 13 de marzo al entierro del pequeño Gabriel en la Catedral de Almería. Allí se vivieron escenas de dolor, como el llano del entonces ministro de Interior, José Antonio Zoido, que también había perdido un hijo -en un accidente de tráfico- y al que la madre del niño le regaló su sempiterna bufanda azul. «Mi niño ha ganado, la bruja ya no existe», dijo la Patricia Ramírez a los periodistas.

Rehacer la vida
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Rehacer la vida

«Lo que más me duele es saber que él no sigue creciendo, que todo haya terminado para un niño de ocho años porque a una persona le dio la gana», señalaba este miércoles el padre de Gabriel, un año después de la tragedia en una comparecencia junto a Patricia Ramírez. La madre, con la misma bufanda azul que llevó su hijo, ha hablado de Ana Julia Quezada como «la asesina de Gabriel» y ha querido recordar al pequeño con la «generosidad que hizo que la sonrisa de mi hijo llegara a los corazones».